13 de abril de 2010

Periferia

Barrio Florido
Valparaíso



(...)

8 de abril de 2010

Apocalipsis Fáctico*

Vengo a avisar que ya es de noche
que está casi abierta la ventana
huele a primavera y es cemento
las cadenas de la noche no son falsas.
Hay salitre en tu cadera infértil
un par de letras en tu lengua muda
hay un niño que está jugando solo
ya manchó su pantalón con barro,
vengo de donde faltan palabras
una ciudad que come verguenza
allá la noche es una roca triste
que aplasta de hambre el alma y los bolsillos,
vendrá el reinado de muertos
cuando los pobres pierdan la corona
y en los patios negros
campanarios de oro
ya no juegue el niño ni se manche,
llegará un olor terrible
del putrefacto germen de la calle
te perderás insípido en tu cama
porque la sangre sólo grita adentro
y comerá nuestra sangre la luna
por no ver tanta sangre en nuestros ojos,
vengo de un sueño anaranjado
de esos que duelen si despiertas,
vengo de un beso hasta la guata
vengo de otro sol
otro planeta
sólo para mostrar que acá es de noche
y que basta soplar las estrellitas
para hacer verdad esta masacre
de bandera y huesos encarnada
abrázame,
acá es de noche
y está abierta la ventana.


*Poema de Amanda Durán, aparecido en la antología "El lugar de la memoria. Otro mundo es posible".


18 de marzo de 2010

Madrugada onírica en el cerro Placeres

Los soles se levantan y varios se ponen de rodillas
los espíritus se juntan y hacen fuego en la quebrada
ahí donde tantas veces fueron niños
en esos cerros donde tantas veces durmieron
y se enamoraron

Ahora en el sueño solamente en el sueño
te encuentro mi caraja
mi hermana mi poeta
mi maestra la sanguínea
y en Placeres bien arriba
una vela se duerme encendida

los perros aúllan

los espíritus de días antiguos
están de visita
corren como locos por los senderos
suben y bajan los árboles y las casas

dejan algo en el aire
algo nuevo que la sangre nueva pueda recoger

noche onírica
poesía clárica
poesítica no cuadrádica
espiritual y sanguínea

fluvial y cósmica



(...)
Extraído de "Caraja", año 2008.-

14 de marzo de 2010

Otro latido

En el fondo de Valparaíso oscuro
entre la esperma de las merluzas
y la savia corona del cochayuyo

entre barcos que se quedaron
dormidos entre mareas y olas

entre esqueletos nunca encontrados
y anclas que se fugaron cual amantes
clandestinas

duerme el latido que escuchamos
cada mañana
los poetas del puerto



(...)
Extraído de "Caraja", año 2008.-

13 de marzo de 2010

Chile, territorio lumpen

Uno se pregunta por qué después del terremoto la gente sale a las calles a saquear y robar todo a su paso, como una masa implacable. Y nos respondemos que se trata de una necesidad que el gobierno ha sido incapaz de satisfacer, aun tres días después de la catástrofe. Pero cuando vemos muchos que corren, no con leche y pan, ni agua, sino con televisores, lavadoras, hornos eléctricos, entonces vemos que no se trata de subsistencia, si no de simple aprovechamiento. El sector oprimido y pobre se libera como una olla a presión, y quema. Se arma de cuchillos y pistolas, para salir a robar las casas abandonadas y aprovecharse de la desgracia de otros, haciéndolos aún más desafortunados. Pero ese no es el pueblo de Chile: es la gente.

El pueblo está conformado por trabajadores, personas que construyen sociedad y país; los otros, la gente, es la degradación del pueblo producto de la dictadura. La dictadura asesinó a aquellos que tenían conciencia social y buscaban la igualdad, pero dejó intactos a los que estaban ajenos a la política, a esos que no se preocuparon nunca de fraguar cambios en beneficio de la evolución social. La dictadura es un ejemplo del peor tipo de selección artificial que ha existido, ya que eliminó los mejores elementos de la sociedad (personas instruidas, luchadoras, optimistas, esperanzadas) para dejar Chile a disposición del lumpen, porque ellos mismos lo eran: lumpen la burguesía que se ofreció a Estados Unidos para retomar el poder; lumpen los militares que se hicieron del gobierno para prostituirse ante los ricos y tratar de emularlos; lumpen chileno que indicó dónde radica el verdadero origen de esta patria.

