24 de diciembre de 2008

Cartas del poeta que duerme en una silla*

1.

Digo las cosas tales como son
o lo sabemos todo de antemano
o no sabremos nunca absolutamente nada.

Lo único que nos está permitido
es aprender a hablar correctamente.

2.

Toda la noche sueño con mujeres
unas se ríen ostensiblemente de mí
otras me dan el golpe del conejo.
No me dejan en paz.
Están en guerra permanente conmigo.

Me levanto con cara de trueno.

De lo que se deduce que estoy loco
o por lo menos que estoy muerto de susto.

3.

Cuesta bastante trabajo creer
en un dios que deja a sus creaturas
abandonadas a su propia suerte
a merced de las olas de la vejez
y de las enfermedades
para no decir nada de la muerte.

4.

Soy de los que saludan las carrozas.

5.

Jóvenes
escriban lo que quieran
en el estilo que les parezca mejor
ha pasado demasiada sangre bajo los puentes
para seguir creyendo - creo yo
que sólo se puede seguir un camino:
en poesía se permite todo.

6.

Enfermedad
decrepitud
y muerte
danzan como doncellas inocentes
alrededor del lago de los cisnes
semi desnudas
ebrias
con sus lascivos labios de coral.

7.

Queda de manifiesto
que no hay habitantes en la luna

que las sillas son mesas
que las mariposas son flores en movimiento perpetuo
que la verdad es un error colectivo
que el espíritu muere con el cuerpo

queda de manifiesto
que las arrugas no son cicatrices.

8.

Cada vez que por una u otra razón
he debido bajar
de mi pequeña torre de tablas
he regresado tiritando de frío
de soledad
de miedo
de dolor.

9.

Ya desaparecieron los tranvías
han cortado los árboles
el horizonte se ve lleno de cruces.

Marx ha sido negado siete veces
y nosotros todavía seguimos aquí.

10.

Alimentar abejas con hiel
inocular el semen por la boca
arrodillarse en un charco de sangre
estornudar en la capilla ardiente
ordeñar una vaca
y lanzarle su propia leche por la cabeza.

11.

De los nubarrones del desayuno
a los truenos de la hora de almuerzo
y de ahí a los relámpagos de la comida.

12.

Yo no me pongo triste fácilmente
para serles sincero
hasta las calaveras me dan risa.
Los saluda con lágrimas de sangre
el poeta que duerme en una cruz.

13.

El deber del poeta
consiste en superar la página en blanco
dudo que eso sea posible.

14.

Sólo con la belleza me conformo
la fealdad me produce dolor.

15.

Última vez que repito lo mismo
los gusanos son dioses
las mariposas son flores en movimiento perpetuo
dientes cariados
dientes quebradizos
yo soy de la época del cine mudo.

Fornicar es un acto literario.

16.

Aforismos chilenos:
todas las colorinas tienen pecas
el teléfono sabe lo que dice
nunca perdió más tiempo la tortuga
que cuando tomó lecciones del águila.

El automóvil es una silla de ruedas.

Y el viajero que mira para atrás
corre el serio peligro
de que su sombra no quiera seguirlo.

17.

Analizar es renunciar a sí mismo
sólo se puede razonar en círculo
sólo se ve lo que se quiere ver
un nacimiento no resuelve nada
reconozco que se me caen las lágrimas.

Un nacimiento no resuelve nada
sólo la muerte dice la verdad
la poesía misma no convence.
Se nos enseña que el espacio no existe.

Se nos enseña que el tiempo no existe
pero de todos modos
la vejez es un hecho consumado.

Sea lo que la ciencia determine.

Me da sueño leer mis poesías
y sin embargo fueron escritas con sangre.



* Autor: Nicanor Parra. Texto aparecido en el volumen "Otros poemas", del período 1950-1968.-



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26 de noviembre de 2008

Antisocial

Mira, un encuentro de poetas. “No me gustan los encuentros de poetas”. ¿Pero por qué, si te gusta la poesía o no? “Sí, la poesía, la palabra escrita, pero no los pasteles que la escriben”. ¿Alguna mala onda? “No, ninguna”. O sea, si a mi me gusta la música, voy a recitales. Si me gusta la pintura, voy a ver pinturas, voy a exposiciones. ¿Por qué con la poesía es distinto? “La poesía es más simple, no necesita recitales ni exposiciones ni nada para disfrutarse cien por ciento. Yo la disfruto más leyéndola solo que pajeándome con las caras de los huevones que van a esos encuentros”. ¿Te caen mal los locos? “Como el hoyo”. Yo creo que ese es el problema, no la poesía. “¿Y qué sabís tú? ¿Estai adentro mío acaso?”

Emilio se molestó. Puede ser cierto. Quizás yo soy muy cándido y me llevo bien con casi todos, no suelo concentrarme en lo negativo de las personas. Hay tipos muy desagradables, muy pedantes, pero yo siempre los hago pasar desapercibidos. Emilio era más frontal. Mas repulsivo que cualquier otra cosa. Siempre discutía, a todo le encontraba un pero y nunca perdía, empataba. Entonces era fácil que le desagradara alguien.

Fui solo a la lectura de poesía. Me acordé de mi amigo cuando un tipo con pinta de intelectual de universidad privada hablaba y hablaba de él mismo, como si a nosotros nos interesara eso, y después leía unos poemas débiles, repetitivos, con mucha palabra mala. Pero después pensé: igual me sigue gustando el ambiente, el bar es ante todo bar. Además, dos tipos leyeron re bien. ¿Por qué será tan antisocial el Emilio?




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31 de octubre de 2008

¿Así que los ' 80 están de moda?

Pues bien, así fueron mis '80:

Lumbre pobre
noche de apagón
la ciudad sin oxígeno
no podía dormir

La calle estaba rota
las ventanas tensas
la rabia era tanta
y nuestros padres afuera

Entonces inventábamos
dibujos muchos dibujos
nos salíamos de la noche
y nos creíamos fuertes

Nada podían las bombas
nada los delatores
la ciudad nos olvidaba
y la niñez fue nuestra:

nunca nos contagiaron el temor




NO A LA TORTURA
CARMEN GLORIA QUINTANA,
ESTUDIANTE QUEMADA VIVA POR
CARABINEROS DE CHILE EN LOS "80".

FUNERALES DE RODRIGO ROJAS,
COMPAÑERO DE CARMEN GLORIA,
QUE NO SOBREVIVIÓ A LAS QUEMADURAS
CAUSADAS POR CARABINEROS EN LOS AÑOS "80",
Y QUE FUE REPRIMIDO HASTA EN SU FUNERAL.


FOTO DEL ARCHIVO DE LA
VICARÍA DE LA SOLIDARIDAD,
AÑO 1983.

FUNERALES DEL SACERDOTE ANDRÉ JARLAN,
ASESINADO DURANTE UN ALLANAMIENTO
EFECTUADO EN LA POBLACIÓN LA VICTORIA,
AÑO 1984.

VIGILIA DE LA FAMILIA DE JOSÉ MANUEL PARADA,
PROFESIONAL DEGOLLADO POR CARABINEROS,
EN EL AÑO 1985...



¿De verdad quieres seguir la moda de los "80"?
Entonces levántate y pelea por tus derechos!!!




