Villa Berlín, cerro Placeres. Finales de los años '50.
2 de octubre de 2017
1 de octubre de 2017
Apagón en 1987
Al caer la tarde desaparecen
todos los horrores que el día
nos arrojó por televisión
El apagón permite una represión
más selecta pero nosotros
aprovechamos de salir
de la sitiada ciudad
todos los horrores que el día
nos arrojó por televisión
El apagón permite una represión
más selecta pero nosotros
aprovechamos de salir
de la sitiada ciudad
Una carretera oculta
y la sangre palpitando
en cada trago de pisco
que sorbemos
para envalentonarnos
No hay medallas
tras nuestros actos
Sólo lujuria suicida
y algo de ideología
Sólo lujuria suicida
y algo de ideología
14 de septiembre de 2017
Ex Barrio
Calor amarillo
Dorado enjambre
de fotografías
de fotografías
Pasos dormidos que a veces
Trastocan en sombras
Cuando cae la tarde
Cuando cae la tarde
Y la vecina de 140 años
Se levanta
Se levanta
Y vuelve a comprar el pan
En el mismo negocio
En el mismo negocio
De hace siglo y medio
12 de septiembre de 2017
Pintura
Donde otros ven manchas
yo encuentro un ojo
voces y temblores mirando
desde colores agrietados
pero felices, ausentes de mí;
existo.
Las manchas en mi piel
flotan a mi alrededor
como sombras inertes;
una bala nace en mi pecho.
Es el sonido triste
de una efeméride
que nadie recuerda;
existo.
Donde otros ven manchas
yo encuentro un ojo
una casa partida en dos
conmigo adentro
- la pintura de mis labios
lamiendo la muralla-
;
yo encuentro un ojo
una casa partida en dos
conmigo adentro
- la pintura de mis labios
lamiendo la muralla-
;
existo.
Aterrado o belleza, dulce
Aterrado o belleza, dulce
certeza de la nada
cayendo sobre mis ojos;
un cálido día de aromas
con flores extinguidas
apareciendo en la punta
de los dedos;
existo.
existo.
2 de septiembre de 2017
Trole por avenida España y al fondo: Caleta Abarca
Cuándo fuiste caleta
dónde tus botes y tus redes
el fósil humano cosiéndose los labios
en el despunte de la nueva poesía
22 de agosto de 2017
Arenga a la autogestión
En tiempos de competencia desleal, colusiones y
desfalcos millonarios, la autogestión aparece como el último diamante de
dignidad que resta a los creadores y comunicadores comprometidos con el cambio
social. Las políticas públicas, esmeradas en difundir tutoriales para cargar
perfiles en formularios acumulativos, han mermado pero no aniquilado por
completo el sabor de la colaboración entre iguales, pares, colegas, vecinos o
compañeros. Sin fondos ni concursos de por medio, cuando sólo se trata de
voluntades asumidas por la convicción de lo que se cree justo, el resultado
final de lo que sea tiene otro sabor, ni mejor ni peor: simplemente más
quiltro, más callejero, más auténtico. Pienso en el Valparaíso del 1900, lleno
de talleres de sastres y zapateros, artesanos del trabajo no apatronado que con
su quehacer aguja cosieron la conciencia de clase más formidable en la historia
de Chile. Pienso en esa libertad del amor por el trabajo propio, en
concordancia con el dar y recibir que no palpita al ritmo de la oferta y la
demanda capitalista, sino en el pulso del respeto o culto al oficio, a la
conciencia del valor que cada ser humano entrega a esta cadena sanguínea que
somos todos juntos, pueblo o sociedad, concientes de sí mismos y sus carencias.
Es ahí donde debe estar el arte y la comunicación,
trabajando para la superación de aquello que impide derrotar la competencia
desleal que habita entre nosotros y que nos tiene llenando formularios para
encontrar la fórmula estética o el ladrido de la vanguardia, negando que el
primer paso es habitar el alarido que disconforma, agujereando a diario la
gruesa capa de cotidianeidad ciega que nos imponen.
5 de agosto de 2017
Nocturno #46
Esa espalda que gotea
esperma y sudor gotea
como una llovizna salada
chorreando cuello gotea
una y otra vez
mi cuello y su cuello
evaporándose
fluido a lubricante
abajo bien adentro
un gemido se le sale
me moja
y me gotea
4 de agosto de 2017
25 de julio de 2017
Arte Poética de Pablo Neruda
Entre sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas,
dotado de corazón singular y sueños funestos,
precipitadamente pálido, marchito en la frente,
y con luto de viudo furioso por cada día de vida,
ay para cada agua invisible que bebo soñolientamente,
y de todo sonido que acojo temblando,
tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría,
un oído que nace, una angustia indirecta,
como si llegaran ladrones o fantasmas,
y en una cáscara de extensión fija y profunda,
como un camarero humillado, como una campana un poco ronca,
como un espejo viejo, como un olor de casa sola
en la que los huéspedes entran de noche perdidamente ebrios,
y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una ausencia de flores,
posiblemente de otro modo aun menos melancólico,
pero la noche, de pronto, el viento que azota mi pecho,
las noches de substancia infinita caídas en mi dormitorio,
el ruido de un día que arde con sacrificio,
me piden lo profético que hay en mí, con melancolía,
y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos
hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso.
De Residencia en la tierra
dotado de corazón singular y sueños funestos,
precipitadamente pálido, marchito en la frente,
y con luto de viudo furioso por cada día de vida,
ay para cada agua invisible que bebo soñolientamente,
y de todo sonido que acojo temblando,
tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría,
un oído que nace, una angustia indirecta,
como si llegaran ladrones o fantasmas,
y en una cáscara de extensión fija y profunda,
como un camarero humillado, como una campana un poco ronca,
como un espejo viejo, como un olor de casa sola
en la que los huéspedes entran de noche perdidamente ebrios,
y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una ausencia de flores,
posiblemente de otro modo aun menos melancólico,
pero la noche, de pronto, el viento que azota mi pecho,
las noches de substancia infinita caídas en mi dormitorio,
el ruido de un día que arde con sacrificio,
me piden lo profético que hay en mí, con melancolía,
y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos
hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso.
De Residencia en la tierra
23 de julio de 2017
15 de julio de 2017
Valparaíso Vintage / Las estaciones del olvido
Miré
hacia atrás
nunca
dije basta
las
bestias del rebaño
huelen
la sangre
y
te salen a buscar
con
sus colmillos afilados
Un
corvo es más amigable
Pero
la periferia porfía
y
el día siempre empieza
con
un muerto tibio
y
su cabeza reventada
en la vereda
(Mientras el papel de los siglos
(Mientras el papel de los siglos
miente
y denuncia
oprime
y sentencia)
(Cabalga
en la historia
el
héroe nacional)
Una leche fría
y
a la perrera
otro
tibio atardecer
cargando
cadenas
otra
pesada herencia
de
esqueleto y tos
siempre olvidando
el dolor del fuego
8 de julio de 2017
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