24 de agosto de 2010

Alerta en la tierra


Dicen que unos bandidos venden semillas transgénicas, alteradas genéticamente, no naturales, y las diseminan por los territorios americanos, africanos, asiáticos, y se van a dueñando de siembras, cosechas, y después van cobrando derechos por la producción de vegetales y hortalizas cuyas patentes de propiedad les pertenecen, haciéndose dueños finalmente de nuestra comida y de nuestra tierra.

No podemos dejar que esta locura suceda. El parlamento chileno está a punto de aprobar la entrada de semillas transgénicas al país. Si tienes la oportunidad, junta semillas, de todas tus verduras y vegetales, de todas tus hermosas frutas chilenas, porque en un tiempo más valdrán oro. La totalidad del mercado podría quedar bajo los efectos de los ejemplares transgénicos eliminando para siempre el equilibrio natural, ya que por ejemplo, los tomates se hacen resistentes al frío porque les inyectan el gen de un pescado que vive en el polo.

No podemos dejar que esta locura siga expandiéndose por el mundo.

La naturaleza, la tierra, somos todos.

No podemos agredirla tanto.

Infórmate.


Valparaíso, agosto de 2010.

Invierno crudo, azul, y a lo lejos, una Aurora roja llena de sol.




(...)

16 de agosto de 2010

Invierno porteño

Caleta El Membrillo
8 am
litoral azul congelado
hombres recogiendo pieles
gaviotas como centinelas del mundo

i r r e a l i d a d
en la mirada pájaro



(...)

13 de agosto de 2010

De espejismos y naufragios

Si hay algo que nos recuerda cada invierno de qué estamos hechos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, son los naufragios, que como perplejos espectadores, vemos aparecer a lo largo de nuestra costa central.

Debo reconocer a titulo personal que si hay algo que me vuelca de cabezas al lugar de antaño y a la ilusión del presente son los naufragios, me fascinan... estos acontecimientos producen en mí espasmos lisérgicos de visiones y memorias olvidadas, hacen que caiga de rodillas y me rinda frente al viento y el océano señalándome la fragilidad cotidiana en la cual estamos insertos.

Cada habitante de este puerto es en sí un náufrago, de sus ilusiones, de sus sueños rotos y logrados, de sus derrotas y victorias, de sus vivos y muertos. Este puerto nos toma de las manos y nos lleva a ver sus barcos varados para ver si logramos aprender algo de la perdida y la razón, nos muestra que esos gigantes de fierro por muy estables que se vean a lo lejos, igual sucumben ante la fuerza tiránica de los temporales porteños.

De repente aparecen en Errázuriz esos buques estáticos como témpanos silenciosos y cual imagen surrealista las gentes que transitan por las veredas parecieran no ver que hay un barco frente a sus narices. Cierran los ojos e intentan fijar la vista hacia otro lado, hacia la luminosidad del atardecer quizás, porque saben que en el fondo ese buque varado los representa, es una fiel copia de sus intenciones proyectadas dentro de su misterioso transito hacia lo que no se sabe pero se intuye como vida después de la tierra.

En la otra vereda estamos aquellos habitantes que de pequeños nos hemos sorprendido con naves estrellándose en nuestra playas, en nuestras rokhas. Recuerdo bajando de Placeres para visitar un buque que encalló en la antigua playa de Barón. Caído hacia un costado, parecía inmensa el área de conchas y especímenes marinos que fijaban su estadía desde la popa hasta la proa. Y así después de la visita a la playa uno volvía a la casa, a dormir para soñar con veloces barcos estrellandose en las playas y caletas de Valparaíso.

Ya en los noventa tenemos el mítico naufragio de la nave Río Rapel, pieza de museo que deleitó a los habitantes por largos meses varado en la antigua estación giratoria de Barón. Y qué decir del más reciente choque de aquel gran buque en Caleta Portales, en plena madrugada, como un estruendo que sacudió a las gentes en las camas, como un profundo estallido en la arena para después aparecer como un velero metálico durmiente dentro del muelle de Portales.