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16 de octubre de 2008

Animus Injuriandis 2

Se acabó el fin de la historia

Nacionalicemos la decencia
Intervengamos la industria
Abramos viejos libros:
Soberanía alimentaria
Independencia económica
Y el agua de nuevo al río

Se acabó esta historia
Los banqueros despedidos
A morirse lejos
Con sus minas a muerte abierta
Con sus leyes de usura bíblica




... Escrito en la “Estación No Silenciosa Mente”




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15 de octubre de 2008

Animus Injuriandis

“Porque el arte es arte de clase, y, en ese instante, arte de la clase burguesa o arte de la clase obrera, de la burguesía que periclita (decae) o del proletariado que asciende. Y también la crítica. Pero no echemos a correr las ideas ni las premisas del razonamiento. Es preciso ir metódicamente. La sociedad da el contenido y el artista da la forma, entendiendo que en el contenido ya están dadas las premisas de la forma, porque contenido y forma son dos procesos contradictorios, no antagónicos, contradictorios, no antagónicos que, luchando, dan la unidad expresional del estilo, como conciencia y sub-conciencia, o los reflejos condicionados y los reflejos absolutos luchando dan la unidad expresional del estilo y dan la unidad de la personalidad humana.

Existen las formas logradas y las formas frustradas, las formas épicas y las formas líricas, las formas caducas y las formas contemporáneas y las formas demagógicas y las formas extemporáneas, y la forma por la forma, el formalismo del arte por el arte. Ahora, como todo el arte grande es social, el realismo popular constructivo, insurgente, revolucionario, combatiente, que correspondería a América Latina, el realismo socialista propio del pueblo que ha tomado el poder público como URSS, la China Popular, las Democracias Orientales Europeas o Cuba, la heroica, y el realismo crítico, que engendran como contrapartida y réplica las culturas muy maduras de Europa, como todo el arte grande es social, y es, según Engels: “la fijación de las características típicas en circunstancias típicas”, el arte grande arrastra en las entrañas la lucha de clases y la lucha de clases es su condicionante y su imponderable específico”.



Fragmento de “Crítica y autocrítica”, de Pablo de Rokha, texto aparecido en el volumen titulado “Obras Inéditas”.


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7 de octubre de 2008

Seducción de la poesía

Tienes paciencia
lo sabes bien
ella llega siempre llega
tarda en llegar
se demora y te hace esperar
pero siempre llega
media chascona y
echándole la culpa al viento
al tráfico
al reloj
al inventor del reloj
que tanto nos aprisiona
a sus pies
que la desviaron del camino
al perro
que le olió el trasero
en la esquina

Ahora en mi cama
se desnuda

El sol se apaga en el acto

Me somete
y me sublima





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1 de octubre de 2008

Imposible*

Imposible saber cuando ese rincón de mi alma se ha dormido
Y cuando volverá otra vez a tomar parte en mis fiestas íntimas
O si ese trozo se fue para siempre
O bien si fue robado y se encuentra íntegro en otro

Imposible saber si el árbol primitivo adentro de tu ser siente todavía el viento milenario
Si tú recuerdas el canto de la madre cuaternaria
Y los grandes gritos de tu rapto
Y la voz sollozante del océano que acababa de abrir los ojos
Y agitaba las manos y lloraba en su cuna
Para vivir no necesitamos tantos horizontes
Las cabezas de amapola que hemos comido sufren por nosotros
Mi almendro habla por una parte de mi mismo
Yo estoy cerca y estoy lejos

Tengo centenares de épocas en mi breve tiempo
Tengo miles de leguas en mi ser profundo
Cataclismos de la tierra accidentes de planetas
Y algunas estrellas de luto

¿Recuerdas cuando eras un sonido entre los árboles
Y cuando eras un pequeño rayo vertiginoso?

Ahora tenemos la memoria demasiado cargada
Las flores de nuestras orejas palidecen
A veces veo reflejos de plumas en mi pecho
No me mires con tantos fantasmas
Quiero dormir quiero oír otra vez las voces perdidas
Como los cometas que han pasado a otros sistemas

En dónde estábamos. En qué luz en qué silencio
En dónde estaremos?
Tantas cosas tantas cosas tantas cosas

Yo soplo para apagar tus ojos
¿Recuerdas cuando eras un suspiro entre dos ramas?



* Poema de Vicente Huidobro aparecido en el libro “El ciudadano del olvido”, publicado en el lejano año de 1941.


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15 de septiembre de 2008

Palabra de Neruda

(...)
En verdad son amargas las estatuas
porque el tiempo se queda
depositado en ellas, oxidado,
y aunque las flores llegan a cubrir
sus fríos pies, las flores no son besos,
llegan ahí tambien para morir.



*Extracto del poema XII del libro "Elegía" (1971-1972). En la foto: estatua del poeta en el cerro Bellavista de Valparaíso.



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20 de agosto de 2008

Pos-mortem

Llévame a la ciudad sin límites
Déjame en sus calles de adoquines
Levántame en un macetero
Permíteme el sol del mediodía
La dulce fragancia de la población

Cárgame como libro
en un rincón de tu bolso

Y recuérdame en cada beso
que veas en la calle



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8 de agosto de 2008

Las raíces

La verdad es que no comprendí el desgarro hasta escuchar su explicación. Sus palabras removieron mi existencia como un terremoto grado ocho. Simplemente, al enamorarse, uno coloca sus raíces en el otro. Eso es lo que hace. Y el individuo, el yo, desaparece, pues las raíces están en otra persona, dejas de ser tú y pasas a ser el otro, aunque lo ideal es que se forme una dualidad. Pero la mayoría pasa a ser el otro, completamente, y eso es peligroso.

De ahí el ‘la maté porque era mía’. O ‘mío’. Es una frase que congela pero que se explica en algunas personas enloquecidamente pateadas, gorreadas, enamoradas, sin raíces, sin yo. Pierden todo piso de vida. No queda ser humano en ese cuerpo, sólo restos de algo, el yo no está, nadie está, entonces el naufragio es total y puede – está comprobado – llevar a la locura.

Está bien jodido el amor en estos tiempos de sicótica farmacia, en las actuales jornadas de-presiones, de pastilla fácil, de jale, de copete, de violencia. Ya casi no sobrevive el amor, hay mucho miedo, mucha frustración, desconfianza, y ante el desencuentro se descarga la ira y todo se reduce finalmente a la fuerza animal, en los casos más extremos.

No puede dejar de sorprenderme lo instintivo – primitivo de esas reacciones. La explicación de las raíces me reafirmó pensar que hay algo más fuerte que domina en ese momento. Cuando el ser amado se aleja para no volver, eres tú en el fondo el que desaparece. Lo que queda de ti, tus pedazos, tus restos, son los que deben rearmarse y empezar. Si estás débil y solo puedes morirte en ese momento. Si estás fuerte o si te ayudan, puedes salir adelante, aunque nada es seguro, ni la locura. Sólo una cosa es clara: después de esto, ya no somos los mismos. El mismo amor ya no es lo que era antes.


Publicado en la revista Cavila de Valparaíso.

28 de julio de 2008

Entrevista a Absalón Opazo M.

Por Cachirula

Cómo definiría su poesía?
- No me arrepiento de este amor.

Busca la trascendencia?
- Podría decirse que no.

