Sin quejas, ni lamentos ni llantos
como el humo a través del florido manzano
hasta mí llegó la marchitez dorada
ya no seré más joven y lozano.
Ya no late con la fuerza de antes
mi corazón tocado por el hielo
y caminar descalzo por el bosque
ya no es una ilusión, no es un anhelo.
El deseo de aventura es menor
y el fuego de los labios ya se ha ido
¡oh mi joven y lejano frescor
mis antaños pletóricos sentidos!
Ahora son escasos mis afanes
¿he vivido mi vida o la he soñado?
Es como si en un alba primaveral
galopé sobre un caballo rosado.
Nuestro destino es frágil y finito
el cobre de las hojas lento emana
por todos los siglos sea bendito
lo que florece hoy para morir mañana.
27 de septiembre de 2012
19 de agosto de 2012
Población Porvenir de Playa Ancha
Mis manos
tocan el agua
la oscura masa
se contrae
y sopla un breve viento
de algas marinas
conchas fósiles
con pedazos de
piedras flotando
invisibles a mi
alrededor.
Hay una magia
escondida en el
vómito del mar
y en tus ojos distantes
criatura marítima
cuando los pelícanos
pestañean el amanecer
y una gaviota se olvida
de despertar
en el ocaso de la luna.
Una magia que no sabe
que es magia
una masa que no sabe
que es masa. Sólo
la negra constelación
de lo material
mientras el nervio se contrae
y el mar vive, canta,
en cada pedazo de mí.Monumento al Mar, de Vicente Huidobro
Paz sobre la constelación cantante de las aguas
Entrechocadas como los hombros de la multitud
Paz en el mar a las olas de buena voluntad
Paz sobre la lápida de los naufragios
Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas
Y si yo soy el traductor de las olas
Paz también sobre mí.
Entrechocadas como los hombros de la multitud
Paz en el mar a las olas de buena voluntad
Paz sobre la lápida de los naufragios
Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas
Y si yo soy el traductor de las olas
Paz también sobre mí.
He aquí el molde lleno de trizaduras del destino
El molde de la venganza
Con sus frases iracundas despegándose de los labios
He aquí el molde lleno de gracia
Cuando eres dulce y estás allí hipnotizado por las estrellas
El molde de la venganza
Con sus frases iracundas despegándose de los labios
He aquí el molde lleno de gracia
Cuando eres dulce y estás allí hipnotizado por las estrellas
He aquí la muerte inagotable desde el principio del mundo
Porque un día nadie se paseará por el tiempo
Nadie a lo largo del tiempo empedrado de planetas difuntos
Porque un día nadie se paseará por el tiempo
Nadie a lo largo del tiempo empedrado de planetas difuntos
Este es el mar
El mar con sus olas propias
Con sus propios sentidos
El mar tratando de romper sus cadenas
Queriendo imitar la eternidad
Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena
O el jardín de los astros que pesan en el cielo
Sobre las tinieblas que arrastramos
O que acaso nos arrastran
Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna
Y se hace más oscuro que las encrucijadas de la muerte
El mar con sus olas propias
Con sus propios sentidos
El mar tratando de romper sus cadenas
Queriendo imitar la eternidad
Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena
O el jardín de los astros que pesan en el cielo
Sobre las tinieblas que arrastramos
O que acaso nos arrastran
Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna
Y se hace más oscuro que las encrucijadas de la muerte
El mar entra en la carroza de la noche
Y se aleja hacia el misterio de sus parajes profundos
Se oye apenas el ruido de las ruedas
Y el ala de los astros que penan en el cielo
Este es el mar
Saludando allá lejos la eternidad
Saludando a los astros olvidados
Y a las estrellas conocidas.
Y se aleja hacia el misterio de sus parajes profundos
Se oye apenas el ruido de las ruedas
Y el ala de los astros que penan en el cielo
Este es el mar
Saludando allá lejos la eternidad
Saludando a los astros olvidados
Y a las estrellas conocidas.
Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño
El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas
/manos temblorosas
El mar empujando las olas
Sus olas que barajan los destinos
El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas
/manos temblorosas
El mar empujando las olas
Sus olas que barajan los destinos
Levántate y saluda el amor de los hombres
Escucha nuestras risas y también nuestro llanto
Escucha los pasos de millones de esclavos
Escucha la protesta interminable
De esa angustia que se llama hombre
Escucha el dolor milenario de los pechos de carne
Y la esperanza que renace de sus propias cenizas cada día.