En el presente, quizás la particularidad del naufragio del Cerro Alegre, aparte del nombre, fue su capacidad de tenderse perfectamente en las rokhas del paseo de la bandeja central. Si pasan de noche podrán apreciar todas sus luces encendidas, lo cual da para pensar que podríamos dejar el buque ahí para siempre, como una especie de castillo para ser visitado, y realizar eventos nocturnos en sus salones y cabinas, lecturas poéticas, recitales folk, entre otros voladores de luces.

Propongo entonces una gran asamblea ciudadana para entregar a las autoridades un petitorio en donde quede expresamente indicado la no remoción de la nave Cerro Alegre, esto para el futuro aprendizaje y deleite de las generaciones venideras de porteños...que levanten los remos los que estén conmigo.


Por Felipe Ugalde

5 de agosto de 2010

Poema de la familia porteña

La tarde cuelga del techo
blanco el techo como una espuma

y salimos a la esquina
a tomar vuelo al cerro

mucho sol mucha picardía
a veces congoja por el silencio

juntos recorriendo palabras
escaleras que culebrean

A lo lejos
las nieves de los Andes
nos miraban con profundo amor



(...)

2 de agosto de 2010

Callejeros

San Telmo, Buenos Aires
Argentina

27 de julio de 2010

El siglo de Nicanor Parra

Por Absalón Opazo Moreno.-

Mueren calendarios, pasan inviernos, veranos, otoños, y Nicanor Parra sigue entre nosotros. Lo imagino en las frías mañanas de Las Cruces mutando su piel hacia una dura escama dinosaurio de piedra popular. Y me emociono al concebirme como receptor del mismo océano que respira el hermano y mentor de Violeta Parra, hoy, ya bien entrado el siglo 21. Pienso que no ha pasado tanto tiempo, no son tantos los años que nos separan de ellos, de Violeta, De Rokha, Neruda, Víctor. En cierta medida somos su época, somos el pueblo que los hizo escribir y crear.

Escarbo en el siglo de Nicanor. Examino la casa. Encuentro revistas, fanzines, libros, suplementos, fotografías, distintas etapas del poeta. Por esas bendiciones de la vida, tengo la suerte de contar con un potente archivo histórico de revistas chilenas que permiten conocer el siglo pasado de boca de sus protagonistas, en el instante mismo de los acontecimientos. Y entre medio de todo encuentro a Nicanor, en la portada de una revista Ercilla correspondiente a la semana del 14 al 20 de agosto de 1968. Parra aparece en la portada - a color - con el título: “Apogeo del antipoeta”. Autor de la crónica: Antonio Skármeta.

Lo primero que impresiona es la amplia cobertura de una revista de circulación nacional para un poeta: portada y cinco páginas interiores con una gran entrevista acompañada de fotos, poemas y artefactos inéditos. El texto es interesante y demostrativo del enorme impacto de Nicanor en las letras nacionales de aquel entonces. Permite entender la proyección de su obra hasta nuestros días. Revisemos un extracto:

-Usted ha dicho que su poesía ofrece un enfoque antropológico. ¿Qué es eso?
“El hombre expresado en todos sus pormenores. No tan sólo de la cintura para arriba, sino también de la cintura para abajo. Lo que yo traje a la poesía fue la vida”.
- ¿Y Neruda, no?
“No. Neruda traía el canto, el himno”.
- ¿Y Huidobro?
“Era un pájaro precioso que hacía lindas acrobacias en el jardín de espaldas a la realidad. El mundo del poeta ‘pequeño dios’ es un escenario donde no ocurre nada realmente dramático. Pero yo aprendí de Huidobro la libertad del movimiento”.

Los poetas bajaron del olimpo, o Parra subió hasta allá y los hizo sangrar.