Al comienzo, un libertador ambicioso de poder que, apenas tuvo chance, asesinó a los que amenazaban con quitarle su posición, aunque hubiesen peleado junto a él por la independencia del país. Estoy hablando de O’Higgins, quien, entregado a la voluntad de San Martín, configuró la primera dictadura de Chile, sello inaugural de lo que sucedería en los años venideros: los mismos apellidos escritos en las actas de los primeros cabildos son los apellidos que regentan este país todavía.

Otros movimientos del lumpen vendrían más adelante a manifestarse desde la derecha chilena cuando, usando el boicot, impidieron que la igualdad de clases se concretara a través del sueño de la Unidad Popular. Allende, libre en su sangre de todo rasgo de lumpen, nunca usó la fuerza. Pero la lumpenburguesía salió a la calle con sus equipos de soldaditos civiles y después con soldados verdaderos para tomar el poder y aplastar a la nación chilena bajo los efectos del neoliberalismo.

Ahora se quejan, pero son los hijos de ese sistema, es la prole lumpen, hija de los actos de la burguesía quien halló eco en las poblaciones y hoy avanza a destruir y destruir sin provecho para nadie, acaso para ellos. El individualismo en su máxima expresión.

Hay una gran diferencia entre lumpen y pueblo: el lumpen no pertenece a una clase social determinada, es una actitud de los enajenados que no se acoplan con la conciencia de una sociedad justa para todos. Es la enfermedad que padece Chile, y el cuerpo ideológico del país está infectado en todas partes: lumpen aquellos que saquean supermercados armados con sus tarjetas de crédito, lumpen aquellos que saquean casas en ruinas con palos y piedras. En ese sentido el empresario aprovechador y el delincuente común son lo mismo, ambos cocodrilos, ladrones que azotan a su clase porque se sienten ajenos a ella. Pero nuestra clase es una sola: la condición humana.

Chile no es un país, es un territorio: un conjunto de parcelas agrupadas dentro de límites que no pertenecen al estado, sino al mercado. Es el lumpenestado por excelencia. Lumpen los gobiernos que propiciaron esta condición en el país; lumpen el comerciante que aumenta sus precios en un 500% ante la catástrofe; lumpen la prensa que a estas alturas ya está henchida del pánico que ha consumido; lumpen los saqueadores-aprovechadores de todas las edades; lumpen los políticos que autorizan la entrada de las grandes-destructivas mineras; lumpen los servicios públicos que autorizaron la instalación de plantas químicas sobre los ríos; lumpen los funcionarios que permitieron la construcción de edificios de cartón; lumpen, lumpen, lumpen.

Pero ¿cómo eliminar la metástasis del lumpen, arraigada en un espacio de a lo menos 200 años?

Tal vez sea momento de reconstruir no solo la fisonomía del país, sino también su alma y a partir de esta tragedia comenzar a plantearse la necesidad de crear un movimiento verdadero que le permita a Chile generar un proyecto de identidad y establecer lazos que unan, por fin, a sus habitantes.

Por Galo Ghigliotto
Poeta

22 de febrero de 2010

La feria sinfónica

Por Felipe Ugalde

Papas parlantes al sol delirante de septiembre. Hombre de la costa con gorro polar. Frutillas suicidas se venden a quinientos el medio sin importar si el destino final sea el postre o la juguera. Hombre-oso de polera café y pantalones negros con raya blanca cuenta billetes antes que se acabe el mundo. Cuenta los gordos, los flacos, los de a mil y los de veinte. Piensa en guardar todo lo ganado bajo el colchón metafísico de su inconciente horneado bajo la mejor tienda feriante del amanecer. Ajos y ajíes bailan foxtrot para calmar la sed de los 35 grados a la sombra sin sombra pero con hielo y helados York derretidos en lúcuma oceánica.

Lleve morrones a doscientos, tengo cien, entonces lleve perejil mas un cilandro gastado producto de la mala educación en las montañas. Piñas tropicales ruegan por una noche de salsa afro americana-cubana asomando su copete loco color verde claro tirado para lechuga pasada por cloro. Cualquier precio-valor-mercancía es posible en esta feria de la vida. Apuesta ilegal de los quince mandamientos de la levantada a las seis de la mañana al ritmo de un café con cinco litros de pisco traído directamente del valle del pisco que aturde sinfonicamente. Un orfeón de rabanitos marchando hacia la cascada mas cercana allá por Santa Inés de los arrabales, feria de las pulgas sodomizada, tiendas en el suelo, zapatos rojos de doncellas perdidas en los laberintos de la pasta, traficante de dvd adicto a las películas del spaghetti western chileno hace la movida en menos de un segundo antes que llegue la fuerza policiaca demoníaca y se lo lleven para desaparecer en esos calabozos de duendes y brujas.