Siempre ha vivido en Valparaíso?
- Desde niño estuve sometido a sus dos puntos cardinales: arriba y abajo.

Qué le parece la escena poética porteña?
- Intensa y con clases poéticas marcadas por la estirpe académica, los clanes del vino y la necesidad popular de la expresión escrita.

En cuál de esas divisiones está usted?
- Andai sapiando.

Pero si esta es una entrevista.
- Bueno, en la clase poética que está con los trabajadores, con los que luchan por una vida más digna. Con los que sueñan en colores.

Cuáles son sus influencias más importantes en poesía?
- Muchas, muchas. Pero nada se compara con la patada en la cabeza que me pegó el hiphop chileno. Nada.

Hay poesía en el hiphop?
- Mire, la poesía está en todos lados. Son los ojos de cada persona los que deben descubrirla, como en un juego de ingenio. Pero claramente el hiphop es una escena llena de poesía, de poesía nueva, la del siglo 21, y está con los trabajadores, que es muy importante. El hiphop es revolución popular del espíritu y la conciencia.

Se considera un intelectual?
- No pasa ná, nunca tan pastel.

Ehh… y qué opina del actual gobierno?
- Mire mijita, mejor no hablar de ciertas cosas.

Pero qué espera para el país?
- Un terremoto. Es lo único seguro.

Ok. Qué sintió cuando vio su nombre en tres antologías de poesía nacional?
- No me acuerdo. Parece que sentí mareos.

Algún mensaje para sus lectores?
- Imposible. Mis lectores son muy diferentes entre sí. Hasta cuando uniformamos a la gente?

Y si le dijeran que todo Chile lo escucha. Qué diría?
- Luchar, crear, poder popular!

Por último, algún consejo a los poetas que comienzan?
- Nunca tomen en serio las entrevistas.

Se está burlando de mi?
- No, como se te ocurre.




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2 de julio de 2008

A tres años de Periferia, con ustedes, CARAJA


El contacto con la poesía llega al hombre como un acontecimiento impensado, como una situación casual o ligeramente bendecida por algo. Caraja es aquel momento crucial en la vida del poeta: el inicio de la poetización completa de la existencia.

Caraja fue alguna vez una niña pobre, llamada así por desobedecer a su padre. Ahora, en este poemario, esa traviesa niña sella su transformación en figura legendaria, en una maestra poética que habla a través del tiempo y los sueños a los nuevos creadores.

Un libro para los frenéticamente sensoriales, o para aquellos que buscan relajar los sentidos, o simplemente, para los que buscan nuevas voces en la poesía nacional. Un texto que no tiene más ambiciones que rendir tributo al arte de la poesía, semejando la exploración de una ciudad llena de versos-esquinas, reflexiones-bares y personajes-cuentos, como nuestra querida niña caraja.

(Texto de contraportada de Caraja)


Disponible pronto, en todas las librerías de Valparaíso y Santiago...


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23 de junio de 2008

Hip-hop & poesía: otra buena dosis (recuerdos de la periferia)

Plaza Victoria, Valparaíso, fines de 2005. Cierre de la campaña presidencial de Tomás Hirsch y de los candidatos locales del pacto "Juntos Podemos". En el escenario, el grupo hip-hop capitalino Legua York entrega su arte lírica y contestataria, sacando muchos aplausos de un público porteño poco acostumbrado a estas expresiones callejeras.

Hacia el final de su presentación, y en un acto inédito, el integrante Lulo saca un ejemplar de nuestro poemario "Periferia", lo anuncia, habla de la poesía e improvisa de inmediato el rapeo de un texto, acompañado por el beat-box de su acompañante, Cabro Homer.

A casi tres años de ese episodio, seguimos conectados, armando barricadas poéticas donde sea necesario, seguimos organizándonos, apostando por lo no comercial en nuestros actos artísticos y buscando conciencias limpias para levantar un mañana mejor, de unidad para todo el pueblo chileno. Gracias Lulo de Legua York, por la inspiración que has dejado en muchos artistas populares del país, y también por llevar "Periferia" contigo por todo Chile y América Latina. Acá algunas fotos de ese día:


Lulo y Cabro Homer improvisando con los textos de "Periferia".

El público presente ese día.

Visita www.myspace.com/leguayork

Hip-hop y poesía, dos amantes subversivos que nunca duermen.



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17 de junio de 2008

Anecdótico (recuerdos de la periferia)

Aunque no lo crean, alguna vez salimos en El Mercurio:

Poesía poseyendo

La historia de los pueblos latinoamericanos se reúnen en los versos de Absalón Opazo

Domingo 25 de septiembre de 2005
Sección Cultural El Mercurio de Valparaíso

Por Gabriel Castro.-


"Este libro no tiene aspiraciones /artísticas. /Es un emblema de grito, /herida abierta de par en par /tras una batalla campal", advierte Absalón Opazo Moreno apenas comenzado su libro de poemas "Periferia" (Ediciones La Cáfila, 2005).

En la contratapa el autor declara: "'Periferia' es una aproximación histórica y poética a la fraternidad y la lucha que cientos de miles de latinoamericanos experimentaron alguna vez desde sus pueblos…". El subrayado es mío y permite dar otra prueba de la contradicción discursiva de Opazo, todavía no comenzada la lectura de sus poemas.

Aspiraciones no artísticas declaradas en verso y luego contradicción. Además sépase que Absalón Opazo es periodista, condición que a primera vista también me advierte y predispone al contenido del libro. Me entusiasma como lector.

Al interior tenemos un río de versos abiertos y cerrados por dos fotografías, una de cielo y silueta urbana, que llamaría artística, y la otra documental: una protesta callejera chilena, pero también con resultado estético. Divide el libro en dos, la fotografía mitin, cuya condición se asemeja a la anterior. Las tres fotografías son de Marcelo Conejeros.

Tanto la primera como la segunda parte intercala texto en cursiva con otros de fuente tipográfica normal. Este recurso, en la primera mitad, distingue de forma sutil -quizás débilmente- entre dos voces, ambas colectivas, poblacionales, marginales, de cerro porteño, pesimistas y reclamantes de palabra y acción. Una relacionada con el presente cotidiano de la periferia, que incluye hasta el oficio que construye el libro: poetizar. La otra se hace cargo de comunicar un pasado ancestral, descubridor, fundacional, colonizador, pero siempre asociado a lo marginal, a la historia popular.

Ejemplo de la una voz es "Puedo escribir mil poemas /mientras en la esquina muere Juan /y mi palabra no será coraza /que proteja su pecho desamparado". Ejemplo de la otra: "Tiempo /tanto tiempo ha pasado /desde la llegada del barco /hasta esta costa".

En ambas distingo además una voz personal, una que habla de la historia de un individuo y una familia única. Es al mismo tiempo la historia de muchos.

En la segunda parte del libro, homónima del total, se rompe el estilo formal realizado por el poeta con el recurso tipográfico ya señalado, utilizándolo de otra manera, quizás más arbitraria. Y agrega otros como el uso de la barra oblicua que quiebra algunos versos, recurso poco abundante del cual no alcanzamos a percibir mayor significado. Lo mismo para el caso de unas expresiones entre paréntesis.