Escucha los pasos de millones de esclavos
Escucha la protesta interminable
De esa angustia que se llama hombre
Escucha el dolor milenario de los pechos de carne
Y la esperanza que renace de sus propias cenizas cada día.
También nosotros te escuchamos
Rumiando tantos astros atrapados en tus redes
Rumiando eternamente los siglos naufragados
También nosotros te escuchamos
Rumiando tantos astros atrapados en tus redes
Rumiando eternamente los siglos naufragados
También nosotros te escuchamos
Cuando te revuelcas en tu lecho de dolor
Cuando tus gladiadores se baten entre sí
Cuando tus gladiadores se baten entre sí
Cuando tu cólera hace estallar los meridianos
O bien cuando te agitas como un gran mercado en fiesta
O bien cuando maldices a los hombres
O te haces el dormido
Tembloroso en tu gran telaraña esperando la presa.
O bien cuando te agitas como un gran mercado en fiesta
O bien cuando maldices a los hombres
O te haces el dormido
Tembloroso en tu gran telaraña esperando la presa.
Lloras sin saber por qué lloras
Y nosotros lloramos creyendo saber por qué lloramos
Sufres sufres como sufren los hombres
Que oiga rechinar tus dientes en la noche
Y te revuelques en tu lecho
Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos
Que los niños apedreen tus ventanas
Que te arranquen el pelo
Tose tose revienta en sangre tus pulmones
Que tus resortes enmohezcan
Y te veas pisoteado como césped de tumba
Y nosotros lloramos creyendo saber por qué lloramos
Sufres sufres como sufren los hombres
Que oiga rechinar tus dientes en la noche
Y te revuelques en tu lecho
Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos
Que los niños apedreen tus ventanas
Que te arranquen el pelo
Tose tose revienta en sangre tus pulmones
Que tus resortes enmohezcan
Y te veas pisoteado como césped de tumba
Pero soy vagabundo y tengo miedo que me oigas
Tengo miedo de tus venganzas
Olvida mis maldiciones y cantemos juntos esta noche
Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar
Olvida los presagios funestos
Olvida la explosión de mis praderas
Yo te tiendo las manos como flores
Hagamos las paces te digo
Tú eres el más poderoso
Que yo estreche tus manos en las mías
Y sea la paz entre nosotros
Tengo miedo de tus venganzas
Olvida mis maldiciones y cantemos juntos esta noche
Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar
Olvida los presagios funestos
Olvida la explosión de mis praderas
Yo te tiendo las manos como flores
Hagamos las paces te digo
Tú eres el más poderoso
Que yo estreche tus manos en las mías
Y sea la paz entre nosotros
Junto a mi corazón te siento
Cuando oigo el gemir de tus violines
Cuando estás ahí tendido como el llanto de un niño
Cuando estás pensativo frente al cielo
Cuando estás dolorido en tus almohadas
Cuando te siento llorar detrás de mi ventana
Cuando lloramos sin razón como tú lloras
Cuando oigo el gemir de tus violines
Cuando estás ahí tendido como el llanto de un niño
Cuando estás pensativo frente al cielo
Cuando estás dolorido en tus almohadas
Cuando te siento llorar detrás de mi ventana
Cuando lloramos sin razón como tú lloras
He aquí el mar
El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades
Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas alegres
Esas barcas que pescan a la orilla del cielo
Esos peces que escuchan cada rayo de luz
Esas algas con sueños seculares
Y esa ola que canta mejor que las otras
El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades
Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas alegres
Esas barcas que pescan a la orilla del cielo
Esos peces que escuchan cada rayo de luz
Esas algas con sueños seculares
Y esa ola que canta mejor que las otras
He aquí el mar
El mar que se estira y se aferra a sus orillas
El mar que envuelve las estrellas en sus olas
El mar con su piel martirizada
Y los sobresaltos de sus venas
Con sus días de paz y sus noches de histeria
El mar que se estira y se aferra a sus orillas
El mar que envuelve las estrellas en sus olas
El mar con su piel martirizada
Y los sobresaltos de sus venas
Con sus días de paz y sus noches de histeria
Y al otro lado qué hay al otro lado
Qué escondes mar al otro lado
El comienzo de la vida largo como una serpiente
O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo
Y más alta que todos los montes
Qué hay al otro lado
La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo
O el torbellino eterno de pétalos tronchados
Qué escondes mar al otro lado
El comienzo de la vida largo como una serpiente
O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo
Y más alta que todos los montes
Qué hay al otro lado
La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo
O el torbellino eterno de pétalos tronchados
He ahí el mar
El mar abierto de par en par
He ahí el mar quebrado de repente
Para que el ojo vea el comienzo del mundo
He ahí el mar
De una ola a la otra hay el tiempo de la vida
De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte
El mar abierto de par en par
He ahí el mar quebrado de repente
Para que el ojo vea el comienzo del mundo
He ahí el mar
De una ola a la otra hay el tiempo de la vida
De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte
15 de agosto de 2012
Blue
Veré nuevos rostros
Veré nuevos días
Seré olvidado
Tendré recuerdos
Veré salir el sol cuando sale el sol
Veré caer la lluvia cuando llueve
Me pasearé sin asunto
De un lado a otro
Aburriré a medio mundo
Contando la misma historia
Me sentaré a escribir una carta
Que no me interesa enviar
O a mirar a los niños
En los parques de juego.
