30 de junio de 2017
26 de junio de 2017
Kantalao / Las ventanas
El mar abre sus ventanas
Todas ellas invisibles
Qué se muestra después de la apertura
Hay que ser pez de agua salada para verlo
Hay que ser pelícano de extensas latitudes
O tímida estrella de mar
Escondida en las vaginas de la roca
Hay que ser velero de madera perdido en las corrientes
O piedra submarina que nunca ha visto el sol
Las ventanas parecen escaleras
A veces se rompe un pedazo de cielo
La luna deforma un gato
Y en la ciudad duermen todas las ánimas
Amontonadas sobre un macetero estelar
El mar abre sus ventanas
Y qué pasa con las olas que se fueron
Detrás de los barcos
Y qué pasa con los botes que se tragó el océano
El viejo océano color cielo color estación
Ese océano que me hace adicto
Que me enferma de salinidad y saludable deseo
Las ventanas del mar
Llegaron a mi vida no sé cómo
Yo no estoy seguro de nada
Ni siquiera de ser pez o pelícano o náufrago
Una ola baja dormita en mi alma
Y en lo profundo
Se arma el mundo
Recorre mis venas
Y sale por mis ojos
25 de junio de 2017
23 de junio de 2017
20 de junio de 2017
Rapa Nui
Le sangraban las narices
y sin embargo seguía
repartiendo sus manos:
su vida entera
pasaba delante
de nosotros
cuando llegaba
arrastrando la red
con moluscos.
Ahí entendimos
el sentido de la humanidad.
El valor de la entrega total.
6 de junio de 2017
El gran libro del horror de la poesía chilena
“Rompan filas” de Bruno Vidal.
Ediciones UDP, 2016.
Espectador de la obra
relájese / Aquí la luz de los reflectores / No le hará daño ni maltrato / Se
usará sólo en la producción / De efectos escénicos
Los horrores cometidos por los
militares contra la población de Chile, una vez consumado el golpe de Estado
del 11/9/73, han sido reconstruidos a través de distintas voces: la de los
protagonistas (víctimas), cuyos testimonios siguen latiendo en las páginas de
los informes Rettig y Valech; la de los periodistas, cuya labor de
investigación permite tener hoy un nítido cuadro de nombres, fechas y escenas
del genocidio; y la de los responsables, principalmente uniformados, que
podrían dividirse entre los arrepentidos, conscriptos en su mayoría, y los que
siguen alegando inocencia, a pesar todas las evidencias en su contra.
“Rompan filas” de Bruno Vidal (Ediciones
UDP, 2016) se engancha con esta última variante. Como libro, por su
documentación, constituye un aporte para nuestra contundente biblioteca de la
memoria. Y como poesía, se sitúa en la vereda incómoda y políticamente
incorrecta de quienes siguen justificando la sangrienta matanza perpetrada por
las fuerzas armadas contra su propio pueblo. En ese sentido, el poeta cumple aquí
con el rol “provocador” que se espera del artista en la sociedad, y entrega un
relato donde la narrativa legal y periodística antes mencionada, adquiere un
tono dramático e irónico en su mutación poética, que sin anestesia, va
revelando los terribles laberintos escondidos en la cabeza de estos tipos.
Al Jefe Seccional de
la comuna de Independencia
Lo detuvimos en plena vía pública
Cerca del J.J Aguirre
No opuso resistencia
recuerdo claramente el momento de la detención
Se puso pálido
Lo conducimos al Nido 21
Apenas llegamos
Le aplicamos la corriente en los testículos
Lo dejamos inconsciente
Al recobrar el conocimiento
Le dije:
Te estamos torturando
Por feo
Por rasca
Por idiota
Por infeliz
Por penca
Por mísero
Por upeliento
Por no tener idea del forro
En que te estabas metiendo
Lo detuvimos en plena vía pública
Cerca del J.J Aguirre
No opuso resistencia
recuerdo claramente el momento de la detención
Se puso pálido
Lo conducimos al Nido 21
Apenas llegamos
Le aplicamos la corriente en los testículos
Lo dejamos inconsciente
Al recobrar el conocimiento
Le dije:
Te estamos torturando
Por feo
Por rasca
Por idiota
Por infeliz
Por penca
Por mísero
Por upeliento
Por no tener idea del forro
En que te estabas metiendo
Un punto importante a destacar aquí
es la documentación. Los poemas de Vidal no se construyen sobre nombres o
situaciones imaginarias. No inventa apellidos de obreros asesinados ni recrea acciones
ficticias. Cada caso, cada chapa, cada regimiento y centro de tortura, tuvo su
existencia en los pasillos de la historia. No se está improvisando ni jugando. Se
nota una lectura rigurosa en el levantamiento de la obra, y de ahí su valor histórico
como testimonio y bibliografía.