El aura contradictoria con el cual se abordan los prolegómenos del libro de Absalón denotan a uno que se inicia con reparos de escritura y lectura, pero con excelente intuición, bastante talento y conciencia de su oficio. Con "Periferia" logra un trabajo poético singular y vinculado a una tradición construida desde hace 50 años con Neruda, luego con Lihn, los poetas NN del ochenta chileno. Opazo asume un sentido profundamente social, sin caer casi nunca en el mero panfleto.

La buena poesía ha poseído a este escritor aunque no lo quiera, o sienta.


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16 de junio de 2008

MENSAJERÍA URBANA

11 de junio de 2008

Dormirás

Caerán las últimas lluvias
el frío no entrará jamás
dormirás sintiendo el fuego
la luz que te espera

No dejarás de dormir

Sentirás que todo es un sueño
eternamente

El fuego las flores
el cerro las lianas
algunas bestias imaginarias
algunos dragones en el océano

La llamada del calor

La mesa humilde de tu madre

La pobreza siempre limpia

Caerán las últimas lluvias
y dormirás en el goteo

Cantarás en el silencio del agua
cuando deja de caer

Y estarás en las tardes
de color fuego
cuando el vino y las guitarras
alimenten la fogata

la chispa del universo que somos


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20 de mayo de 2008

Estado actual de la vida en Chile


Mucha mierda... poco olor

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12 de mayo de 2008

Arauco

La ducha fue rapidita para capear el frío que hace 8 días - desde que se acabó el gas - se levantaba junto con él. Miró a la Moni: casi una estatua en su sueño bosque, en su no despertar y sí soñar, soñar con que nos iría bien, la huelga está firme, es justo lo que se pide.

Mientras se vestía, Alvaro aún parecía oír al Julián diciendo - bajito - cuidado, es jodido hueviar a los patrones, ya hay hartos pacos dando vuelta, y casi de inmediato, al Alex diciéndole - fuerte - que no fuera maricón, que tenía que confiar en el sindicato, y qué tanto con los pacos a ver, qué tanto. Qué?

Levemente se movió la Moni. Como que se acomodó. Silencio. No hay desayuno esta vez. En la lejanía de la mañana un perro ladraba furioso. El sonido móvil del bosque era espeso y el cielo no decidía nada. Alvaro salió de casa pensando en sus compañeros, tan convencidos que estaban. Igual era justo lo que pedían. Con 60 mil no alcanza. Y qué buenos habían sido los cabros de las máquinas al negar eso de subirles a ellos más que al resto. A todos nos suben lo mismo! Se acordó del Rodrigo, ese que recién empezaba en la conducción de las grúas. Y del Marcelo, el José, el Ronald. Del viejo. Y el oso chico que siempre perdía su nombre.

Iba optimista el Alvaro. Algunos rayos de sol prendieron fuego a su mente y a pesar del frío, el hambre - que no era tan terrible tampoco - y de los miedos del Julián, sintió buenas vibras.

Y se fue silbando por el bosque, casi como en un poema, sin pensar en la selva.



Por Absalón Opazo Moreno. A la memoria de Rodrigo Cisternas, obrero forestal asesinado por carabineros la noche del jueves 3 de mayo de 2007, mientras participaba en una huelga indefinida por mejoras salariales, que unía tanto a trabajadores permanentes como sub-contratados de la empresa Bosques de Arauco. Publicado en revista Cavila de Valparaíso.

3 de mayo de 2008

Yaltekü Chiwai

La nube no cesa
su vagancia por el globo
el agua que somos
rodea el pedazo de cielo
que es nuestra carne

Animales festivos
cercanos hijos del sol
marcados por el signo
del globo de agua
saliendo por los ojos

Tratado de paz
con los árboles
vamos respirando
mientras buscamos
la solemnidad de la sombra

Ágiles vegetales
hijos de la siembra
humanos que no cesan
nubes que riegan
cada cierto tiempo



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1 de mayo de 2008

Buscando la luz / lejos de la cruz

Qué se desea
a esta hora de la vida

Una hoja de otoño
una práctica vieja
una costumbre antigua

Amistades se apagan
miradas se encienden

Una sirena
confirma su existencia
y baja en el río como prole
con las semillas del agua
saliendo de sus ojos
casi una aparición no bíblica
un rito perdido en el tiempo

Se desea un comienzo
y muchos fines

Y la tierra como ojo gigante




3 de abril de 2008

La danza confusa es el ritual de la manada


sácate las espinas de los pies
y ven a bailar con nosotros


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29 de marzo de 2008

Sueño lejano

Muéstrame las estrellas
que has logrado reunir
tocando tu flauta hueso

Muéstrame los soles
y los cometas que cayeron
por los aires de tus dedos

Hermano indio
muéstrame de nuevo
el mar abierto de una vez

Las flores gigantes los cactus
que te hacen sentir tanto
el aliento de tu dios andino

Muéstrame todo hermano
para seguir creyendo en el
hombre y fluir como el río


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27 de marzo de 2008

Arboles de Chile


Yacen en los suelos de los siglos
los cuerpos inertes de los árboles de Chile

Y qué pasó con los cuerpos
que vivían en los árboles

Abandonaron el árbol antes que cayera
o murieron en su copa ancha

Dónde está la gente de la tierra
que paría el bosque año tras año

(Después de mucho tiempo en mis ojos
afloran lágrimas

salmuera marina poética
afloran lágrimas ante la nada)

Qué desolación
en los cuerpos inertes de los árboles de Chile



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8 de marzo de 2008

Sigue lo mismo*

Es tarde y es temprano a cada hora:
a cada resplandor, a cada sombra
nos amanece cada atardecer:
el tiempo inmóvil
enmascara
su rostro inevitable
y muda sin cambiar su vestidura:
noche o delgada aurora,
largo silencio de los ventisqueros,
manzana arrebolada del estío:
todo es tan pasajero como el viento:
el tiempo aguarda, inmóvil,
sin color ni calor, sin sol ni estrella:
y es este absolutismo el que nos reina:

adiós! adiós! Y no se altera nada.

Pero tal vez

Sí, no se altera nada pero tal vez se altera
algo, una brizna, el aire, la vida, o en fin, todo,
y cuando ya cambió todo ha cambiado,
se ha ido uno también, con nombre y huesos.

Bien, bien, un día más: qué grande es esto:
como saltar en un nuevo vacío
o en otros unos más, en otro
reino de pasajeros: el asunto
nunca termina cuando ha terminado
y cuando comenzó no estás presente.

Y por qué tanta flor, tanto linaje
vegetal extendido, levantando
pistilos, polen, luz, insectos, luna
y nuestros pies y nuestras bocas llenas
de palabras, de polvo
perecedero,

aquí embarcados, aquí desarrollados
a plena deliciosa luz de cielo?

Y por qué? Para qué? Pero por qué?



*Texto de Pablo Neruda, perteneciente al libro "Geografía Infructuosa", de 1972.

