22 de octubre de 2015

19 de octubre de 2015

Luciano Arruga


Se cumplió un año del hallazgo del cuerpo de Luciano Arruga, enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita. Nunca olvidaremos que lo mató la policía y lo desapareció el Estado. Nunca olvidaremos que murió porque no quiso robar para la policía. Nunca olvidaremos. Nunca olvidaremos.

10 de octubre de 2015

Secuencia


Comí restos, rogué por clemencia y al final le robé a un policía borracho; desde entonces ando armado por la calle, jugando con la humildad y la soberbia, instantes sobrevalorados para mi gusto; la adrenalina fanática del sistema me hace cosquillas, y no soy quien soy porque llevo un arma o sentencio en silencio el perdón para el que me ofende: estoy aquí para recoger huesos, para dialogar con el calcio, para encender estrellas perdidas y colorear la infancia: mas ustedes, cuchillos del cerebro, no descansan, no respiran, y vuelven a lo mismo. Me veo obligado a dispararles, me veo obligado a dejar mi casa, mis cosas, persiguiéndolos a ustedes.

30 de septiembre de 2015

Nada


Palabras chorreando lejos
sin estrellas ni clamor

una libre estepa del olvido

una profunda escalera 
hacia el fondo del mar


20 de septiembre de 2015

Diáspora (fragmento)


Recogí los pedazos de mi boca
uno por uno
con el silencio de un espíritu dormido
Después ubiqué el árbol de mis padres
aquella raíz morada que significa brote
que significa agua y sublime resplandor
de los antepasados
Enrollé mi piel y entonces la luna
empezó a dibujar círculos sobre la tierra
círculos transparentes, azules
círculos de los que nacían otros círculos
Es hermoso el sonido del viento
cuando conversa consigo mismo
Es bella la germinación secreta
de una semilla
Si pudieras conocer
la forma de la molécula del agua
en ese momento
si pudiéramos todos
dormirnos en una semilla
entregaríamos quizás un dulce idioma
que parte por saber lo que significa
ser un hijo de la tierra.

19 de septiembre de 2015

Valparaíso Vintage / el acabóse


Las tormentas de viento
formaron remolinos de
hojas secas entregando
melancolía a los pasajes y
colocando poemas verdes
en los pies de los transeúntes

la escritura de los hombres
habló de miseria y alevosía
habló de hambre y terciopelo
pero calló cuando la ráfaga
arrasó los cerros

fuego necio del hombre estiércol
cobarde sexo del boina caca
violación sucia del milico baba
trajeron cuchillos y mordazas
y se sentaron a esperarnos en la esquina


(...)

12 de septiembre de 2015

"Nunca será conocida la verdadera cantidad de muertos después del golpe”


El 21 de septiembre de 1973, la estación de la CIA en Santiago transmite el siguiente cable: “se prevé una represión severa. Los militares arrestan a un gran número de personas, incluidos estudiantes y gente de izquierda de todas clases, y los internan. Los militares consideran ejecutar a cincuenta izquierdistas por cada francotirador todavía en actividad”. Al día siguiente se informa sobre una masacre: “si bien la aviación abandonó su proyecto de bombardear la zona de La Legua, se cuenta allá un gran número de muertos: 500, en su mayor parte civiles. En total, diez días después del comienzo de las operaciones, las fuentes de la CIA en el seno del nuevo poder evalúan entre 3.000 y 5.000 el número de muertos en Chile, mientras que la cifra oficial de la Junta es de 244”.

¿Cómo se oculta el número exacto de muertos? La CIA explica: “las cifras oficiales sólo reflejan las muertes de personas tratadas en hospitales y servicios de urgencia. Es allí donde se emiten los certificados de defunción. Pero la gran mayoría de las personas muertas en las operaciones de limpieza no han pasado por ese circuito”. Los militares han establecido un sistema oficioso de recuento. Los agentes de Estados Unidos lo conocen perfectamente: “son informes verbales de los comandantes de regimientos. Estos informes se transmiten oralmente, a través de la cadena de mando, hasta la cumbre, la Junta”.

El 24 de septiembre la estación de la CIA en Santiago informa a Washington que “nunca será conocida la verdadera cantidad de muertos después del golpe”.