Otro aspecto destacado es la
impostura, fundamental en la poesía. En este caso, se van dibujando emociones,
pensamientos, miedos y recuerdos de militares y civiles entregados con todo su
ser a la tarea de torturar y asesinar. Así, la voz poética logra acercarse, con
aciertos y excesos, al relato mental de los “vencedores”, explorándolo con un
estilo que a ratos recuerda la anti-poesía, en el sentido del habla coloquial y
cotidiana, sin adornos ni artificios, intercalando todo con bandos y frases de
la época.
Cambió de actitud
subió el pelo / No volvió a su barrio de origen / Se ha hecho imprescindible en
ese cuartel / Fue ganando posiciones / Agarró papa con ese género de vida / A
su cargo la base de datos / Conocía varios organigramas en sus registros /
Perdió contacto con la familia / La jefatura lo pone a prueba / Corresponde
liquidar a tres comunistas / Del comité central / ¿Eres poco hombre? / No señor
soy capaz de degollar a esos carajos / No me temblará la mano / Llega el
momento crucial / Le pasan un corvo / Los tres tipos a eliminar / Están
arrodillados / En plena intemperie / Y los jefes con altos estudios / En la
Academia de Guerra / Quedan con muy buena impresión / Ese servidor de la patria
/ Se maneja con las distintas formas: / Picotazo, tajo, cachazo, revés, y
zarpazo
“Rompan filas” no es un libro
fácil de leer. Cuesta digerirlo. A ratos, dan ganas de abandonarlo. Muchos derechamente
no continuaron con su lectura. Los que lo terminaron, hablan de un “libro
catarsis”, una especie de obra maestra del horror, que si bien puede agotar
anímicamente, ayuda en definitiva a una mejor percepción de la historia, por
cuanto visualiza con certero lenguaje las motivaciones del odio profundo que se
desató contra el pueblo y sus organizaciones políticas.
Pero la lectura también deja otra
sensación, no menor. Me refiero a la incertidumbre, válida, de que estos hechos
vuelvan a ocurrir. Porque, ¿cuánto han cambiado las Fuerzas Armadas desde la
caída de Pinochet? Nunca lo sabremos, o mejor dicho, mejor nunca saberlo.
Quizás basta con saber que en el Museo Naval de Valparaíso, al lado del
turístico y concurrido paseo mirador 21 de Mayo, se encuentra una imponente
estatua del almirante Merino, uno de los artífices del golpe. Es decir, si el
aspecto simbólico de la Dictadura sigue vivo y presente en las instituciones
armadas, ¿por qué no su ideología?
Desde ese punto de vista, el
libro de Vidal constituye un llamado de atención, una advertencia severa y
recargada sobre lo poco que sabemos sobre las Fuerzas Armadas, y sobre cómo
éstas han ido construyendo su propio relato -críptico, si se quiere- sobre lo
sucedido en Chile desde 1973. Porque lejos de ponerse “del lado de los
asesinos” o intentar “humanizarlos”, como han sugerido algunas lecturas
superficiales sobre su obra, lo que hace Vidal es mostrar la pequeñez, cobardía
y desequilibrio de estos sujetos, dejando en evidencia lo impresentable que es
seguir defendiendo sus actos en la actualidad.