Siempre llegaré al mismo puente
A mirar el mismo río
Iré a ver películas tontas
Abriré los brazos para abrazar el vacío
Tomaré vino sí me ofrecen vino
Tomaré agua si me ofrecen agua
Y me engañaré diciendo:
"Vendrán nuevos rostros
Vendrán nuevos días".
* Poema de Jorge Teillier, extraído del libro "Un pueblo fantasma", de 1978.-
Veré nuevos días
Seré olvidado
Tendré recuerdos
Veré salir el sol cuando sale el sol
Veré caer la lluvia cuando llueve
Me pasearé sin asunto
De un lado a otro
Aburriré a medio mundo
Contando la misma historia
Me sentaré a escribir una carta
Que no me interesa enviar
O a mirar a los niños
En los parques de juego.
Siempre llegaré al mismo puente
A mirar el mismo río
Iré a ver películas tontas
Abriré los brazos para abrazar el vacío
Tomaré vino sí me ofrecen vino
Tomaré agua si me ofrecen agua
Y me engañaré diciendo:
"Vendrán nuevos rostros
Vendrán nuevos días".
* Poema de Jorge Teillier, extraído del libro "Un pueblo fantasma", de 1978.-
11 de agosto de 2012
Vibración positiva
Todos los corazones
en
la corteza púber de la conciencia
* Extraído de Caraja (2008)
plantados al infinito
la cacería de soles
ha comenzado
a buscar la luz de cada uno
el fulgor propio
de nuestro rincón en el universo
quizás una piedra
quizás una ola
quizás la luna
poniéndose doliente
en el horizonte de un lago
quizás un pájaro nuevo
quizás un recuerdo
quizás la montaña que somos
Vibración positiva
volumen bajo en el alma
para conectar con el latido que duerme
en las raíces de los árboles
* Extraído de Caraja (2008)
21 de julio de 2012
Los hijos de los días, de Eduardo Galeano
Y los días se echaron a caminar.
Y ellos, los días, nos hicieron.
Y así fuimos nacidos nosotros,
los hijos de los días,
los averiguadores,
los buscadores de la vida.
(El Génesis, según los mayas)
Enero 7
La nieta
Soledad, la nieta de Rafael Barrett, solía recordar una frase del abuelo:
–Si el Bien no existe, hay que inventarlo.
Rafael, paraguayo por elección, revolucionario por vocación, pasó más tiempo en la cárcel que en la casa, y murió en el exilio.
La nieta fue acribillada a balazos en Brasil, en el día de hoy de 1973.
El cabo Anselmo, marinero insurgente, jefe revolucionario, fue quien la entregó.
Harto de ser un perdedor, arrepentido de todo lo que creía y quería, él delató, uno por uno, a sus compañeros de lucha contra la dictadura militar brasileña, y los envió al suplicio o al matadero.
A Soledad, que era su mujer, la dejó para el final. El cabo Anselmo señaló el lugar donde ella se escondía, y se alejó.
Ya estaba en el aeropuerto cuando sonaron los primeros tiros.
Enero 9
Elogio de la brevedad
Hoy se publicó, en Filadelfia, en 1776, la primera edición de Sentido común.
Thomas Paine, el autor, sostenía que la independencia era un asunto de sentido común contra la humillación colonial y la ridícula monarquía hereditaria, que tanto podía coronar a un león como a un burro.
