20 de enero de 2017
Nocturno #18
La mañana es el amarillo
que brotaría de tus ojos
si fueras una flor; en realidad
eres flor, ya flor en el jardín humano,
bella y fecunda como dos planetas
creciendo testiculares en el esqueleto
de un niño fusilado por militares;
de ahí el amarillo que sublima y no deprime,
de ahí la resistencia de lo añejo, del papel
que carga encima todos los poemas,
todos los alegatos y rencores,
el resentimiento como amanecer:
la poesía como trago amargo.
9 de enero de 2017
Portahue
Yo los sentí venir,
estaba en la tierra,
fueron un rugido deforme
asesinando el sueño
de nuestros bebés,
despertándolos
a plena madrugada
con la tos mugrienta
de la historia oficial,
jineteada por uniformes
degenerados e infelices,
príncipes de la cobardía.
Yo los sentí venir.
Éramos semillas, cauces,
el manto rojo y limpio
que la cordillera extendía
por todos sus tambos,
ahí donde las piedras
susurran aún los pasos
de los primeros conquistadores.
A esos también los sentí venir.
Estaba en la tierra.
estaba en la tierra,
fueron un rugido deforme
asesinando el sueño
de nuestros bebés,
despertándolos
a plena madrugada
con la tos mugrienta
de la historia oficial,
jineteada por uniformes
degenerados e infelices,
príncipes de la cobardía.
Yo los sentí venir.
Éramos semillas, cauces,
el manto rojo y limpio
que la cordillera extendía
por todos sus tambos,
ahí donde las piedras
susurran aún los pasos
de los primeros conquistadores.
A esos también los sentí venir.
Estaba en la tierra.
4 de enero de 2017
Frankfurt 68
Sigue haciendo, lo que estás haciendo sigue haciendo y
repite el panorama de tu canción subliminal tarareada metro abajo, metro abajo
como si fuera posible superar el letargo de las nuevas tecnologías trabándonos,
rodeándonos de espejos virtuales donde nos vemos y reconocemos y lloramos
cuando un paisaje se entierra para siempre, como actores de un drama simultáneo
de pésames y sucedáneos.
Lo que quiero decir es simplemente un solo de bajo que
armonice con tu oreja, enterrada hoy como ese pedazo de mundo que necesitamos
germinar, gozar, rodear; arder siempre, bien dicho, arder siempre y
permanentemente estallar y ser una tormenta que nos requiera en paciencia y
granizo, con los pies rotos de tanto caminar, presentándonos a la puerta de la conciencia,
esa puerta mediana, café y ancha que se abre al medio hacia una vieja sala fuertemente
iluminada con la ausencia furtiva de los vegetales que las manos de ella, te
acuerdas de ella, dejaron de regar una tarde mordida por el perro del tiempo.
Un suave toqueteo en la amanecida fue la señal, una mirada
de reojo hacia la ventana de la memoria, sabiendo que todos alguna vez
miraremos desde allá hacia acá; la quebrada recordaba días felices, en el aire
todo era inmortal, hasta tú, que te quedaste mirándonos para siempre desde el
marco de la foto, con la belleza de tu inocencia incrustada como un certero
planeta en la mitad de la tribu, desacostumbrada a los días.
Una
vieja micro volvió a pasar por fuera de la casa; hoy todo yace ensombrecido, la
micro no se reconoció en la ventana y nosotros no llegamos a la hora; los
pájaros picotearon todas las frutas del suelo y el humo de un incendio se quedó
para siempre atravesado en la garganta, recordándonos el pesar del recuerdo y
el imbécil chirrido de los neumáticos, inútiles como esta pena que no progresa
y se queda sentada tercamente en el borde del momento, mirando al bosque.
A la memoria de Jaime Sebastián Moreno Morales
28 de diciembre de 2016
27 de diciembre de 2016
Paneo #2
Se me fue la vida -la preciosa vida-
vistiendo y desvistiendo una serpiente
un reptil de ojos marrones y labios azules
que terminó por tragarme
vistiendo y desvistiendo una serpiente
un reptil de ojos marrones y labios azules
que terminó por tragarme
para luego vomitarme en el acto
Ahora soy un anciano deforme
viajo en tren pidiendo limosnas
pero la gente huye de mí
Me muero de hambre
Ahora soy un anciano deforme
viajo en tren pidiendo limosnas
pero la gente huye de mí
5 de diciembre de 2016
No olvidar
Las lágrimas en el
corazón
la libre estepa del olvido
la incansable gotera
del patio
el reloj tan
incansable como ella
en su merodeo por el
misterio
No olvidar tejidos
tristes
horas estancadas
en la arena que somos
frutas agridulces
como merienda
A veces tosíamos
a veces amábamos
olvidábamos
nacíamos
No olvidar su
fotografía
Hay que seguir
esperándola
de
cierta forma* Poema de "Nueva Residencia"
2 de diciembre de 2016
23 de noviembre de 2016
Sotavento
Trato
de escarbar la tierra
que me va quedando.
Las luces de la ciudad
prendieron barricadas
en todas las calles
de mi historia personal.
El estío y el ocaso
se revelan como titanes
y el pájaro ebrio de todos
los poemas cambia su plumaje
como el mundo de piel, despojándose
de nosotros e iniciando nuevos poemas
con el sedimento de todas las épocas.
Recorrí todo aquello
manchado con la grasa subliminal
que deja la conciencia
tras el sombrío pasar
de los acontecimientos.