2 de marzo de 2008

Los días van tan pronto

Me sigo convirtiendo en un pez más con mis espinas
y sigo perforando un hoyo más en las esquinas
una semana más en lo profundo de este mar
que ya no tengo sangre donde poder respirar

Espero ya que el tiempo se apiade de mí
aún recuerdo el día en que todo lo aprendí
los días van tan pronto... no puedo descansar
y todo se reduce a esta eterna soledad

Voy hacia mi origen
nadie me espera allá
una semana más
y no hay nada ni nadie
sino tu mismo en esto

Uno sigue aquí y no sabe que ya no está
dan ganas de reír y a veces llorar
de haber entrado en este juego de imágenes que se van
y haces como que no lo ves
y haces como que no lo escuchas
y haces como que no lo crees
y haces como que no lo escuchas

Estemos preparados
quedémonos desnudos
pero quememos no pudramos lo que fuimos
ardamos respiremos sin miedo a lo absurdo
despertemos a la gran realidad
de estar naciendo ahora y en la última hora

Amen



*Adaptación para canción de un texto de Gonzalo Rojas, realizada por la cantante soul chilena Moyenei Valdés.

18 de febrero de 2008

Anti-turismo


Palabras de Lota


"La policía es floja
no quiso estudiar"

(rayado en un muro)


"No hay números de atención
ni para adultos
ni para niños

Consultorio de Lota"

12 de febrero de 2008

Más textos de Volodia*

RETOÑOS DE LA CONQUISTA

MOROS Y MAPUCHES

“Desde la época de la Colonia, el ejército de Chile ha sido la piedra angular para formar historia, formar tradición, formar hombría y mantener inalterable la institucionalidad de un Chile que tanto queremos”. (General Brady, 1976).

En el momento inicial el mundo quedó sorprendido por la instauración del Terrorismo de Estado en Chile. Parecía quebrar todas las balanzas establecidas, aniquilando la imagen común y corriente de un país a menudo fotografiado vistiendo camisa de seda.

Surgió una pregunta a escala universal: ¿De dónde han salido estos caballeros? Se sabe que salieron de los cuarteles, temprano por la mañana, el once de septiembre de mil novecientos setenta y tres. Pero esa respuesta es inmediatista e incompleta.

En cierto modo salieron de la historia. De un rincón oscuro de la historia.

El epígrafe encierra una sentencia clave. Tocando la misma tecla, El Mercurio, diario amantísimo de la Junta, exime a las fuerzas armadas chilenas de todo pecado de connivencia histórica con el tribalismo araucano. Es el Hijo engendrado por el Padre. En este caso el Ejército del Rey de España, fiel al evangelio de la raza blanca. “Ya desde los tiempos de la Colonia, el Ejército era la avanzada de la civilización y la salvaguardia de la incipiente vida nacional”.

Según esta doctrina, con adaptaciones, la milicia chilena desarrollaría su personalidad a partir de dicho origen. Pertenece a la familia europea. Nace del seno de la cristiandad que se expande al nuevo mundo. Desciende, por consanguinidad directa, política e institucionalmente, de la hueste conquistadora hispánica.

Así la teoría juntista proclama que la matriz de las fuerzas armadas chilenas deriva del ejército español. Oculta el torrente aportado por el indígena y silencia que se trata de un aborigen singularmente guerrero. Por lo menos, desde el punto de vista profesional esto debería interesarle. Concreta en el invasor las virtudes heroicas que el nativo tuvo también en tal grado que inspiró a Ercilla vigorosas octavas reales.

Para ellos no es Lautaro el primer precursor militar. El héroe inicial del ejército chileno es Pedro de Valdivia. Mario Góngora, Premio Nacional de Historia en tiempos de la Junta, sostiene: “El 11 de septiembre es una fecha decisiva para Chile y en 1973 solamente nuestro país es el que se coloca en una posición singular, en un horizonte mundial, dando un salto sobre la historia nacional anterior”.

Cuando se le pregunta cuál es el personaje político que más admira en la historia de Chile no menciona en su lista a ningún indígena. Por encima de todos, incluso de los dos O’Higgins, Portales, Manuel Montt, Balmaceda, dice: “Confieso sinceramente que me atrae más la simple imagen del fundador Pedro de Valdivia”.

Valdivia es el progenitor extranjero, del cual los conjurados se declaran descendientes, por filiación en lo castrense, por su papel en la conquista, por el contenido y sentido de su misión.

Se confiesan nostálgicos de los siglos coloniales, supuestamente plácidos, cuando no existían partidos políticos, no levantaba su cabeza la hidra del comunismo, no había liberales, socialistas, radicales ni cristianos marxistas; cuando el nativo rebelde estaba proscrito más allá de la línea de la Frontera. Simpatizan con la evocación de las campeadas en tierras indígenas que cada cierto tiempo permitían ralear la interminable raza subalterna, así como hoy “la democracia debe bañarse en sangre cada cierto tiempo para que siga siendo democracia”.

Responde a una lógica de la historia que el general Brady declare al ejército de Chile heredero del ejército Realista, en cuyas filas habían criollos enemigos de la emancipación. La Junta de Gobierno de la Independencia, el anverso de esta que se instaura en mil novecientos setenta y tres, propone en mil ochocientos trece el licenciamiento de aquel ejército.

Su objetivo central fue mantener la línea de la Frontera. Hoy no es el Bío-Bío ni el Toltén. Hoy se trata de la frontera ideológica, política, económica, de un deslinde con ingredientes raciales y clasistas. Todo esto a pesar de que si se mira la cara de la tropa se advertirá a simple vista que el ejército chileno tiene más de pueblo originario que de español.

HUAINA CAPAC CONTENIDO EN EL MAULE

Por su parte, Pinochet, valiéndose de escritores fantasmas, echa también su cuarto a espadas como continuador del conquistador español: “Nuestra raza no se forjó en la molicie del oro indiano, sino en la dura escuela de la guerra de Arauco, que duró tres siglos. Mientras el hombre combatía, la mujer compartió su vida y sus penalidades: manejó la familia, administró haciendas, fabricó el vestuario y la alimentación y gobernó ciudades”.

Todo un cuadro de época pintado desde el punto de vista del bando extranjero.

Su enemigo es el antagonista de Dios y del monarca. Lo encarna el mapuche que no capitula y resiste tercamente lanza en mano. El adversario por antonomasia se llama Lautaro, calamitosamente astuto en las artes de la guerra. Es verdad que el general Téllez escribió hace algunas décadas una obra sobre el Toqui. Pero ni su examen ni su admiración han prosperado en las jerarquías castrenses salvo contadas excepciones. Puede más la aversión racial que el interés por el joven caballerizo de Valdivia; el primer estratega nacido en nuestra tierra. No nacía del aire. “Estudió para viento huracanado”, decía Neruda. Aprendió de los suyos y de los españoles. Cuando llegó el conquistador europeo los mapuches poseían rudimentos efectivos de una técnica bélica. Lo testimonia el hecho de que otro gran imperio, esta vez un imperio indígena, tuviera que fijar su última frontera hacia el sur en las orillas del Maule, debido a que en mil cuatrocientos ochenta y cinco los ejércitos quechuas del inca Huaina Cápac fueran detenidos justamente por el muro araucano.

LAS CABEZAS DE SIETE CACIQUES

La historia registró cierto día 11 de septiembre una verdadera batalla de Santiago. No fue en mil novecientos setenta y tres sino en mil quinientos cuarenta y uno, cuando se produjo el ataque indígena contra la naciente capital del Nuevo Extremo. Entonces una mujer decidida, la amante del Conquistador, Inés de Suárez, salva a sus hombres de armas haciendo degollar siete caciques y arrojando sus cabezas por sobre las empalizadas. No era fácil la guerra contra el nativo en Chile. Ni menos cuando a ella se sumaba el hambre. Pedro de Valdivia, dando cuenta de la situación a Carlos V, escribe: “Los trabajos de la guerra, invictísimo César, puédenlos pasar los hombres, porque loor es al soldado morir peleando, pero los del hambre concurriendo a ellos, para lo sufrir, más que hombres han de ser”.