Con mi obra
autoritaria / Con mi espíritu de sicopedagogo / Con mi afán redentor con mi
estilo en la escenografía teatral / Con mi voluntad de hierro con mi arte conceptual
con mi fuerza en bruto / -Con mi conocimiento cabal de las luchas de clases- /
Te enseño a no comprometer tanta sangre tanto sudor tanta lágrima
Desde esa lógica, -y lo digo desde mi ser romántico e ingenuo - “Rompan filas” debería ser lectura obligatoria en todas las escuelas militares del país, por guardar y reflejar, como un espejo, todo el horror cometido. Quizás de esa forma las nuevas generaciones podrían superar definitivamente a sus antecesores, protagonistas del capítulo más vergonzoso y triste en la historia de Chile.
Publicado en www.criticasculturales.cl
26 de mayo de 2017
19 de mayo de 2017
Exploración al cosmos violento de la poesía
-Reseña de Basurita
Cósmica, de Fabián Burgos-
…
Siempre fue una imagen terrible
ver el cielo reflejado en los charcos
ver el cielo reflejado en los charcos
Un presagio de la poética contenida en este trabajo lo
encontramos en la portada misma de la plaquette, publicada por Ediciones
Periféricas: una neurona y una galaxia, una al lado de la otra, una
fotografiada por un telescopio inmenso y la otra por un microscopio
refinadísimo; ambas frente a frente, con sus exorbitantes distancias pero con
una semejanza que la poesía de Burgos se encarga de enlazar a través de
filamentos y tormentas, con herramientas lingüísticas claro está.
Todo parte con un poema inicial donde se establecen los contornos.
Una formación inicial que gira, revolotea, se rearma y se esparce con un ritmo
marcado por la intensidad y la cólera, tomando nota del caos que acontece
violentamente alrededor de nosotros:
Tanto el autor como el
poema
Son desechos
Ínfimas porciones de finito
Que ya quisieran
Andar errantes
Buscando azotar las mejillas
Contra los límites del espacio.
Es probablemente
A partir de esta sensación terrible
Que algunos científicos
A nosotros humanos
Han llamado: Las basuritas del cosmos.
Son desechos
Ínfimas porciones de finito
Que ya quisieran
Andar errantes
Buscando azotar las mejillas
Contra los límites del espacio.
Es probablemente
A partir de esta sensación terrible
Que algunos científicos
A nosotros humanos
Han llamado: Las basuritas del cosmos.
A partir de ese momento empieza un recorrido por distintos rincones
del pliego cerebral, con sus correspondientes mutaciones y subterfugios,
lanzando certeros dardos que bien podrían pasar por máximas científicas: “Existen tantas estrellas como neuronas en
nuestro cerebros” dice, por ejemplo, el poema “Conclusiones
místico/poéticas a partir de un apunte al vuelo tomado en un congreso de
astronomía”, publicado anteriormente en el folletín del encuentro de escritores
Letras en la Arena, de caleta Horcón. El texto prosigue, justamente, como en
una libreta de apuntes:
a) Es cierto aquello
de que el pensamiento no se desintegra junto al cuerpo, sin embargo
desaparecemos a la velocidad del cosmos. Nada es infinito.
b) El conocimiento
humano se expande al mismo tiempo que lo hace el Universo. Nunca lo podremos
saber todo, pero la carrera es inevitable. El corazón es un placebo.
c) Es probable que
haya cierta conexión entre las neuronas de la humanidad entera. Por cada
estrella muerta, un poema a punto de ser parido despierta en una galaxia
inexplorada, donde seguramente en centurias se encontrará consigo mismo, pero
no encontrará un lenguaje.
Y así hasta la letra g). Y así también sucesivamente van cayendo otros poemas, como asteorides que al chocar con las neuronas del lector generarán quizás el mismo gesto que dos galaxias azotándose en la profundidad del cosmos. Porque a decir de Burgos, “destruir neuronas como destruir estrellas, es el único espectáculo posible”. En ese sentido, la poesía, como el alcohol, tendría la capacidad espectacular y soberbia de destruir o al menos mutar nuestras neuronas hacia algo peor o mejor, como nuestras visiones del Universo: un océano salvaje sin retorno y sin sentido, o una mágica unión eléctrica de voluntades y existencias.