Señor cuenta cuentos en la feria, cuentos sobre un futuro escrito dentro de la urna pero borrado con el codo del congreso. Señor cuenta billetes en la feria, billetes para la noche, billetes para el amanecer, billetes para parar la olla, la casa, las cuentas, la luz, el pan, los choclos, el papel confort, las ampolletas de neon, la comida del gato, los huevos de codorniz. Señor cuenta billetes en la feria, feria cuenta billetes con el hombre, hombre cuenta ferias con los billetes, billetes cuentan hombres con la feria.


Publicado en Revista Cavila

http://www.cavila.cl



(...)

27 de enero de 2010

El ciudadano

Entré en las ferreterías
con mi corazón inocente
a comprar un simple martillo
o unas tijeras abstractas:
nunca debiera haberlo hecho,
desde entonces y sin reposo
dedico mi tiempo al acero,
a las más vagas herramientas:
los azadones me someten,
me avasallan las herraduras.

Me inquieto toda la semana
buscando nubes de aluminio,
tornillos atormentados,
barras de níquel taciturno,
innecesarios albadones,
y ya las ferreterías
conocen mi deslumbramiento:
me ven entrar con ojos locos
de maniático en su caverna
y se ve que acaricio cosas
tan enigmáticas y ahumadas
que nadie podría comprar
y que sólo miro y admiro.

Porque en el sueño del injusto
surgen flores inoxidables,
innumerables palas de hierro,
cuentagotas para el aceite,
fluviales cucharas de cinc,
serruchos de estirpe marina.
Es como el interior de una estrella
la luz de las ferreterías:
allí con sus propios fulgores
están los clavos esenciales,
los invencibles picaportes,
la burbuja de los niveles
y los enredos del alambre.

Tienen corazón de ballena
las ferreterías del Puerto:
se tragaron todos los mares,
todos los huesos del navío:
allí se reúnen las olas,
la antiguedad de las mareas,
y depositan en su estómago
barriles que rodaron mucho,
cuerdas como arterias de oro,
anclas de peso planetario,
largas cadenas complicadas
como intestinos de la Bestia
y arpones que tragó nadando
al este del Golfo de Penas.

Cuando entré ya no salí más,
ya nunca dejé de volver
y nunca me dejó de envolver
un olor de ferreterías:
me llama como mi provincia,
me aconseja inútiles cosas,
me cubre como la nostalgia.

Qué voy a hacerle! Hay hombres solos
de hotel, de habitación soltera,
hay otros con patria y tambor,
hay infinitos aviadores
que suben y vajan del aire.

Estoy perdido para ustedes.
Yo soy ciudadano profundo,
patriota de ferreterías.



* Poema de Pablo Neruda publicado en "Estravagario", año 1958.-



...

16 de enero de 2010

La bandera

Levántate conmigo.

Nadie quisiera
como yo quedarse
sobre la almohada en que tus párpados
quieren cerrar el mundo para mí.
Allí también quisiera
dejar dormir mi sangre
rodeando tu dulzura.

Pero levántate,
tú, levántate,
pero conmigo levántate
y salgamos reunidos
a luchar cuerpo a cuerpo
contra las telarañas del malvado,
contra el sistema que reparte el hambre,
contra la organización de la miseria.

Vamos,
y tú, mi estrella, junto a mí,
recién nacida de mi propia arcilla,
ya habrás hallado el manatial que ocultas
y en medio del fuego estarás
junto a mí,
con tus ojos bravíos,
alzando mi bandera.



Poema de Pablo Neruda publicado en el libro "Los versos del capitán", del año 1952.


