29 de agosto de 2020
20 de agosto de 2020
La vida moderna, un poema de Carlos Gallegos (Argentina)
La vida moderna no nace del vientre de las madres.
Se usa del cerebro la misma capacidad que un ganso.
Se es un rebaño de plástico atado a los estantes del mundo.
Indignan las petroleras haciendo de la Patagonia un queso gruyere
pero jamás se replantean esos autos,
ni la contradicción de no ser nunca para ser seguros.
Se aman los rótulos pegados a la piel
las estampilladoras que le ponen números a las cosas
el obtener fianza cada mes.
Horroriza lo que informan los televisores
se anda como un conjunto de moscas
La vida moderna es -justamente- moderna
11 de agosto de 2020
Villa Berlín / segunda toma
Esperar que el viento
transforme la pena en alegría,
o al menos, en una sensación
de libertad.
Escuchar a lo lejos
los ladridos de los perros:
recordar la fría pared
de la casa, abandonada,
descascarada, sumida
en un permanente proceso
de caída.
Huir
de ese derrumbe.
Y no tener certeza
de volver
a remover
escombros.
9 de agosto de 2020
Palabra de Stella
"Luisa Anabalón Sanderson, porque él le puso Winett, ¡qué mujer más dulce y distinguida! Era de otro pelo que de Rokha y también escribía mejor que él. Tiene un cuentito sobre un zapatero que me deslumbró cuando lo leí, un zapatero remendón que tenía una mujer que es la que va contando el cuento y que describe ese ambiente miserable con la cola hirviendo y a este hosco zapatero cosiendo medias suelas con su lezna (...)"
"A Neruda yo lo conocí, lo palpé de cerca y era un mentiroso, era un carajo y era un tipo decadente de nacimiento. En cambio Pablo de Rokha era Pablo de Rokha: anarco total, manipulador y salteador de caminos, pero siempre era el mismo. Lo conocí mucho más que a Neruda, al que veía de vez en cuando. A de Rokha lo tuve en mi casa viviendo, fue comensal de todos los días durante años y fui amiga de Winett, su mujer, y de sus hijos. En realidad la vida para de Rokha era un escenario donde él era el primer actor y todos los demás eran actores secundarios (...)"
"A mí me salvó toda esta compañía extraordinaria que fue la gente de mi generación y de escritores más viejos como Pancho Coloane, Tomás Lago, Neruda mismo, Pablo de Rokha, todos esos taitas geniales y mayores que nosotros. Pero no creas que con ellos éramos dóciles, estábamos siempre enmendándoles la plana".
Extraído del libro "Biografía breve de Stella Díaz Varín", de Alvaro Ruiz (Editorial Universidad de La Serena).-
La Rosa Prisionera, poema 1
26 de julio de 2020
Diáspora, Poesía Dub
21 de julio de 2020
2 de julio de 2020
Magia de cielo: Un poema de Carlos De Rokha
Una playa petrificada bajo sus pasos
El sol petrificado por otros soles
Por una cascada la más centelleante
En las costas en todas las costas
Yo buscaba un reposo semejante a la pereza
Un fuego semejante a sus carbones
Una isla semejante a los hemisferios helados
Yo vagaba en tus sonrisas
Yo creía ver el sol de las esfinges
Un sol un sol más bien fuerte
El mar aprisionado en la piel de sus noches
Nubes prisioneras de esta lámpara
Ellas cubrid los pantanos
Errad os digo entre los golfos
Tras el paisaje que no verán mis ojos
(*) Extraído de la serie "Fundación de los sueños" (1936-1937).-
29 de junio de 2020
Breve mensaje a Vicente Huidobro
Estamos en la era de los extravíos
Nadie encuentra su centro
Las lloviznas esporádicas en el corazón
Ya no saben comunicar el gesto
La gran ciudad esparce su incomunicación
En pequeños aparatos multicelulares
Y no se escucha el ruido de la luna
Cuando suspira resentida en el océano
25 de junio de 2020
Balada de la arquitectura única (Winétt de Rokha)
esparce montañas, ríos, árboles en imágenes.
Vuelcas hacia la tierra tu jarra
desbordante de estrellas crepitadoras.
Flauta de caña tu garganta,
hoja de acero tu cuerpo vibrador,
copihue de sangre tu corazón montañez,
lirio negro tu espíritu antenario.
Roble a la intemperie, te azotan todos los vientos.
Gemidor y contradictorio, eres el eje
de la época y de las cosas oscuras.
Dios y Satanás arrullan tu alma,
engendrada en el vientre de la montaña.
Invernal y amarillo, todo lo alumbras,
con los pinceles geniales de tus dedos.
Cuervo graznador hacia el Poniente,
tu voz lúgubre parece alzarse
detrás del biombo occidental de los sepulcros.
Domador de los últimos símbolos,
domador de la palabra,
domador de la materia,
como el temible Dios de Moisés.
Tus pupilas imprecisas,
me enervan, aún, como incandescentes luceros.
Rudo como tronco de árbol,
alto como granizo al sol,
niño como tus hijos,
mostruo inexplicable y atormentado,
tierno, inconmensurable hombre de antaño.
17 de junio de 2020
Fogatas
en una sola ventana.
La vista enfoca
hacia el cerro de mis antepasados.
En medio del delirio,
distingo aquellas fogatas que escribí
hace doce años.