Este libro de cuarenta y ocho páginas se difundió más que el agua y el aire, y fue uno de los papás de la independencia de los Estados Unidos.
En 1848, Karl Marx y Friedrich Engels escribieron las veintitrés páginas del Manifiesto comunista, que empezaba advirtiendo: Un fantasma recorre Europa… Y ésta resultó ser la obra que más influyó sobre las revoluciones del siglo veinte.
Y veintiséis páginas sumaba la exhortación a la indignación que Stéphane Hessel difundió en el año 2011.
Esas pocas palabras ayudaron a desatar terremotos de protesta en varias ciudades. Miles de indignados invadieron las calles y las plazas, durante muchos días y noches, contra la dictadura universal de los banqueros y los guerreros.
Enero 10
Distancias
Tosiendo marchaba el coche. Y a los tumbos, apilados dentro del coche, viajaban unos músicos. Ellos iban a alegrar una reunión de campesinos, pero ya llevaban un largo rato perdidos en los hirvientes caminos de Santiago del Estero.
Los despistados no tenían a quién preguntar. Nadie había, nadie quedaba, en aquellos desiertos que habían sido bosques.
Y de pronto apareció, en una nube de polvo, una niña en bicicleta.
–¿Cuánto falta? –preguntaron.
Y ella dijo:
–Falta menos.
Y en el polvo se fue.
Enero 11
El placer de ir
En 1887 nació, en Salta, el hombre que fue Salta: Juan Carlos Dávalos, fundador de una dinastía de músicos y poetas.
Según dicen los decires, él fue el primer tripulante de un Ford T, el Ford a bigote, en aquellas comarcas del norte argentino.
Por los caminos venía su Ford T, roncando y humeando. Lento, venía. Las tortugas se sentaban a esperarlo.
Algún vecino se acercó. Preocupado saludó, comentó:
–Pero don Dávalos… A este paso, no va a llegar nunca.
Y él aclaró:
–Yo no viajo por llegar. Viajo por ir.
Enero 12
La urgencia de llegar
En esta mañana del año 2007, un violinista ofreció un concierto en una estación de metro de la ciudad de Washington.
Apoyado contra la pared, junto a un tacho de basura, el músico, que más parecía un muchacho de barrio, tocó obras de Schubert y otros clásicos, durante tres cuartos de hora.
Mil cien personas pasaron sin detener su apurado camino. Siete se detuvieron durante algo más que un instante. Nadie aplaudió. Hubo niños que quisieron quedarse, pero fueron arrastrados por sus madres.
Nadie sabía que él era Joshua Bell, uno de los virtuosos más cotizados y admirados del mundo.
El diario The Washington Post había organizado este concierto. Fue su manera de preguntar:
—¿Tiene usted tiempo para la belleza?
Enero 17
El hombre que fusiló a Dios
En 1918, en Moscú, en plena efervescencia revolucionaria, Anatoli Lunacharski encabezó el tribunal que juzgó a Dios.
Una Biblia fue sentada en el banquillo de los acusados. Según el fiscal, Dios había cometido, a lo largo de la historia, numerosos crímenes contra la humanidad. El abogado de oficio alegó que Dios era inimputable, porque padecía demencia grave; pero el tribunal lo condenó a muerte.
Al amanecer del día de hoy, cinco ráfagas de ametralladora fueron disparadas al cielo.
Enero 27
Para que escuches el mundo
Hoy nació, en 1756, Wolfgang Amadeus Mozart.
Siglos después, hasta los bebés aman la música que nos dejó.
Está comprobado, muchas veces y en muchos lugares, que el recién nacido llora menos y duerme mejor cuando escucha la música de Mozart.
Es la mejor bienvenida al mundo, la manera mejor de decirle:
–Ésta es tu nueva casa. Y así suena.
Marzo 6
La florista
Georgia O’Keeffe vivió pintando, durante casi un siglo, y pintando murió.
Sus cuadros alzaron un jardín en la soledad del desierto. Las flores de Georgia, clítoris, vulvas, vaginas, pezones, ombligos, eran los cálices de una misa de acción de gracias por la alegría de haber nacido mujer.
