20 de julio de 2016
15 de julio de 2016
13 de julio de 2016
Declaración # 7
Mis puños son para trabajar
no para golpear a otro
en la cabeza
Mis dedos amarran libros
y palabras
Mi corazón
semeja una estupenda fábrica
bajo control obrero
No busques en mí
el lenguaje del carcelero
Encuéntrame
en el amor por los libros
En el salado aroma
de su resistencia
20 de junio de 2016
Se llama poesía todo aquello que cierra la puerta a los imbéciles
Por Aldo Pellegrini
Publicado en Poesía = Poesía Nº 9 Agosto de 1961, Buenos Aires
Publicado en Poesía = Poesía Nº 9 Agosto de 1961, Buenos Aires
La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los
imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada
con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que
hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de
los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La
característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de
poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene
todos.
Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la
suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la
coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve
en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un
mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.
Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de
autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del Estado, desde
el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro
poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del
periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes.
Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.
Como la poesía significa libertad, significa afirmación del
hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene
cierto prestigio ante los imbéciles. En ese mundo falsificado y artificial que
ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados,
bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la
palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se
destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada "poesía
oficial", poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.
La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su
ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las
multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se
manifiesta en quienes ejercen el poder.
Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados
en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo
humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo
vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo
de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la
palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la
creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad
misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella
misma.
La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se
defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el
hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa
puerta y por ella penetran en la realidad.
La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.
9 de junio de 2016
Nocturno #36
El frío rebota en las ventanas
mientras el silencio
recorta nuestras sombras
con la sórdida belleza
del olvido
25 de mayo de 2016
Arcilla
Una casa subyace
en el jardín que mi hija
levanta con sus manos
en la lejanía del cerro.
Un ojo de vidrio
es el planeta
que en ella habita.
Un brillo creciente
en el ocaso del mundo.
9 de mayo de 2016
Estado del arte (fragmento)
Suceden lunas en otras estatuas.
Calcio, sombras que nadie verá,
un viento que suena pero no,
no hay nadie para oírlo entonces
no existe; una amalgama de fuego
y una ventana celeste que como
un gran ojo azul nos observa
en silencio; nada existe ni nosotros
cuando suceden lunas y el calcio
llueve sobre la atmósfera formando
huesos, cavidades, párpados, pies,
dedos suaves, blancos, como los tuyos;
tu gesto recuerda el gesto de la materia,
ardiendo; basta mirar tus ojos, imaginarte,
en la seca longitud de un desierto, pastora,
para pensar irremediablemente en el cosmos,
dramático y mortal para nosotros,
hormigas luminosas del lenguaje.
11 de abril de 2016
Delirio #19
Dónde el calor de esa
casa Dónde tus manos esperando las
mías Dónde la sencilla madera de
nuestros pies Dónde los poemas que nos hacían delirar y comprender la fatal estatura de los huesos
bajo tierra La agria lengua muerta de
la justicia social Un país
organizado por lobos Una ciudad
parálisis Con calles manchadas de
sangre Sangre que fue nuestra Alguna vez En las subliminales estaciones que el pasado
fue destruyendo para darnos vida
Dónde esa escalera que me hacía escapar Dónde los amigos amados Dónde los papeles tatuados con heridas de todas las épocas Y el reposo de las palomas sobre el techo Dónde ese viejo verano que descubrimos heridos y enojados Dónde el calor de esa nuestra casa
nuestra época
(...)
Dónde esa escalera que me hacía escapar Dónde los amigos amados Dónde los papeles tatuados con heridas de todas las épocas Y el reposo de las palomas sobre el techo Dónde ese viejo verano que descubrimos heridos y enojados Dónde el calor de esa nuestra casa
nuestra época
(...)
8 de abril de 2016
24 de marzo de 2016
Frágil
No lloremos
por el fin del mundo
Encendamos un poema
al costado del camino
con vasos de piedra
escarbando la lengua
y dos luceros de metal
naciendo tras los ojos
un pequeño big-bang
en tu propia mente
saliendo por la boca
(...)
18 de marzo de 2016
Irene Morales 630
Los escombros
se amontonan
en la poza del alma.
Las piedras
y los musgos
amoratan los días.
Se destruye algo
-siempre-
Las piedras
y los musgos
amoratan los días.
Se destruye algo
-siempre-
entre tanta maleza.
Un roedor husmea
y una serpiente lo acecha:
anochece y yaUn roedor husmea
y una serpiente lo acecha:
no queda nadie.
La ciudad establece
su paralelo:
casas viejas
almas antiguas
cadáveres aún vivos
observando su paso
por el mundo del espejo.
Al borde de la cornisa.
17 de marzo de 2016
Escena perdida
Lobos, lobos hambrientos
corriendo a tu lado, sin poder
alcanzarte, mientras el bosque
se reorganiza para ayudarte a huir,
con la telúrica e invisible palabra
que el viento va descolgando
de los árboles y sus viejas
cabelleras, polvo, humus,
nieve, sangre azul de las
montañas, luz, pueblo,
voz ancestral que ahoga
los aullidos y te hace veloz,
imbatible, matria de huesos
y soles, poesía, resistencia,
invierno.
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