15 de marzo de 2015

Hojas secas


Pálidas como las ojeras
de tus manos

hermosas como la fragancia
de mariposa que sale
de tu oreja

el viento
sólo reparte
cabellos tuyos

se me aparecen
en avenida Alemania
como tu rostro tras
la ventana de la O
-esa noche en que
no te conocía-

Piso una hoja seca
el sonido es un cosmos
y me recuerda
el ángulo achinado
de tu sonrisa

el amanecer patipelado
de la primera vida

11 de marzo de 2015

2 de marzo de 2015

Río Cachapoal


La esquina de abajo
del Acuario

La calle Bonn
era nuestra autopista

Sus árboles alimentaron
las ganas de altura

Las tardes caían derretidas
como helados en bolsa
olvidados en la escalera
de Los Lirios

Un amigo aún espera
el helado que compró
a $10

Su sombra proyecta
también las nuestras

Somos todos
la misma escalera

El mismo destino final

27 de febrero de 2015

El último viaje de Lucía Opazo Camilla


Encuentra de nuevo tus huesos
y ordénalos en tu propio idioma

Así, una mañana cualquiera
en la vida de mi hija y sus pájaros;
así, simplemente así,
con todo ese lenguaje a cuestas,
volviste a la superficie.
Por unos minutos,
tan sólo por unos minutos,
volvieron tus huesos
a respirar el salobre aroma
de la ciudad.
Cráneo, fémur, costillas,
gusanos, restos de algo
que alguna vez
fue un ser humano;
materiales que
deberían herirme
o asustarme
y sin embargo
son los únicos que hoy
me hablan del amor.

La poesía
semeja un círculo
que nunca puede
cerrarse; un caracol galáctico
en permanente expansión,
una historia que se niega
a los finales.
Ahora miro los nombres
en la lápida:
Lucía Opazo Camilla,
Ramón Opazo Camilla,
Absalón Opazo Castillo,
Aurora Camilla Rojas.
Los imagino a todos sentados
en una mesa, en la ladera
oriental del cerro Placeres,
comiendo; es de noche,
es invierno, el viento anuncia
las almas de los que vendrán;
una vela parpadea
en la ventana de mi alma,
ahí por donde miro los lejanos,
extraños y fríos huesos con sus
apellidos incrustados en el infinito.

Al fin estás donde quisiste estar.
En el costado eterno de tu padre,
de tu hermano, de tu madre,
que era la viva imagen de la poesía
que nos enseñaste desde el primer día.
Sí, seré yo el próximo hueso
que cave las masas geológicas
de Valparaíso, con el filo agreste
de una lengua roja; y será la hija
de mi hija quien escriba otro poema
cuando en algunos años más
mis huesos sean los que vuelvan
a la superficie, para seguir escribiendo
la circular historia de nuestra familia.

Aurora deja una flor para ti.
Aurora me pregunta quién fuiste.
Aurora sonríe
cuando le digo
que tu segundo nombre
era Margarita
y te inventa una canción.
En su actitud encuentro
el renacer de todos ustedes.
La musical presencia
de mi familia de huesos.


Valparaíso, 25 de febrero de 2015.

En este día, los huesos de Lucía Margarita Opazo Camilla, fallecida el 8 de junio de 2008, fueron desenterrados de su fosa de tierra en el cementerio Playa Ancha, para ser depositados en una bolsa negra y trasladados a un nicho donde, en sus respectivas bolsas, yacen en forma permanente los restos de su padre, madre y hermano. Se cumplió así el último deseo de la “tía Lucía”: reunirse nuevamente con los suyos, a quienes amó profundamente, al igual que a todos nosotros.

En su memoria.

9 de febrero de 2015

144


Cuídate de la sombra
pero entrégate a ella

dale sorbitos al veneno

7 de febrero de 2015

Stencil

La herida
nunca desaparece

latiendo
nos recuerda
el sentido del barrio

el idioma
de la fraternidad

2 de febrero de 2015

6 de enero de 2015

Declaración


Me miras en menos
por no ganar plata
pero tus manos
jamás
defendieron
a nadie


(...)

25 de diciembre de 2014

Baila Monstruo (fragmento)



Yo ya olvidé lo que escribí y la poética mutará arrasando estas páginas que ya se fueron junto conmigo en alguna esquina inencontrable de la materia colaborando en silencio con el núcleo del caos en permanente malformación y ahora el estilo de las masas es cortar el césped de la literatura impregnar los labios con jarabe y no tener otra alternativa y así la calle suele repetirse el plato con las almas moribundas que la pueblan sufriendo o escribiendo o tanteando el desastre natural de la belleza que no claudica pero envejece hasta posar su brillo donde todos brillan



(...)

17 de diciembre de 2014

Nueva editorial para nuevos tiempos


Aplicación


Lo que falta
es siempre
lo que queremos.

Faltan quinientos
pa un ron achupallas.

Falta más papel
pa enrollar la vida.
Pa fumarla por los ojos,
leyendo.

Faltan las partes de un reloj
que se detuvo hace 40 años.

Y faltan las industrias retumbando,
sublimes, en la conciencia reposo
de nuestros días.

Hambre

hoy soy una sombra
una araña de rincón en la
oscuridad de su cueva

rehuir quiero cualquier mirada
y olvidar que mi voz resuena
mientras la humanidad
es asesinada todas las mañanas
al fondo de mi corazón

en esta oscura pagoda
mis días están contados
a pesar de las palabras que
escapan por la rendija de mi
esqueleto

(araña o vicio o eterna infelicidad
de la poesía

insecto o presa o voraz infamia)

(recuerdo aquel incendio que consumió
mi casa completa       conmigo adentro)

/araña o vicio o segregada virtud

/o un mar de olas oscuras como regalo final