Inscriben nuevos capítulos en el libro de los adversarios de Lautaro, el genio táctico que derrotó a Valdivia en Tucapel, donde murieron todos los españoles, y luego a Francisco de Villagra en Marigüeñu, y Concepción, donde perecieron dos tercios de ellos. Pinochet toma el partido del invasor extranjero contra el “hombre de la tierra”. Traiciona la máxima epopeya indígena americana de un pueblo en lucha por su libertad e independencia. Se declara contrario a la causa de mapuches y promaucaes. El ejército que comanda viene del español. No tiene la visión de Ercilla, que simbolizó en el pueblo araucano y en sus héroes la personificación de una lucha sin paralelo en América librada por aquellos que querían, ansiaban rechazar al intruso.

En cambio, Salvador Allende comienza su primer discurso como Presidente de la República diciendo: “Están aquí Lautaro y Caupolicán, hermanos en la distancia de Cuauhtémoc y Túpac Amaru”.

MISION DIVINA

Las “guerras” de hoy también han ingresado a la escuela de los designios sobrenaturales (“La tarea histórica que Dios ha puesto en nuestras manos…” exclama Pinochet el veintitrés de agosto del setenta y seis). Tanto la conquista española como el asalto del once de septiembre cobran un sentido de mandato celestial. Se replantea la teoría de un Dios de las batallas y de los golpes de Estado. Lo consiga El Mercurio, el 12 de octubre de 1976: “Si un puñado de españoles podía, con facilidad increíble, someter a multitudes de aztecas o peruanos, eso indicaba que junto a ellos actuaban influencias poderosísimas que deseaban que nuestra América fuera regida por España. Y la razón de que esas huestes invisibles pero decisivas se colocaran junto a Pizarro y Cortés tenía que ser una misión divina que se había asignado a su patria”.

Calla prudentemente el autor que esta tesis de la divina misión guerrera falla por su base respecto de Chile, puesto que aquí la conquista no fue de “facilidad increíble”, sino de inaudita dificultad. ¿Quiere decir entonces que en cuanto a Chile faltó el respaldo sobrenatural? Según agrega, “España estaba destinada a evangelizar a los infieles… y lo había hecho en su propio territorio”. ¿El Altísimo, por su parte, confía a los generales golpistas la tarea de acometer una empresa análoga a fines del siglo XX? Cambia el nombre del infiel. Los apelativos malditos de Alá y su profeta Mahoma se truecan por los de Marx y Allende. Si en el siglo XVI, como lo recuerda su entusiasta exégata, España “había detenido en Lepanto el avance mediterráneo del Gran Turco y ahora perseguía su misión a escala planetaria”, cuatro siglos más tardes Pinochet compara el golpe de mil novecientos setenta y tres con aquella victoria: “Nosotros consideramos, explica a un grupo de miembros de un equívoco Comité de Exiliados Cubanos, el once de septiembre como la batalla de Lepanto para América del Sur. Así como esa gesta en el siglo XVI detuvo la invasión de los turcos a Europa, el once de septiembre dijo a los comunistas (el nuevo Gran Turco) en América del Sur: ¡Hasta aquí no más!”

No se sabe si en este caso Pinochet personifica a Felipe II o a Juan de Austria…


*Escritos publicados en el libro "La gran guerra de Chile y otra que nunca existió", Editorial Sudamericana, año 2000.

2 de febrero de 2008

Textos de Volodia Teitelboim*

UNIVERSIDAD, CULTURA, ARTE EN EL OJO DE LA BALA

El apagón cultural y la persecución se extienden también a la educación y a la universidad, que caen igualmente bajo la dictadura de los generales de Pinochet (todos los rectores son generales). El vicepresidente del Banco de Chile, Javier Vial, hablando en el Seminario del Consejo de Rectores, expone la filosofía universitaria: La educación superior debe ser rentable, rendir buenos dividendos pecuniarios, conforme a la política de autofinanciamiento sustentada por la Junta, como proyección natural del modelo económico vigente.

Pasando velozmente de la teoría a la acción, el siete de febrero se publicó en el Diario Oficial un decreto que establece que a partir de mil novecientos ochenta y uno los alumnos deberán absorber los costos de sus estudios. Según el jefe de planificación del gobierno, la educación debe constituir una inversión monetariamente reproductiva para el Estado. Sostiene además que se necesitan menos especialistas de nivel universitario y más mano de obra sin gran calificación.

Profesores, investigadores, alumnos, rechazan dicha política. La respuesta de la Junta es la expulsión en masa tanto de unos como de otros. Se suprimen carreras y centros de investigación universitaria, en especial de ciencias sociales, área particularmente temida por la autocracia gobernante.

Se impide la representación de obras de teatro, se incendian salas de espectáculo, se prohíben exposiciones de pintura y otras expresiones de la creación artística. Pesan interdicciones sobre la música folclórica, que se persigue como manifestación enmascarada o abierta de protesta popular. No se admiten en los conciertos ciertos instrumentos musicales identificados con ella, considerados peligrosos, explosivos, como la quena andina. El éxodo de profesionales y artistas obligados a abandonar el país no tiene fin.

CONSUMISMO Y RACISMO

Las concepciones oficiales vigentes exaltan el autoritarismo recubierto por una capa aparentemente política. Abominan de la organización y la solidaridad entre los trabajadores, imponiendo una variante del darwinismo social, donde el pez grande se come al chico, según la docta explicación del almirante Merino. La historia nacional es interpretada como la obra de una elite de personajes aristocráticos y jamás como la de un pueblo participante.

El racismo es otra perla negra del collar. La Junta ha dictado una legislación antiindígena que ha merecido en noviembre de mil novecientos setenta y nueve la condenación de la Asamblea General de Naciones Unidas. Allí se denuncia que “han tenido muy poco en cuenta la tradición histórica, la idiosincrasia, las formas de propiedad y trabajo del pueblo mapuche y menos aún sus necesidades y el desarrollo de su propia cultura…”.

Tratan de inculcar a la juventud por todos los medios los desvalores del consumismo, del exitismo individual y del apego al dinero. La desigualdad, según su explicación, no es un hecho social sino consecuencia de factores genéticos: los hombres capaces surgen y los seres inferiores permanecen en la miseria. Su ideología reposa en dos piedras angulares: la seguridad nacional y la economía de libre mercado. La primera concibe el país como un regimiento mandado por un grupo predestinado, a cuya cabeza figura el César de uniforme. La segunda considera al ser humano como una moneda de cambio.



*Escritos en 1980 y publicados en el libro "La gran guerra de Chile y otra que nunca existió", Editorial Sudamericana, año 2000.

1 de febrero de 2008

La inteligencia nunca muere


ELEGÍA POPULAR A VOLODIA TEITELBOIM

1.