Otro párrafo destacado de esta entrevista tiene que ver con el concepto del interlocutor, sobre todo si hablamos de antipoesía:

- Se advierte que la coloquialidad de su poesía es lograda en vista de cierto interlocutor que se tiene en cuenta.
“Sí. Hay un diálogo con alguien sicológica y socialmente determinado. El discurso del poeta debe ser sicológicamente coherente. Hay cosas que yo no le podría decir a ciertos interlocutores”.
- Pero en la poesía usted tiene que concebir un lector “en general”. ¿Cómo visualiza ese interlocutor abstracto que lo enmarca?
“Aún así toma el carácter de una persona concreta. Pienso dentro de mí visualizando a alguien: ‘Si yo le dijera estas cosas a este ñato, las pesca al vuelo’. Además, cada vez que dialogo estoy captando mecanismos que serán muy útiles en mi poesía. Estudio y gozo de las normas de la conversación”.

Skármeta no se queda atrás y se manda una frase para el bronce:
“El antipoeta ha hecho lo que todo gran poeta hace con su pueblo: fundarlo en el lenguaje”. Parra responde con un artefacto: “Mariposa. Para ver cómo vuela, hay que arrancarle las alas”.

SIGLO 21

Motivado por amigos, participé en un concurso de poesía organizado por estudiantes de la Universidad Católica de Valparaíso que tienen una revista estudiantil de literatura llamada “Gotera”. Obtengo mención honrosa y soy invitado a la premiación, donde además de un diploma, me regalan un ejemplar de la revista que contiene una de las mejores crónicas que he leído sobre el Nicanor de nuestros días. De forma sorprendente, este hermoso y fundamental texto no lleva firma, sólo título: “Buscando al Miserere”.

Es imposible que otro título resuma tan bien a la poesía chilena en todos sus siglos de vida. El último poeta fundador vivo de Chile, a sus 92 años, busca en google un poema perdido de su juventud, escrito por un personaje famoso: Domingo Gómez Rojas, protagonista de una revolución anarquista en 1920 y “muerto loco en una casa de orates”, según el propio Nicanor, producto quizás de la tortura y la golpiza policial. “Todo un personaje”, dice el poeta en la crónica, que está escrita con un tono tan familiar, que el lector atento podrá visualizar detalles fabulosos: un ratón que se come las migas que Parra deja a los pájaros, un notebook conectado a internet, la visita del hijo del poeta y la lengua que Nicanor saca cada vez que advierte un chascarro o algo por el estilo. Y la búsqueda del Misere, obvio.

El autor de esta notable crónica, publicada en la revista Gotera el año 2007, finalmente logra dar con el Miserere en google. Nicanor no lo había encontrado y estaba “loco” porque se le habían olvidado los primeros versos del poema, que simbolizó y representó a toda una generación de poetas chilenos:

Miserere
Domingo Gómez Rojas
1920


La juventud, amor, lo que se quiere
ha de irse con nosotros. ¡Miserere!
La belleza del mundo y lo que fuere
morirá en el futuro. ¡Miserere!
La tierra misma lentamente muere
con los astros lejanos. ¡Miserere!
Y hasta quizás la muerte que nos hiere
también tendrá su muerte. ¡Miserere!


En la foto, funerales de Domingo Gómez Rojas. 40 mil personas reunidas en Santiago para despedir a un poeta anarquista.

Desde la crónica de la revista Gotera, Nicanor dispara: “El error de los poetas jóvenes es la filosofía del avestruz. El hombre común y corriente lee farándula y se entretiene. El poeta joven se aísla de la farándula y deja de ser un hombre corriente. El poeta debe ser común y corriente. Debe ganarse el pan con un trabajo. Ese es el error, no se vive de la poesía, primero hay que ganarse el pan, para que a los 90 años puedan estar sentados en una terraza mirando el mar”.