Más tarde, la CIA informa que los carabineros se sienten colmados por las torturas, las violaciones y los asesinatos perpetrados por las fuerzas armadas. En febrero de 1976, un agente de la CIA llega a un centro secreto de interrogatorios de la fuerza aérea, cerca del aeropuerto de Santiago. Allí ve dos vehículos militares que descargan dos docenas de prisioneros esposados, con los ojos vendados. Entre ellos hay “un niño de 12 años de edad y un hombre de edad. Ambos son golpeados por los guardias, que les golpean la cabeza varias veces contra el muro del edificio”. Algunas horas después, los prisioneros salen de un hangar. “Manifiestamente – escribe el agente en su informe – sufren el martirio. Se doblan sobre sí mismos en el suelo, incapaces de levantarse”.

El hecho de detener desde sus propios domicilios, lugares de trabajo o en la vía pública a hombres, mujeres y jóvenes, hacerlos desaparecer por años y mantenerlos en total indefensión, ha conmovido no sólo a los familiares de las víctimas, sino también a la inmensa mayoría de los chilenos, a personalidades, cancilleres, estadistas y gobernantes de todo el mundo porque ello ha importado descargar todos los horrores de una guerra ficticia en pacíficas familias (...) "Según nuestra fuente - informa la estación de la CIA en Santiago -, el problema mayor de la DINA es su sistema de interrogatorio. Su técnica arranca directamente de la inquisición española: a menudo deja marcas visibles en el cuerpo de las personas interrogadas. En nuestros tiempos no hay ninguna excusa para usar métodos tan primitivos" (...)

El 13 de abril de 1974, en carta dirigida a Moy de Tohá, el general Carlos Prats señala: “Ante el futuro sólo siento un gran anhelo: que llegue cuanto antes el día en que la masa de mis compañeros de armas se convenzan, por sí mismos, de que han sido engañados y de que han incurrido en la equivocación histórica más tremenda, al convertirse en verdugos del pueblo de su patria. Porque sólo en ese momento se puede empezar a recorrer el camino de la liberación”.



*Extraído del libro "La gran guerra de Chile y otra que nunca existió", de Volodia Teitelboim.

7 de septiembre de 2015

Insomnio


Sí, la neblina,
esa que siempre me gustaba
por su perfil de humo,
penetrándome, pulmón
a pulmón y sangre a pellejo,
ciudad arriba, en la inmaculiada
periferia de los primeros días
(el sonido de una bala pasándose)
(la botillería y la última visión
de esa noche);
anhelo ya
la vieja humedad
del pavimento como llorando,
con el aullar de las sirenas a lo lejos
y la tenebrosa fractura del aire
apretando la garganta;
yo vi sus ojos cerrarse
una noche como ésta,
con esta misma neblina mutando
en seis mil lenguas sus gotas,
haciéndole el amor y rebalsándola
antes de desvanecerla y susurrarle
un último poema.

6 de septiembre de 2015

13 de agosto de 2015

Trinquete


Una cancha, escaleras,
siempre las escaleras,
el olor de siempre del cajón,
el olor personal, los ruidos,
las perforaciones que recordamos
como la libertad, arañándonos,
años luz de la grosería, sin piscolas
mal tragadas, sin las infames
de siempre.

6 de agosto de 2015

10 años


El viejo árbol permanece
al costado del camino:
sus hojas siguen flameando
con la ternura de un niño nuevo.
Así encontré otra vez tus manos,
hablándome en el silente sonido
del cosmos profundo:
un enjambre de estrellas
revolotea ahora por tus dedos
y en el cielo liso está el refugio
de todo el dolor que parieron mis ojos.

“Adiós, adiós, y nada cambia”
decíamos ayer, y hoy, y siempre
y el sentido de todo resultó ser
un globo azul casi líquido,
que como un gran accidente
nos colmó de belleza
frágil y esparcida
en la no explicación
de lo que somos.

Diez años ya de esas lágrimas
de esos poemas al costado de la tumba
como queriendo amarrarte
a la escuálida estancia de las tripas.

La noche siempre tendrá
ese sabor a vino político
con perfil de barricada
y organización libertaria.

Está escrito.

En la periferia
siempre
seremos nietos
encendidos
en el fuego
de la memoria.

Y la vida al final
resultó ser bella:
el amor de los hijos
es el abrazo fraterno
de la humanidad
que siempre
defendiste.

3 de agosto de 2015

Hermanos Vergara


Nos trituraron los sueños:
hoy reposan como flores
en la poza ojo de los hijos.
Nos quemaron las banderas:
hoy vuelven a flamear
como árboles nativos
entre los monocultivos.
Nos reventaron a bombas:
hoy somos bombas de semillas,
en tierra y conciencia.
Nos asesinaron:
pero seguimos pariendo hijos,
múltiples y bellos, iluminados,
con imperfecto perfil de bosque
surgiendo entre la maleza.