Ya hacia el final del libro, la plaquette toma sentido en
cuanto anticipo o extracto de una obra mayor, sentido primario del concepto, con
la aparición de una “Introducción a Cosmogonía para los salvajes”. El poema
cumple la función de enhebrar lo leído anteriormente, con sutileza y seguridad:
Luego de tanta razón
construiré un poema en el que podamos habitar los salvajes
un poema en espiral que gire por debajo del Universo
que le cambie las órbitas y provoque sinapsis a las estrellas
somos el infinito escribiéndose a sí mismo.
construiré un poema en el que podamos habitar los salvajes
un poema en espiral que gire por debajo del Universo
que le cambie las órbitas y provoque sinapsis a las estrellas
somos el infinito escribiéndose a sí mismo.
Basurita Cósmica tiene 24 páginas y fue impresa en abril de 2007 en el taller Elías de Ediciones Periféricas (Valparaíso). Además fue publicada en México (Guadalajara) por Ediciones Pipa Tapada, también en 2017. Constituye el tercer adelanto de un libro que según el mismo autor, “nunca se termina de escribir”, y que lleva por nombre “Para estrangular el lenguaje de los pájaros”.
Vía Revista Cavila
17 de mayo de 2017
Insomne
Un pétalo de nieve
deambulando suavemente
por el aire de tu boca
incrédulo ante la hipérbole
del espíritu
El frío no congela
la voz no existe
pero entre rocas azules
se evapora un recuerdo
Un manojo de cenizas
derretidas en el mar
16 de mayo de 2017
“Fuera de catálogo”: Un recorrido marginal por el Valparaíso de Carlos Peirano
Batallas imaginarias, coreografías y
composiciones de sugerente ambigüedad, realizadas con desechos recogidos
directamente de las calles, forman parte de “Fuera catálogo”, la nueva
exposición de Carlos Peirano, “un artista a medias”, como él mismo se define, y
que se estará presentando a partir de esta semana en El Internado de
Valparaíso, hasta fines de junio.
“No tengo plazos ni límites, estoy más bien sujeto a aquello
que la calle, el cerro o la playa me ponga por delante. Soy el reverso de un
comprador compulsivo. Ando a cuestas con mi mochila cargando todo lo que la
sociedad de consumo ha desechado. Esos son mis materiales; y eso para mí tiene
algo de sentido: soy un artista a medias, un farsante”, dice Peirano a El
Ciudadano.
El resultado de este proceso -la obra-, es, según Peirano,
“una especie de diario de vida plástico, porque en ella utilizo cosas que
encuentro mientras deambulo por Valparaíso”.
Se propone así un recorrido marginal por piezas realizadas
con madera, fierro, papel, loza y plástico, materiales que examinan la
fragilidad de las cosas -y el misterio de éstas-, en un contexto oscuro y
desacralizado. A juicio del autor: “Aquello que, caído en desuso, e
irremediablemente inutilizable, brinda un marco de acción para el arrebato”.
En ese sentido, el espectador atento podrá identificar
retazos de su cotidiano acontecer por la ciudad, una ciudad particular que con
su geografía llena de quebradas, desagües y rincones, ferias libres y
accidentes varios, contribuye a esparcir restos de la sociedad de consumo por
prácticamente todo su territorio.
En el caso particular de esta exposición, Peirano pone como
ejemplo la obra “Tragedia carretera”, constituida por restos de letreros de
micros, camiones y colectivos accidentados en la bajada Santos Ossa, y que se
unen dentro de un marco también encontrado en la calle.
“Fuera de catálogo”, reúne algunos de los ensamblajes, objetos y esculturas realizados por Periano en el último año. A partir del 15 de mayo y hasta el 30 de junio en El Internado, Dimalow 167, Cerro Alegre, Valparaíso. De martes a domingo 12:00 a 21:00 hrs. Entrada liberada.
Publicado en El Ciudadano
13 de mayo de 2017
8 de mayo de 2017
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