El párrafo es demostrativo de un texto que logra mucho contenido mediante una escritura cercana, con cariño e ironía, y con numerosas conclusiones e ideas donde se desliza un Nicanor Parra vital, pensante y sagaz, “que de vez en cuando anota algo en su cuaderno” y bebe vino en el almuerzo, recitando en voz alta algunos pasajes del Miserere.

Valparaíso aparece también en otro hermoso diálogo con el autor, sobre Ruben Darío y el monumento a Portales, hecho por Nicanor, y que está – o estuvo – en la avenida principal del cerro Los Placeres. Otra joyita es una respuesta de Parra a una pregunta sobre la importancia del autor: “lo único que queda para su existencia es digitalizarse y reciclar compuestos y químicos nucleares”. “No entiendo ni carajo” dijo el autor de la crónica, a lo que Parra respondió: “Es la falta de farándula”. Y volvió a sacar la lengua.

Pienso que este enorme siglo de Nicanor Parra debe alertarnos sobre aspectos esenciales de la cultura popular. La recopilación de expresiones populares, del habla cotidiana, la recuperación del sentido del arte, en cuanto a imagen, hacia lo colectivo, y la ubicación actual-real de la poesía en la sociedad. Revisemos un último párrafo, narrado por el autor de la crónica:

”… le digo que aún existen personas que prefieren el poema 20, y que disfrutan de la poesía poco elaborada, y hasta leen poemas mientras carretean, que yo soy una de esas personas y él responde que sabe que existen, pero son los menos, y que son extravagantes, extraños, y utilizan la filosofía de la avestruz, escondiendo la cabeza de lo que está pasando, porque, de seguro – dice – a esas personas no les interesa la farándula, y se esconden de ella, cuando lo que se debe hacer es ir más allá de la farándula, porque existe por algo y eso es lo que hay que lograr averiguar. Termina diciéndome que esas personas no son aceptadas en ninguna parte, salvo en las carreras de pedagogía. Y ríe como un condenado”.

El próximo cumpleaños de Nicanor Parra es el domingo 5 de septiembre. Cumple 96 años. A su salud, antipoeta.

25 de julio de 2010

Canábica India

No se entiende por qué
en este siglo que se supone tan
evolucionado tan desarrollado
prohíben que las plantas crezcan
libres por los prados que están
aquí justamente para eso

Sin vegetales no hay mundo
y ya en los tiempos en que no
había pólvora eran los cactus y
los demás los que lanzaban al
hombre hasta las barbas de un
dios que no solía prohibir nada

Ahora dan la cárcel para el que
cultiva un pedazo de dios en su
ventana el presidio para el que
conoce los ciclos de la luna
y el sol y las nubes y así van
sin piedad con el desalmado!

Mientras el envenenador de ríos
de mares aires y sangres
sigue sentado en su trono
de calaveras fémures y gusanos
vestido de seda y perfumado con
el aroma más caro de Nueva York

Pareciera ser que seguimos en la
edad colonial nunca logramos la
independencia toda la sangre
derramada para qué ha servido
para qué!
La cárcel para el que lee el cielo!



Extraído de "Caraja", 2008.-



(...)

24 de julio de 2010

1 am

Se acaba el día
reconozco
cierto cansancio
de años

reconozco
fantasmas y
miedos que se
agrandan

PERO NO
nada puede
la noche
con mi lámpara

nada puede la luna
y sus miradas ocultas
estoy esparcido en un
manantial blanco

en un lugar
parecido a una selva
lleno de hojas huellas
y símbolos rituales

nada pueden aquí
las luces nocturnas
ni sus colmillos
ni sus puñales

AQUÍ SOY DE ÁRBOL



Extraído de "Caraja", 2008.-


(...)