Abril 3
Buenos muchachos
En 1882, una bala entró en la nuca de Jesse James. La disparó su mejor amigo, para cobrar la recompensa. Antes de convertirse en el más famoso bandolero, Jesse había combatido contra el presidente Lincoln, en las filas del ejército esclavista del sur. Cuando los suyos perdieron la guerra, no tuvo más remedio que cambiar de trabajo. Así nació la banda de Jesse James.
La banda, que usaba máscaras del Ku Klux Klan, inició sus actividades asaltando un tren por primera vez en la historia de los Estados Unidos; y tras desplumar a todos los pasajeros, se dedicó a desvalijar bancos y diligencias.
La leyenda cuenta que Jesse fue algo así como un Robin Hood del Salvaje Oeste, que robaba a los ricos para ayudar a los pobres, pero nunca nadie conoció a un pobre que hubiera recibido una moneda de sus manos.
En cambio, sí está probado que él ayudó mucho a Hollywood. La industria del cine le debe cuarenta películas, casi todas exitosas, donde los más famosos astros, desde Tyrone Power hasta Brad Pitt, han empuñado su revólver humeante.
Y ellos, los días, nos hicieron.
Y así fuimos nacidos nosotros,
los hijos de los días,
los averiguadores,
los buscadores de la vida.
(El Génesis, según los mayas)
Enero 7
La nieta
Soledad, la nieta de Rafael Barrett, solía recordar una frase del abuelo:
–Si el Bien no existe, hay que inventarlo.
Rafael, paraguayo por elección, revolucionario por vocación, pasó más tiempo en la cárcel que en la casa, y murió en el exilio.
La nieta fue acribillada a balazos en Brasil, en el día de hoy de 1973.
El cabo Anselmo, marinero insurgente, jefe revolucionario, fue quien la entregó.
Harto de ser un perdedor, arrepentido de todo lo que creía y quería, él delató, uno por uno, a sus compañeros de lucha contra la dictadura militar brasileña, y los envió al suplicio o al matadero.
A Soledad, que era su mujer, la dejó para el final. El cabo Anselmo señaló el lugar donde ella se escondía, y se alejó.
Ya estaba en el aeropuerto cuando sonaron los primeros tiros.
Enero 9
Elogio de la brevedad
Hoy se publicó, en Filadelfia, en 1776, la primera edición de Sentido común.
Thomas Paine, el autor, sostenía que la independencia era un asunto de sentido común contra la humillación colonial y la ridícula monarquía hereditaria, que tanto podía coronar a un león como a un burro.
Este libro de cuarenta y ocho páginas se difundió más que el agua y el aire, y fue uno de los papás de la independencia de los Estados Unidos.
En 1848, Karl Marx y Friedrich Engels escribieron las veintitrés páginas del Manifiesto comunista, que empezaba advirtiendo: Un fantasma recorre Europa… Y ésta resultó ser la obra que más influyó sobre las revoluciones del siglo veinte.
Y veintiséis páginas sumaba la exhortación a la indignación que Stéphane Hessel difundió en el año 2011.
Esas pocas palabras ayudaron a desatar terremotos de protesta en varias ciudades. Miles de indignados invadieron las calles y las plazas, durante muchos días y noches, contra la dictadura universal de los banqueros y los guerreros.
Enero 10
Distancias
Tosiendo marchaba el coche. Y a los tumbos, apilados dentro del coche, viajaban unos músicos. Ellos iban a alegrar una reunión de campesinos, pero ya llevaban un largo rato perdidos en los hirvientes caminos de Santiago del Estero.
Los despistados no tenían a quién preguntar. Nadie había, nadie quedaba, en aquellos desiertos que habían sido bosques.
Y de pronto apareció, en una nube de polvo, una niña en bicicleta.
–¿Cuánto falta? –preguntaron.
Y ella dijo:
–Falta menos.
Y en el polvo se fue.
Enero 11
El placer de ir
En 1887 nació, en Salta, el hombre que fue Salta: Juan Carlos Dávalos, fundador de una dinastía de músicos y poetas.
Según dicen los decires, él fue el primer tripulante de un Ford T, el Ford a bigote, en aquellas comarcas del norte argentino.
Por los caminos venía su Ford T, roncando y humeando. Lento, venía. Las tortugas se sentaban a esperarlo.
Algún vecino se acercó. Preocupado saludó, comentó:
–Pero don Dávalos… A este paso, no va a llegar nunca.
Y él aclaró:
–Yo no viajo por llegar. Viajo por ir.