Ya caminas ya andas
como un fantasma bueno
o niño de siglos antiguos

Buscando preguntas
en el sub-consciente

Marchando
hacia el reino de piedra
que ya habitaste una vez

Un territorio semi silvestre
señalado en la recta provincia
ahí late tu corazón vivo

Ahí en el trabajo del hombre
en el sufrido amanecer
de los habitantes sin voz

Ahí te esperan tus camaradas

2.

Tardes de biblioteca
te buscarán nuevamente
igual que la poesía

Y el clamor de mil combates
recorrerá en un grito
todas tus ropas de viento

Ahora ya caminas ya andas
y la luna se pone pálida
cuando recuerda tu nombre

Amigo
la inteligencia nunca muere
tu voz sigue con nosotros

3.

La luz del cielo no basta
hay que hacer inconformidad
revelar bosques siempre húmedos

Nota salvaje
en la sinfonía abyecta
que nos hacen cantar

31 de enero de 2008

Noche triste de un filósofo*

Se anunció en el Salón de Conferencias de la Universidad de Chile un ciclo de Enrique Molina sobre la Revolución Rusa. El tema era quemante y el expositor tenía un currículum imponente. Autor de obras de divulgación en que se advierte la influencia de Henri Bergson, se le reputaba entonces el filósofo chileno por excelencia. Profesor del Liceo de Talca, luego en Concepción, pasó a ser uno de los fundadores y primer rector de la Universidad que surgió en esa ciudad, con financiamiento a cargo de la Lotería. Hombre de logia, alto y flaco como un campanario, sugería la imagen misma del espíritu sumergido en sus perplejidades, cavilaciones y reflexiones trascendentales. Con físico de Quijote no dejaba, sin embargo, escapar la prosa de la coyuntura y revestirse según el color de las circunstancias.

El recinto de la conferencia era conocido nuestro. Por las mañanas solíamos escuchar allí las clases de Derecho Romano que impartía, breve y perezosamente, Juvenal Hernández, a la sazón el más joven de los rectores de la Universidad de Chile, gracias a la degollina de autoridades académicas que produjeron las efervescencias estudiantiles y políticas de 1931 y 32.

A la hora señalada, 7 PM, rodeábamos a Huidobro, aguardando con cierta desconfianza lo que diría el “Maestro de Juventudes”. El público era heterogéneo. La mitad delantera estaba ocupada por gente de edad, caballeros bien vestidos, “fans” crepusculares del filósofo penquista. La parte de atrás estaba repleta de universitarios revoltosos, a la espera de los acontecimientos.

El filósofo montó sus anteojos sobre el caballete de la nariz pronunciada y comenzó a leer con voz lejana un texto diatriba contra la espeluznante “hidra roja”. El cuento iba para largo porque se proyectaba una seguidilla de disertaciones. Desde el principio, don Enrique Molina desdeñó el método socrático del diálogo fecundo. Se divorció de la mayéutica y la dialéctica. Olvidó el distanciamiento que aconseja tratar un fenómeno social con talante objetivo. Se convirtió en un anatomista o disecador de cadáveres. Hundió el escalpelo, chorreó pus y sangre y la sala respiró los relentes sulfúricos del demonio, mensajes venidos del fondo del frío infierno siberiano. Una corriente de aire congelado recorrió el hemiciclo.

El filósofo caminaba por sendas que no eran suyas. ¿Tenía sentido conducir a ese auditorio al descubrimiento de la verdad a través del método de la pregunta? Decididamente, no. Se trataba de una conferencia, no de una clase. No estaba en el gimnasio ni en la academia. Pero no traicionaba a su maestro Platón. Al contrario, seguía el ejemplo del que escribió “La República”.

La fracción selecta del auditorio escuchaba lo que vino a oír y fluctuaba entre el horror y el éxtasis ante la denuncia de tanto crimen. La parte posterior comenzó a inquietarse y a murmurar. Tuve la impresión de que el conferenciante, absorto en su lectura, no percibía la carga de dinamita que estaba montando.

Hacia el final de su exposición, Huidobro, sin que nadie le ofreciera la palabra, subió al proscenio. Dijo con voz aplomada y acento de convicción definitiva:

“Hemos escuchado hablar a un ignorante supino, a un copista textual, a un mal traductor del francés. Todo lo que ha dicho lo ha plagiado de un libro ridículo, publicado por Henri Beraud en París en la década del 20. Fue el hazmerreír de Francia entera. Sólo ‘Le Figaro’ lo elogió, porque decía las mismas vulgaridades que ese diario ultraderechista dice todas las mañanas en sus editoriales torpemente anticomunistas”.

Estupor en el sector decente. Aplausos en la zona trasera, la tenebrosa. El filósofo sintió más que nunca la incompatibilidad entre política y alta especulación metafísica, entre meditación sobre el destino del hombre y la miseria del hombre. Se movía mejor entre el Logos y el Mito. Ahora se encontraba sumido en un abismo. Y se derrumbó en su sillón. Era la suerte de los sabios incomprendidos. Su silencio no bastó para apaciguar a las fieras. En ese ambiente no había nada parecido al Banquete de Platón. Verdad también que el suyo tampoco era el discurso de Fedro sobre el tema del Amor.

Pero no fue la voz de los bárbaros la que se escuchó. Desde la sección noble alguien dijo una frase retadora y confiada a la vez: “Que conteste el filósofo…”.

Estaba seguro de que haría polvo al poeta deslenguado. Don Enrique Molina Garmendia vaciló al escuchar ese requerimiento que provenía de uno de sus admiradores. Tardó un par de minutos largos. Se escucharon gritos de la región obscura: “Sí, que conteste…”.

Algún escéptico agregó: “Que conteste, si es capaz”.

El Maestro, siempre sumergido en la inmensidad de su tristeza ante la precariedad de la condición humana, sin mirar al mefistofélico poeta y sin ponerse de pie, musitó con voz de ultratumba: “Lo único que quiero es que mi patria se salve en libertad y democracia”.

“¿Por qué entonces apoyaste la dictadura de Ibáñez?”

Por el tuteo, irrespetuoso hasta la indecencia, se supo de inmediato que esta acusación nefanda provenía de la sección plebeya del público. La pregunta soez fue coreada por alaridos descocados y apremiantes: “Que explique, que explique ahora mismo…”.

Como si aquella fuera una orden, un santo y seña, la multitud no filosófica (noventa por ciento estudiantes) inició una maniobra envolvente. Avanzó rápida por los costados, flanqueó la reunión y se fue acercando a la tribuna hasta copar enteramente el proscenio y rodear al apenado pensador. Éste comprendió que era víctima de “La Rebelión de las Masas”, exacto diagnóstico de Ortega y Gasset, que estaba de moda en los círculos cultos de ese tiempo. Se le hizo evidente el terrible axioma, como una fatalidad dolorosa de la era moderna.

Sucedió algo peor. Las turbas formaron un círculo de hierro alrededor del filósofo en desgracia y lo sometieron a un interrogatorio tan duro como vejatorio, que difícilmente ni el mismo Sócrates hubiera podido soportar. Todas las preguntas se hacían tuteándolo con descaro, aunque el improvisado fiscal acusador tuviera veinte años: “¿Por qué expulsaste de la Universidad a un gran matemático, el profesor Domingo Almendras? ¿No podías tolerar el verdadero talento?"