9 de julio de 2010

Señales del hombre popular

Entre trolebuses y ascensores
voy raspando la vida que me llega
como una criatura hambre
soñando cucharas infinitas

Bajan por los pasajes los vientos
las escarchas de los pies miserables
se quedaron planchadas en el
cemento que se viste de patrimonio

siento nubes agrandadas en mi pecho
un racimo de raíces sacadas de
lo más profundo de la quebrada
hervidas en un tiesto pálido

podrían ser los caseríos pobres
esparcidos en los cerros del
siglo el origen de la pluma
que se mueve entre las hojas

plumas y hojas otoños y aves
hombrecillos quebrados en
su columna vertebral azotados
por ser indios y saber leer

puede ser el trolebús el ascensor
el espíritu del burro de carga
que sube y baja sin pena ni
gloria por los arenales de acá

en una época que se quedó
escondida como un fruto
prohibido de tomar según
las horas que corran por la ciudad

todo se parece tanto a la faz
de la explotación del hombre por
el hombre como hace un siglo cuando
el obrero alzó su músculo y su hoz

Qué pasará entre medio de las casas
cuando llega la noche el silencio
las escarchas las heridas abiertas
y los niños que mueren sin saber

***

Un cargador de sacos
de todo tipo

un chofer de una especie de bicicleta
que afila cuchillos

una mendiga
que no despertó más

un niño que nació
para nacer mil veces

un anciano que recién ahora
supo un gran secreto de su vida

quién está al otro lado de la ventana
quién es el pájaro que vuela lejano

anoche golpearon a la puerta
estaban pidiendo algo de comida

hay hambre en la ciudad
aunque tú no lo creas

es tan sencillo detenerse
mirar y escuchar

y encontrar
estas caras que te cuento

***

En estos días
en que me levanto tan temprano
y no tengo en mis manos
nada más que sobras
qué será de esa vieja cordillera blanca
que con mi padre recorríamos
buscando animales?

Sucede que la vida me derrotó
y no soy más que un fantasma
que la gente esquiva con temor
en las calles vitrinas de la ciudad
y yo sé que voy ardiendo miradas
pero que será de esa cordillera
donde los días parecen ser mejores?

La alta cumbre no pedía monedas
para tomar un conejo y asarlo
las botellas no rompían las cabezas
de nadie y entonces
qué hago yo aquí
entre piojos y cartones?
Está la cordillera arriba todavía?

Amanece
claro que acepto un vaso de vino
el calor le viene bien al invierno
por qué solamente nosotros
nos damos cuenta de estas cosas?
Se precipitan las vidas las casas se caen
y no hay dibujo más certero que éste?

Se precipitan las vidas?
Se abrirán algunas vez las puertas?
Bajando por calle Clave
podríamos encontrar algo
que amanece
en un vaso de vino
y sin nada en el bolsillo

En estos días
en que me levanto tan temprano
y no tengo en mis manos
nada más que sobras
qué será de esa vieja cordillera blanca
que con mi padre recorríamos
buscando animales?


*Extraído de "Caraja, Cortoletrajes y Silencios". 2008.-


(...)

3 de julio de 2010

Un volcán en el camino


Chanco - Cauquenes
Chillán

Fragmentos de algo
Rastrojos

Carretera invisible

(...)

4 de junio de 2010

Braulio Arenas y La Mandrágora



Por Absalón Opazo Moreno

La existencia de este poeta me fue revelada en un libro sobre Neruda, que relataba un acontecimiento famoso entre las generaciones literarias del siglo 20: durante un discurso de despedida del poeta comunista, irrumpió de improviso en el escenario un tipo alterado que asaltó por sorpresa a Neruda, le arrebató su discurso y lo rompió.

El tipo fue castigado duramente por varios amigos y admiradores del futuro Premio Nobel. La crónica de la época señala que “lo sacaron del salón a viva fuerza y le dieron una pateadura de proporciones en las afueras del Salón de Honor de la Universidad de Chile”. Claro, para los nerudianos, el acto cometido por el irresponsable era un sacrilegio. El nombre de ese tipo audaz y aporreado era Braulio Arenas, nada menos que el fundador del grupo poético-literario La Mandrágora, referente ineludible de la poesía del siglo que pasó.