La bestia humana
con todas sus llagas abiertas
al mismo tiempo
y el hijo dentro de una
que me va quedando.
Las luces de la ciudad
prendieron barricadas
en todas las calles
de mi historia personal.
El estío y el ocaso
se revelan como titanes
y el pájaro ebrio de todos
los poemas cambia su plumaje
como el mundo de piel, despojándose
de nosotros e iniciando nuevos poemas
con el sedimento de todas las épocas.
Recorrí todo aquello
manchado con la grasa subliminal
que deja la conciencia
tras el sombrío pasar
de los acontecimientos.
La bestia humana
con todas sus llagas abiertas
al mismo tiempo
y el hijo dentro de una
jaula
de leche.
Tomo nota
en la pared rupestre
que serán mis huesos
como quien golpea un viento
contra la ventana.
Con ese sonido de mundo.Tomo nota
en la pared rupestre
que serán mis huesos
como quien golpea un viento
contra la ventana.
18 de noviembre de 2016
17 de noviembre de 2016
Valparaíso Vintage (fragmento)
Composición
de elementos sobre
la página en blanco:
está la sangre, la sal,
la herida que cicatriza
al ritmo de la tierra,
cambiando la piel
como una serpiente
ancestral cargada
de símbolos:
está el aire,
que nos dibuja
como los remolinos
de las hojas, altos
e impredecibles,
musicales y fríos;
y está la luz, esa luz
que se enciende en tus ojos
cuando dices pueblo, escuela,
periferia, hijos;
un delirio estallando
como dos galaxias
fusionándose,
con gesto de océano
revolcándose en las rocas.
Alguna
vez alguien
hablará de esta poesía
como quien examina
hablará de esta poesía
como quien examina
una
época:
la post guerra de una guerra
que nunca terminó;
he ahí la primera traición
del lenguaje de la historia,
la post guerra de una guerra
que nunca terminó;
he ahí la primera traición
del lenguaje de la historia,
tan
ajeno ante la sombra, enorme,
de
la poesía.
Yo fui una guerra
en las palabras y en la calle:
la crecí bebiendo cada gota
de sangre que me caía
de los libros, recogiendo
cada pétalo arrebatado
a la primavera salada
de nuestros cerros;
mi época parte en la matanza
de una cultura ancestral
Yo fui una guerra
en las palabras y en la calle:
la crecí bebiendo cada gota
de sangre que me caía
de los libros, recogiendo
cada pétalo arrebatado
a la primavera salada
de nuestros cerros;
mi época parte en la matanza
de una cultura ancestral
donde
mis antepasados
bailan alrededor de la fogata
de la memoria, resistencia
histórica de la América casi
fantasma, casi bandida en su
bailan alrededor de la fogata
de la memoria, resistencia
histórica de la América casi
fantasma, casi bandida en su
insurgente
espíritu de tierra,
tan
selva, tan brava, tan voz.
Cada
una de estas palabras
es una gota
que llegó a tierra
y germinó en tu ojo.
Y yo elegí la poesía porque en ella
está el rastro de mis huesos.
es una gota
que llegó a tierra
y germinó en tu ojo.
Y yo elegí la poesía porque en ella
está el rastro de mis huesos.
La
nomenclatura es simple:
quieren
incendiar nuestras aldeas
y no lo permitiremos.
y no lo permitiremos.
Quieren
enterrar nuestros recuerdos
y
no lo permitiremos.
Quieren bailar sobre nuestros huesos
(*)
* Poema "Despedida", del libro "Valparaíso Vintage"
14 de noviembre de 2016
2 de noviembre de 2016
Cerro Monjas
Olvidaré todo lo que aprendí.
Esperaré la máscara final
mirando al sol,
señalando sus sombras
como la música de mi vida.
La oscuridad anunciándose,
el sueño eterno del árbol
emergiendo en la espuma
de los libros.
Piedras, minerales, espuma.
Tus manos pálidas, ausentes.
El amor ya no brilla en tus ojos.
Se lo llevaron todos tus amantes,
lo enterraron al irse de casa,
en alguna ladera inaccesible
de tu corazón.
Volveré a la tierra,
pero dejaré mis huellas
luminosas
en las pieles
de la aldea.
luminosas
en las pieles
de la aldea.
Y en mil amaneceres más
estaremos donde mismo:
sentados, solos, en la roca fósil
del tiempo, lamiéndonos las
sentados, solos, en la roca fósil
del tiempo, lamiéndonos las
heridas que la humanidad nos dejó
como castigo por ser humanos.
(Una luz que agrupe sombras
un libro que aún no se escriba
un niño anciano que vuelva a sonreír.
Buenas intenciones, catástrofe
del nuevo siglo: es el tiempo
de las bestias, del colmillo
y la no-poesía).
(Una luz que agrupe sombras
un libro que aún no se escriba
un niño anciano que vuelva a sonreír.
Buenas intenciones, catástrofe
del nuevo siglo: es el tiempo
de las bestias, del colmillo
y la no-poesía).
(Un sueño:
nuestros vasos
eran calaveras).
nuestros vasos
eran calaveras).
(La sombra
y su bostezo
como la caricia de un sol negro
sublimando las pieles que subyacen
bajo nuestros pellejos)y su bostezo
como la caricia de un sol negro
sublimando las pieles que subyacen
(Pieles del tiempo: transparentes)
(La deriva de una memoria,
una fogata de huesos
y mil estrellas reagrupándose)
(La expansión del cosmos
en nuestras cabezas,
moldes del multiverso)
(Nos duele el mundo
que no supimos vivir)
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