Enero 12
La urgencia de llegar
En esta mañana del año 2007, un violinista ofreció un concierto en una estación de metro de la ciudad de Washington.
Apoyado contra la pared, junto a un tacho de basura, el músico, que más parecía un muchacho de barrio, tocó obras de Schubert y otros clásicos, durante tres cuartos de hora.
Mil cien personas pasaron sin detener su apurado camino. Siete se detuvieron durante algo más que un instante. Nadie aplaudió. Hubo niños que quisieron quedarse, pero fueron arrastrados por sus madres.
Nadie sabía que él era Joshua Bell, uno de los virtuosos más cotizados y admirados del mundo.
El diario The Washington Post había organizado este concierto. Fue su manera de preguntar:
—¿Tiene usted tiempo para la belleza?
Enero 17
El hombre que fusiló a Dios
En 1918, en Moscú, en plena efervescencia revolucionaria, Anatoli Lunacharski encabezó el tribunal que juzgó a Dios.
Una Biblia fue sentada en el banquillo de los acusados. Según el fiscal, Dios había cometido, a lo largo de la historia, numerosos crímenes contra la humanidad. El abogado de oficio alegó que Dios era inimputable, porque padecía demencia grave; pero el tribunal lo condenó a muerte.
Al amanecer del día de hoy, cinco ráfagas de ametralladora fueron disparadas al cielo.
Enero 27
Para que escuches el mundo
Hoy nació, en 1756, Wolfgang Amadeus Mozart.
Siglos después, hasta los bebés aman la música que nos dejó.
Está comprobado, muchas veces y en muchos lugares, que el recién nacido llora menos y duerme mejor cuando escucha la música de Mozart.
Es la mejor bienvenida al mundo, la manera mejor de decirle:
–Ésta es tu nueva casa. Y así suena.
Marzo 6
La florista
Georgia O’Keeffe vivió pintando, durante casi un siglo, y pintando murió.
Sus cuadros alzaron un jardín en la soledad del desierto. Las flores de Georgia, clítoris, vulvas, vaginas, pezones, ombligos, eran los cálices de una misa de acción de gracias por la alegría de haber nacido mujer.
Abril 3
Buenos muchachos
En 1882, una bala entró en la nuca de Jesse James. La disparó su mejor amigo, para cobrar la recompensa. Antes de convertirse en el más famoso bandolero, Jesse había combatido contra el presidente Lincoln, en las filas del ejército esclavista del sur. Cuando los suyos perdieron la guerra, no tuvo más remedio que cambiar de trabajo. Así nació la banda de Jesse James.
La banda, que usaba máscaras del Ku Klux Klan, inició sus actividades asaltando un tren por primera vez en la historia de los Estados Unidos; y tras desplumar a todos los pasajeros, se dedicó a desvalijar bancos y diligencias.
La leyenda cuenta que Jesse fue algo así como un Robin Hood del Salvaje Oeste, que robaba a los ricos para ayudar a los pobres, pero nunca nadie conoció a un pobre que hubiera recibido una moneda de sus manos.
En cambio, sí está probado que él ayudó mucho a Hollywood. La industria del cine le debe cuarenta películas, casi todas exitosas, donde los más famosos astros, desde Tyrone Power hasta Brad Pitt, han empuñado su revólver humeante.
18 de junio de 2012
Antipoesía
Advertencia al lector
El
autor no responde de las molestias que puedan
ocasionar sus escritos :
Aunque le pese
El lector tendrá que darse siempre por satisfecho
Sabelius, que además de Teólogo fue un humanista consumado,
Después de haber reducido a polvo el dogma de
la Santísima Trinidad
¿Respondió acaso por su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!
¡En que forma descabellada!
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!
Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arco-iris no aparece en él en ninguna parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra tormento.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.
Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace tres años,
Sus miembros se dispersaron sin dejar huellas
Y yo he decidido declarar la guerra a las Cavalieri della luna.
Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
"Las risas de este libro son falsas", argumentarán mis
detractores
"Sus lágrimas, ¡artificiales!"
"En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza"
"Se patalea como un niño de pecho"
"El autor se da a entender con estornudos"
Conforme: os invito a quemar
vuestras naves,
como los fenicios pretendo fabricarme mi propio alfabeto
"¿A que molestar al público entonces?", se preguntarán
los amigos lectores:
"Si el propio autor empieza a desprestigiar sus escritos,
¡Qué podrá esperarse de ellos!".