Oficialmente conocida como la “columna surrealista” de Chile, esta agrupación está ligada en toda su esencia a la figura de Braulio Arenas, quien junto a Teófilo Cid y Enrique Gómez Correa, iniciaron la aventura con la revista Mandrágora, que en sus primeros números ya se proclamaba como heredera espiritual de la poesía negra, llamada del terror. En palabras de Enrique Lihn, “instaurar el terror en medio del lenguaje”.

UN BUEN ENCUENTRO LITERARIO

Sucedió antes de ir a la feria. Pasé por la librería Crisis de Valparaíso y entre el catálogo de poesía, apareció por primera vez ante mis ojos una recopilación de Braulio Arenas titulada “La Mandrágora y otros libros”. Se trata de una edición de Pehuén de interesante diseño y que contiene 5 libros del poeta: “El mundo y su doble”, “Discurso del gran poder”, “La casa fantasma”, “Pequeña meditación al atardecer en un cementerio junto al mar” y “Memorandum mandrágora”.

Hablamos de un poeta soñador que antes de los veinte años ya había escrito buenas ideas en narrativa y poesía. Nació en La Serena, partió a Santiago y después a Talca donde termina el colegio siendo compañero de Teófilo y Enrique. De ahí de nuevo a Santiago a estudiar Derecho, carrera que abandona rápidamente para vivir de la escritura.

Corre la década del ’30 en Santiago de Chile y Braulio Arenas se convierte en un impulsivo escritor de dramas teatrales, registrando un notable récord en el año 1935 cuando escribió 17 obras. Al mismo tiempo, la poesía en él ya es un incendio, y emanando un color amarillo entre sus letras publica varios textos en la revista de Vicente Huidobro, “Total”.

Si bien hubo cercanía personal entre Arenas y Huidobro, a nivel estético la distancia era absoluta. Años después de la muerte del maestro creacionista, Braulio Arenas diría que “para nosotros Huidobro fue un excelente poeta y un gran amigo, sin embargo, nuestras diferencias eran extremas”. Claro, surrealistas y creacionistas fueron clanes que se miraron con curiosidad y lejanía, cada uno cargando “obstinadas lámparas”, apostando unos por la imagen, otros por la escritura automática, el relato de los sueños, las alucinaciones, el aullido.

La mirada del mundo como globo flotante era un gran punto de encuentro entre ambas corrientes, muy influyentes en la década del ’30. La Mandrágora siempre buscó la integración de su poesía a las grandes líneas del pensamiento poético internacional, representado dicho pensamiento liberador por el surrealismo. Los mandrágora chilenos se comunicaban a pura carta y lograban aparecer en revistas literarias de Argentina, Europa y Estados Unidos, en una constante actividad de parpadeos donde cada tic-tac del ojo era una imagen, una palabra: una mariposa con paraguas, un territorio de nómades son sombrero.

La Mandrágora duró entre 1937 y 1943. Braulio Arenas es históricamente reconocido como el “motorcito incesante” del grupo, llegando a relacionarlos con grupos surrealistas de todo el mundo. Gonzalo Rojas sentencia desde las alturas: “La Mandrágora no alcanzó la dimensión constructiva ni en lo político ni en lo poético, pero fue síntoma indudable de un estado de cosas, de su flujo y su reflujo. Prueba de tal inconsistencia fue la brusca dispersión de sus miembros y el golpe de timón de Braulio Arenas hacia el oéano surrealista del almirante André Breton, en 1941”.

Nuestro poeta experimentará transformaciones en su poesía una vez terminada la etapa Mandrágora, manteniendo la mirada surrealista ya generada en estética, en estilo, en lenguaje propio. Algunos conceptos posteriores fueron buscar imaginaciones y tratamientos fundamentales para una literatura folclórica nacional; oficios del habitante; el prójimo y el rumor de lo humano; y el paisaje chileno.

