(...)
Sigo recogiendo
los restos de mi poesía
tratando de rearmar
su esqueleto amarillo
limpiando sus huesos
con la paciencia de la lluvia
secando el barro de sus ojos
con una sola mirada directo al sol
apuntando fijo
a su órbita de fuego
(...)
Sigo buscando tus manos
en alguna esquina de Corrientes
en alguna estación entre Moreno
y Liniers
Ahí donde caímos juntos
y nos levantamos
con sangre en la boca
limpiándonos como perros
creyendo que la lluvia calmaría
el dolor de las heridas
Sigo buscando esa herida
entre Rivadavia y General Paz
donde los pájaros sentimentales mueren
mirando el amanecer
(...)
5 de septiembre de 2016
18 de agosto de 2016
Entrañas
El agrietado corazón
sigue apuntando hacia la tierra
arriba
las afiebradas postales del cielo
-ausente de pájaros-
recuerdan los salmos
que de nada nos sirvieron
12 de agosto de 2016
Humus
La tierra
me sale por la boca:
cada palabra es una roca
cada poema una montaña
y cada libro un pueblo
me sale por la boca:
cada palabra es una roca
cada poema una montaña
y cada libro un pueblo
La poesía
algo posible
9 de agosto de 2016
Pensando en Teillier
Universo agrícola y poemario
peones volviendo del húmedo octubre
siete de la tarde
después de un temporal
sin viento
sólo lluvia
mucha lluvia
el agua reina esparcida en los techos
en las norias y las acequias
Algunas ramas duermen en el suelo
Las aves ya no tienen miedo
Un desconocido podría silbar en el bosque
Y no duerme su estatura no estatua
no estática no biblia
y con el beso inicial de la luna
que llega corriendo a los brazos del poeta
queda dando vueltas el estado salvaje
del campo chileno
ese de silencios y parras crecidas
entre las iglesias del hombre
Qué saben las iglesias del hombre
Qué saben los hombres
de caminos
Qué saben los caminos
de guitarras
(Estación fría
la cara se enciende
con un cigarrillo)
Se puede ver su sombra
todavía por ahí la sombra
la sombra la sombra
bebiendo tranquilamente
como si nada hubiera pasado
O es la mañana su sonrisa
2 de agosto de 2016
Cementerio Playa Ancha
La
prosperidad del capital
es
en realidad la sangre
morada
de mi abuelo
Los
rieles el comercio y el
anillo
son en realidad la
espalda
torcida de mi padre
Las
voces antiguas
soplan
el viento
así
nace la historia
condensada y fría
20 de julio de 2016
15 de julio de 2016
13 de julio de 2016
Declaración # 7
Mis puños son para trabajar
no para golpear a otro
en la cabeza
Mis dedos amarran libros
y palabras
Mi corazón
semeja una estupenda fábrica
bajo control obrero
No busques en mí
el lenguaje del carcelero
Encuéntrame
en el amor por los libros
En el salado aroma
de su resistencia
20 de junio de 2016
Se llama poesía todo aquello que cierra la puerta a los imbéciles
Por Aldo Pellegrini
Publicado en Poesía = Poesía Nº 9 Agosto de 1961, Buenos Aires
Publicado en Poesía = Poesía Nº 9 Agosto de 1961, Buenos Aires
La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los
imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada
con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que
hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de
los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La
característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de
poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene
todos.
Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la
suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la
coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve
en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un
mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.
Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de
autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del Estado, desde
el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro
poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del
periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes.
Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.
Como la poesía significa libertad, significa afirmación del
hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene
cierto prestigio ante los imbéciles. En ese mundo falsificado y artificial que
ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados,
bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la
palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se
destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada "poesía
oficial", poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.
La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su
ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las
multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se
manifiesta en quienes ejercen el poder.
Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados
en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo
humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo
vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo
de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la
palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la
creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad
misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella
misma.
La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se
defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el
hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa
puerta y por ella penetran en la realidad.
La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.
9 de junio de 2016
Nocturno #36
El frío rebota en las ventanas
mientras el silencio
recorta nuestras sombras
con la sórdida belleza
del olvido
25 de mayo de 2016
Arcilla
Una casa subyace
en el jardín que mi hija
levanta con sus manos
en la lejanía del cerro.
Un ojo de vidrio
es el planeta
que en ella habita.
Un brillo creciente
en el ocaso del mundo.
9 de mayo de 2016
Estado del arte (fragmento)
Suceden lunas en otras estatuas.
Calcio, sombras que nadie verá,
un viento que suena pero no,
no hay nadie para oírlo entonces
no existe; una amalgama de fuego
y una ventana celeste que como
un gran ojo azul nos observa
en silencio; nada existe ni nosotros
cuando suceden lunas y el calcio
llueve sobre la atmósfera formando
huesos, cavidades, párpados, pies,
dedos suaves, blancos, como los tuyos;
tu gesto recuerda el gesto de la materia,
ardiendo; basta mirar tus ojos, imaginarte,
en la seca longitud de un desierto, pastora,
para pensar irremediablemente en el cosmos,
dramático y mortal para nosotros,
hormigas luminosas del lenguaje.
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