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.
Los pájaros de Aristófanes
Enterraban en sus propias cabezas
Los cadáveres de sus padres.
(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)
A mi modo de ver
Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de
los señores lectores!
Nicanor Parra.
(Poemas y Antipoemas)
16 de junio de 2012
Noche de junio
Una fogata se alimenta
con estas páginas.
El mismo fuego de siempre,
amarillo cósmico su corazón.
Un prado de insectos voladores,
que brillan con el sol.
Un jardín de rosas liberadas,
una especie digna de poesía.
Y la mirada inconclusa
del ojo azul del planeta.
Un espacio sin muros,
una alfombra sin pieles.
Una fogata se alimenta
con estas páginas.
25 de mayo de 2012
Poema de Aurora
Un pájaro canta
en alguna nube pasajera.
Una canción de partida.
Y el jardín florece
con tu flauta pequeña,
con tus manos aún más pequeñas,
concientes de lo musical de la forma,
de lo dulce del tubo,
suave contorno del sonido.
Es el fantástico encuentro
del viento con los labios;
el vestigio hermoso y preciso
del amor del universo.
La flauta musical de los días,
el aroma suave de tus manos
agitando mariposas, diurnas
e invisibles para el común,
como el pájaro verde que canta
en alguna nube pasajera,
y nos arroja sus lágrimas
antes de cantar el último trino,
para dejar un nuevo color
en tu piel.
Un pájaro canta cuando tomas tu flauta.
En las profundidades del universo,
una estrella nace con el sonido.
Un pájaro canta
en alguna nube pasajera.
6 de mayo de 2012
Lluvia de Mayo
Hoy descansas
y es cierto que me hablas,
siempre.
La suavidad de la tela.
La dedicación del tejido.
El hermoso contorno
de tus lápices,
el profundo perfume
de tus hojas nuevas,
recién sacadas del envase,
blancas, vírgenes, pálidas.
Una tarde de otoño
y una escuela vacía.
Tu mirada perdida
en la lejanía,
en la tarde poderosa,
dulce régimen musical
de la quebrada garganta.
Ese silencio me sirve hoy
para escucharte.
Un canto de agua invisible,
una profunda escalera
hacia el último
camino.
18 de abril de 2012
Pavel Oyarzún, Arte Poética
Despierte el herido de muerte, caído, como está, de bruces.
Levante la delgada, flamígera, contextura acribillada.
Haga abandono de la escena del crimen.
Resuelva en la altura de un aire vivo, la vida nueva.
Reincorpore el otrora derribado corazón. Huya de la muerte en el acto.
Tórnese invisible en el cadalso, imperceptible en el punto de mira:
faena imposible de los verdugos.
Sume su juventud sin mácula, a la de otros caídos,
en prematuro sacrificio.
Retorne, a modo de simiente pura, a la tierra.
Vuelva, confundido en multitud, bajo el sol de los rebeldes,
en procura de la esperanza.
Regrese a este mundo, como quien dice
que le sobra juventud para lavar afrentas.
*En memoria de Marcelo Barrios, joven magallánico, militante del FPMR, asesinado en el Cerro Yungay de Valparaíso por tropas de la Infantería de Marina el 31 de agosto de 1989.
Extraído de la antología "El lugar de la memoria, Otro Mundo es Posible. Poetas y Narradores de Chile" (Editorial Ayún).
Levante la delgada, flamígera, contextura acribillada.
Haga abandono de la escena del crimen.
Resuelva en la altura de un aire vivo, la vida nueva.
Reincorpore el otrora derribado corazón. Huya de la muerte en el acto.
Tórnese invisible en el cadalso, imperceptible en el punto de mira:
faena imposible de los verdugos.
Sume su juventud sin mácula, a la de otros caídos,
en prematuro sacrificio.
Retorne, a modo de simiente pura, a la tierra.
Vuelva, confundido en multitud, bajo el sol de los rebeldes,
en procura de la esperanza.
Regrese a este mundo, como quien dice
que le sobra juventud para lavar afrentas.
*En memoria de Marcelo Barrios, joven magallánico, militante del FPMR, asesinado en el Cerro Yungay de Valparaíso por tropas de la Infantería de Marina el 31 de agosto de 1989.
Extraído de la antología "El lugar de la memoria, Otro Mundo es Posible. Poetas y Narradores de Chile" (Editorial Ayún).
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