“Sí, nos comportábamos como salvajes, como poetas, y esto porque teníamos esperanzas. ¿Cuántos de esos amigos de aquella hora, en la hora presente mantienen sus mismas esperanzas? Yo no lo sé, pero me asiste la esperanza de que las mantengan todos”, escribió en 1968.

Braulio Arenas murió en Santiago de Chile, un suave día de mayo de 1988, no sin antes haber recibido el Premio Nacional de Literatura en un año oscuro para nosotros: 1984. Según el Ministerio de Educación de la Dictadura, el premio se le otorgó “en reconocimiento a su meritoria obra, y a una vida entregada enteramente al oficio literario”.

Más allá de premios y calificaciones, se reconoce en Arenas y La Mandrágora la potente voluntad de seguir comunicándonos a través de la poesía. Porque poesía es imagen en expansión, aullido de dioses ocultos; porque poesía es el poder supremo que concede el don de la palabra, y también una actitud frente a la vida, Braulio Arenas debe aparecer ahora en los stencils de Santiago con su chaquetón y su sórdida mandrágora negra en el hojal, como aviso y designio de los maléficos tiempos que se vienen. Que comience el corte de cabezas.


TU ROSTRO TE DESNUDA

(El mundo y su doble, 1940)

Te inclinas para mirarte
en todo mundo,
te inclinas para vivirte
en toda muerte,
te inclinas para negarte
en todo sueño.
Un hombre te rodea:
él es tu propio párpado.

Reposas en el sueño
tu cabeza,
tu belleza la entregas
a la muerte.
Vives para este mundo.

Vives para el presente,
sin pasado,
tu porvenir lo entregas
al amor.
Nada quieres saber,
todo lo sabes,
sabes que eres amor
y eso te basta,
tu rostro te desnuda,
poesía.

AZUL
(Memorándum mandrágora, 1985)

La curiosa manera de la lluvia:
cerrar, abrir los párpados.

La increíble costumbre
de atisbar por los vidrios
la chimenea adentro
como una mariposa:
según dice la lluvia,
mariposa de fuego.

Abrir, cerrar los párpados,
lluvia con ojos negros,
la de reírse a gritos
si alguien (acaso) piensa
en el color azul
en medio del invierno.

MANDRÁGORA
“Según la describieron los botánicos antiguos, la mandrágora es una planta de la familia de las solanáceas, cuyo tubérculo puede ser de color pardo oscuro o blanco. Según sea su color la raíz adopta la figura de un hombre o de una mujer. La mandrágora negra, que es la femenina, posee, de acuerdo con una leyenda milenaria, virtudes mágicas extraordinarias. Algunos autores aseguran que el filtro obtenido de la cocción del tubérculo ciega los ojos de los maridos y los convierte en dóciles y mansos”. Teófilo Cid, 1959.-

SIGNIFICADO
“En los tiempos de la Mandrágora, nosotros nos alucinábamos fácilmente con la palabra desvinculada del concepto, y encontrábamos numerosísimos ejemplos para apoyar nuestro entusiasmo, entre los cuales el famoso aforismo de Fabre d’ Olivet (uno de los iluminados, contemporáneos de la Revolución Francesa) ejercía su máxima enseñanza: Las consonantes son el cuerpo, y las vocales son el alma de las palabras”. Braulio Arenas, 1982.-

ESPERANZA
“¿El hombre, necesariamente deberá ser la presa constante del hombre, o llegará un día en que rotas las cadenas de su servidumbre, el hombre podrá alzarse magnífico y libertador, para dar a la vida su más claro enunciado total, superadas ya todas sus antinomias, y no solamente el enunciado parcial de su liberación económica, política o religiosa? (…) Hoy como ayer creemos que llegará un día en que el hombre será dueño de su destino, de una vez para siempre (…) Nuestra razón de vivir no está perdida. Vuelvo a pensar en mis amigos de la mandrágora…”. Braulio Arenas, 1958.-


(…)

2 de junio de 2010

Una lonja de país


Cabe todo el país en una foto


(...)