28 de mayo de 2014

La marca de una bandera quemada

La larga cicatriz
que nos atraviesa el ojo izquierdo
es la lengua de la víbora que hirió
a nuestro hijo en la cuna.
Mientras dormíamos.

Cuando era precaria la casa
en medio de la selva.

Y éramos salvajes cortando leña
en aserraderos clandestinos.

(Igual llegaron a nosotros
y nos abrieron el vientre
con la misma hoz
de nuestras banderas)

La larga cicatriz
es una geografía
que todos llevamos.

Como un tatuaje
con el que se nace.

“La marca de una bandera quemada”
según los poetas jóvenes.

19 de mayo de 2014

10.

El océano se torna color petróleo, padecemos un atardecer de tormenta, se divisa ya el viento desatado que inundará con sus aguas las arterias de la población, por debajo, reventando en agua y cañerías los baños y los enseres más preciados; los elementos se potencian con los amargos químicos de nuestro aliento y entonces sobreviene una fosa, una profunda escalera de piedras marinas que se prepara para darnos un manotazo, el último, el primero, el más doloroso.


LA ROSA PRISIONERA

11 de mayo de 2014

Las alitas caídas

Nadie imaginó que su baile coquetón arriba del ring era una danza de conquista. Nadie pensó siquiera que su mano derecha fuerte también podía acariciar los mentones y los hombros sangrantes. Nunca pensaron que el número uno de los guantes de oro, que el paladín de los sudamericanos, al que no le pegó nadie ni en el cuadrilátero ni en la esquina, el que se zumbaba a quien quería, al que no le quedó títere con cabeza en Los Lagos y sus alrededores, volvería de Santiago muerto y vestido de mujer.

Porque ¿cómo conjugar su título de campeón de box con su clandestino hábito de irse a Santiago a revolotear de mariposa nocturna? Difícil era figurarlo frágil y lechuguino, si todas las veces hacía rodar por el suelo a cuanto macho de pelo en pecho que se le ponía por delante. Cuando la copucha se repartió entre los intersticios del pueblo nadie la creyó. Si estaba “entrenando” decían en San Miguel, si “cuida autos” decían en la Cisterna, si era “sereno” en Conchalí, si era “junior” en Macul, si es “copero” en Maipú. Hasta que llegó “muerto no más” por una cuchillada nocturna y traicionera, que no pudo esquivar con las fintas de sus mejores noches, porque la pasta base y los zapatos de taco alto le entorpecieron su famoso baile de gorrión.

Ahí estaba ahora, en la vitrina de los muertos, cubriendo su palidez inerte con colorete. Su franco pelo duro se había trastornado en una brillante peluca rubia, el protector bucal lo había reemplazado por un lápiz labial escarlata, sus pestañas de indio eran ahora crespas y largas agujitas azabache. Nadie lo reconoció.

Sólo dos cosas anunciaban que era el campeón: primero, su nariz de aguilucho aporreado, estaba en la posición en que la dejan los guantes adversarios y que sus nuevos amigos santiaguinos no pudieron ocultar con mañas de maquillaje. Lo otro, era el cinturón de Campeón Sudamericano, que brillante e inútil estuvo todo el tiempo arriba del féretro y que lo acompañó como única flor en su viaje final hacia la tierra, que lo recibía envuelto en perfumes de mujer y con guantes de boxeador.


Por Javier Milanca

Extraído de “Pichi Epew”
Ediciones Periféricas

10 de mayo de 2014

Vitamina Vietnamita


La aldea y su herramienta
ardieron en mis ojos

La vieja fábrica
echó a andar en mis huesos

Un supermercado vietnamita
a siete cuadras de mi casa

7 de mayo de 2014

Nocturno de otoño morado



Nadie lo determina.
Yo personalmente
he muerto y resucitado
treinta y un veces.
Tengo tres árboles
como testigos.
Solamente
pido un juicio justo.

5 de mayo de 2014

Dora Esperanza Chas


Ella no sabía
que tenía un cielo
encerrado en la garganta

Lo supo cerrando los ojos
volviéndose muñeca
resolviendo su canción
como el viento que aparece
cuando los árboles
son arrojados a la tierra

Ella entró y salió del caos
para dominarlo con una sonrisa

El hielo azul encendió su boca

Un dulce sueño de mariposas
llegó a poblar su corazón

Con ese último gesto
saludó a la espesura
y los árboles
se quedaron hablando
de su paso por el mundo

Ahora
sentados en el jardín
recordamos su canto de madre
mientras lavaba las verduras

Ella no sabía
que tenía un cielo
encerrado en la garganta


Publicado en la antología La Plata Spoon River (2014).



4 de mayo de 2014

Baila Monstruo


Plaquette publicada por Ediciones Periféricas en abril de 2014.
Realizada en taller Cº Placeres.

24 de abril de 2014

20 de abril de 2014

Villa Berlín


Nombres de ríos
nombres de flores

Ciudades alemanas
que jamás conoceremos

Anabólicas mañanas
que no volverán

La sombra del amigo             
colgando del aromo cortado
hace diez años

Mi amigo muerto
hace diez años
colgando en la sombra
de este poema

Una estrella que se fuma solita
en la escalera Los Maitenes

Mirando la Fisher




Inédito

14 de abril de 2014

La marca del fuego


Puede ser también
la mancha del mar
la planchada cicatriz
que invisible solamente
se carga en los ojos

Ahí la arena
desintegra cualquier poesía

y el viento de igual forma
elabora estatuas sólo visibles
para los no videntes

el tacto es un áspero juego
de lenguajes y tonos de voz

la amplitud del incendio
semejando el ocaso
de todos nosotros

la intensidad
termina con todos

con nuestras letras
y papeles amarillos
en baúles con revistas

en barriadas extintas




Inédito

12 de abril de 2014

Luis Lhooner, Una Poética


Cierta vez
-en la base aérea de Morón-
vi a un perro perseguir
tercamente
a una avioneta,
correrla a través de la pista
saltando con un tarascón al aire
en el instante del despegue.
Ya con la sangre seca de la nada
entre sus dientes
la observará 
alejarse
haciéndose imposible.

Un poema se domicilia en ese perro
hay un poema
que alquila una pieza por ahí,
el intento desesperado
de morder
aquellas formas que despegan.



De "Los Perros del Muro de Berlín"
Ediciones Periféricas 2014

11 de abril de 2014

Así nacieron nuestros barrios



Villa Berlín. Cerro Placeres. Algo así como 1960.