Él no respondería a ese tribunal rojo que lo tenía sentado en el banquillo. “¿Por qué tú, maestro sin valor real te atreviste a exonerar de la Universidad de Concepción a un auténtico sabio, al profesor Alejandro Lipchutz?”

No eran preguntas. Eran cargos, una lluvia de acusaciones.

Los partidarios de la filosofía no cabían en sí de indignación y de pánico. Temían que pronto las emprendieran a golpes con el Maestro acorralado. Alguien se deslizó fuera para comunicar el bochornoso espectáculo a su amigo el rector. El filósofo iba a ser agredido de un instante a otro por la canallada estudiantil, azuzada por Huidobro. Había que salvarlo. El informante pensó que el rector debería penetrar al recinto donde se consumaba el sacrilegio, hablar a los alumnos y preservar la integridad física del héroe platónico, aunque se veía que era muy difícil restablecer el respeto por el mérito y la dignidad moral. Al momento, Juvenal Hernández concluyó que, dado el clima del mitin, no sería escuchado por los estudiantes ni por el poeta azuzador. Recurrió a métodos más institucionales.

Quince minutos después, varias unidades de carabineros penetraron al Honorable Salón de Conferencias repartiendo palos por arriba y por abajo. Los golpes de laque, los lumazos de la policía dolían y luego empujaron a los desalmados hacia los carros policiales, que entonces eran camiones sin toldo, donde fuimos arrojados a empellones, rumbo a la Comisaría. El poeta recibió su cuota de garrotazos. Pero parecía orgulloso y contento de haber empezado el machitún, desnudando en público a un filósofo que sin duda prefería los diálogos atenienses y encaminarse hasta el Acrópolis impartiendo con sus palabras la sabiduría en búsqueda de la verdad y de la paz. Esa noche quisieron obligarlo a beber la copa de cicuta hasta el fondo.

Antes del amanecer todos quedamos libres, con citación al juzgado por promover desórdenes en un sitio tan respetable como la Universidad de Chile.

Al salir de los calabozos compramos ejemplares recién salidos de la prensa matutina. Un diario titulaba: “A palos terminó Conferencia de Molina sobre la Revolución Rusa”. Se culpaba al poeta Vicente Huidobro de encender la mecha del polvorín y provocar el colosal desorden con su intervención, que dividió el auditorio, desató enfrentamientos entre partidarios y contrarios al conferenciante, provocó aplausos, gritos, rechiflas. Ello obligó a la policía a actuar con máxima energía, practicando numerosas detenciones a fin de rescatar sano y salvo al señor Rector Molina.

Huidobro estaba en la gloria. Hizo lo suyo. La juventud lo había acompañado en su proeza.


*Texto extraído del libro “Huidobro: La marcha infinita”, de Volodia Teitelboim.

17 de enero de 2008

Estimativa y método (fragmento)*

“La estética es el conocimiento intuitivo del universo, formulado en esquemas y axiomas conceptuales.

La voluntad del subconsciente, expresada racionalmente.

He aquí por qué la estética no se enseña, se genera, suscitándola en el individuo, como la expresión filosófica de sus instancias vitales e individuales, buscando lo genérico.

Porque la verdad es múltiple; y la unidad de la verdad, es, únicamente, la unidad del ser específico – cósmico.

La estética es un organismo de grandes preguntas, más que de grandes respuestas.

Adentro del artista, la estética asume el rol del material sedimentario y acumulado del subconsciente, que anhela jerarquía y disciplina: orden.

La belleza es la tercera entidad funcional que existe entre hombre y mundo, entre lo subjetivo y lo objetivo.

Así, la belleza existe en el arte, sólo en el arte existe la belleza, y quien percibe, por ejemplo la belleza estupenda de una hermosa mujer desnuda, la percibe como quien percibe una obra de arte, es decir elevando su naturaleza al éxtasis expresional, motivado por el instinto, urgido a su más alta instancia.

La belleza es la expresión lograda, numérica, exacta, la expresión humana, el orden nuevo, el orden puro, que impone el ser viviente a la naturaleza.

El arte es la expresión maravillosa del instante en que la máxima potencialidad del hombre intuye la máxima potencialidad del universo interno – externo y le impone su ley imaginaria.

'Todo conocimiento está suscitado por la experiencia; pero no todo conocimiento radica en la experiencia' (Kant).

Entonces, hay una manera de conocimiento, que emana del ser subjetivo, que arranca su dinámica y su mecánica, no de la conciencia, entidad servida por la experimentación objetiva, sino de los abismos psico – cósmicos del subconsciente individual o colectivo, expresando los arquetipos platónicos; y aquella manera de conocimiento es el conocimiento estético.

Dominio, sentido, destino del arte.

Paralelamente a conciencia, subconsciencia; a reflexión, intuición; a concepto, imagen; a razonamiento, estilo; a ciencia, arte; a verdad lógica, verdad estética; a filósofo, artista; a conocimiento lógico, conocimiento estético”.


* Texto de Pablo de Rokha publicado en la Antología de Poesía Chilena Nueva, de Eduardo Anguita y Volodia Teitelboim, en 1935.


BONUS TRACK

… “… el estilo es la resultante de la subconciencia expresándose en imágenes. El razonamiento genera la ciencia; el estilo genera el arte. Ciencia y arte generan aquellos dos significados, enormemente paralelos y substantivos de la unidad vital: la verdad lógica y la verdad estética”.

“Encima del esquema dibujado por nosotros, evolucionan eternas, las maneras paralelas del conocimiento: el conocimiento lógico y el conocimiento estético, invadiéndose, distanciándose, confundiéndose, azotándose, uno contra otro”.

11 de enero de 2008

Litoral

Me levanté y tú estabas ahí
mirando el mar
rompiendo almejas
bebiendo licores de dudosa procedencia
sobre una roca que parecía un templo
y tú una santa pagana llena de sol

La playa era estrecha como la carpa
mi voz raspaba la arena como el viento
los restos de la fogata dormían esperando la noche
y tú en tu silencio eras como un vegetal
de esos que crecen solos frente al mar
como un tesoro ofrenda que se ofrece pequeño

Me levanté y tú estabas ahí
a tu lado este poema era una poza de mar
dejada por la marea y su cópula de noche
ahora el momento el instante tu vida
queda latiendo como un ejercicio de olas
entre gaviotas y almejas quebradas

1 de enero de 2008

No stress

A UN NIÑO EN UN ÁRBOL*

Eres el único habitante
de una isla que sólo tú conoces
rodeada del oleaje del viento
y del silencio rozado apenas
por las alas de una lechuza.

Ves un arado roto
y una trilladora cuyo esqueleto
permite un último relumbre de sol.
Ves al verano convertido en un espantapájaros
cuyas pesadillas angustian los sembrados.
Ves la acequia en cuyo fondo tu amigo desaparecido
toma el barco de papel que echaste a navegar.

Ves al pueblo y los campos extendidos
como las páginas del silabario
donde un día sabrás que leíste la historia de la felicidad.

El almacenero sale a cerrar los postigos.
Las hijas del granjero encierran las gallinas.
Ojos de extraños peces
miran amenazantes desde el cielo.
Hay que volver a tierra.
Tu perro viene a saltos a encontrarte.
Tu isla se hunde en el mar de la noche.


*Texto de Jorge Teillier, perteneciente al libro "Poemas del país de nunca jamás".