***

8 de enero de 2010

El Peregrino

Supero las ansias del poema
me sitúo solamente como ave peregrina
descansando antes de volver a volar

Los árboles balancean su corona
su movimiento se parece demasiado
al oleaje de mi alma viajera

Miro el camino que quedó atrás
el aire me envuelve con sus brazos
se recrea en mí un manto de fuga

Qué es el hombre sin caminos
sin los látigos del tiempo
que dejan marcas en la piel

Lo más impredecible
el poema como estatura natural
un homenaje al siglo que murió

con mis poemas antiguos

Ahora las alas se impacientan
sigo mi camino
desesperado por la historia
y en mis ojos los tuyos
hacen brotar nuevas lágrimas
como espejos
del tiempo ido



Extraído de "Santiago"
Absalón Opazo M.


...

7 de enero de 2010

Verano, estación literaria



Cerro Florida, enero de 2010


(...)

17 de diciembre de 2009

Amigos

No he sentido mayor amargura que cuando estuve el año pasado con Sergio, mi gran amigo de infancia, sentados en la mesa de un bar. Su vida se estaba volviendo miserable. Le había salido todo mal. Era un pobre desgraciado, desdichado, con una suerte pésima que lo perseguía por todos lados.

Cuando nos juntamos esa vez yo llegué contento. Me ha ido bien en mis asuntos, no soy profesional pero tengo mi oficio, y poco a poco he salido adelante. Hoy me puedo dar algunos gustitos, como invitar a mi amigo de infancia, que no veía hace 10 años, a tomar unas cervezas para reír y recordar viejos tiempos, brindar y… nada. Puras pérdidas mi compadre.

Mientras me contaba sus malas jugadas pensaba en lo distintos que éramos cuando niños. Yo más bien pati’pelado, él de clase media, medio tirado para arriba, siempre con los mejores juguetes, con los mejores regalos en navidad. Los cumpleaños eran a toda raja. Los compañeros de su colegio llegaban al cerro a echarle la choriá a los cabros de la cuadra, con los que me juntaba yo. Me veía en una difícil disyuntiva. Muchas veces preferí esconderme en su pieza y leer sus revistas, antes que pegarle a alguien.

De esa infancia nada quedaba. Los padres de mi amigo separados, cada uno por su lado, empobrecidos. La pensión no era lo que se creía. Mi amigo dedicó su tiempo a estudiar una carrera “con futuro”. No le resultó. No terminó. Se tiró con un negocio. Pidió un préstamo. Fue un fracaso. Lo involucraron en tráfico de películas piratas. Debe 5 meses de arriendo. No encuentra polola. Se le infectó el dedo gordo del pie en un paseo. Lo picó una abeja en la oreja (por dentro). Y así sumaba y seguía. Se estaba enfermando de depresión. Yo no sabía dónde meterme.

Cuando nos despedimos, en la puerta del bar, ya de noche, fue la única vez que mi amigo sonrió. Yo llegué a la cita riéndome y de a poco me fui apagando. Me sentía mal, medio perseguido por algo, no sé por qué, medio desconcentrado al escuchar sus últimas palabras, me voy, me decía, que te vaya pulento, respondía yo, él se despedía, yo le daba buena vibra, no recuerdo bien, sólo tengo su sonrisa clavada, la primera y la única de la tarde.

Al otro día un telefonazo sacudió mi cama. Era Elisa, la prima de Sergio. No había llegado a su casa. Lo salieron a buscar y lo encontraron muerto en el banco de una plaza, boca arriba, ahogado en su propio vómito, con una caja de vino semi vacía al lado.

Entonces pensé: su mala suerte había terminado para siempre y él con ella.

De ahí mi tremenda amargura.



...

11 de diciembre de 2009

La sorpresita

Miro con desgano el documental sobre el calentamiento global de Al Gore hasta que aparecen unas imágenes de ciudades con simulaciones del nivel del mar en 50 o 70 años más. El avance es importante. Inmediatamente mi mente se transforma y recrea el mapa de Valparaíso fundiéndose con el de Manhattan, con el mar llegando bien arriba por la plaza Victoria, Echaurren, Aníbal Pinto. Casi todo el Plan pasa a ser fondo marino, igual como en otras ciudades más grandes que aparecen en el documental.

Imagino las escaleras perdiéndose en el fondo del océano. Imagino las infaltables agencias de turismo submarino, con potentes tours por el Valparaíso sumergido, pagables en cómodas cuotas y con distintos niveles. Imagino que igual habrá basura en el mar, y en un repentino ataque de premonición, me veo anciano pescando en la avenida Baquedano, abajo, con un cuaderno al lado.

A lo mejor el mar le tiene algo preparado a Valparaíso, una sorpresita, algo que no sabemos, como muchos aún no saben lo que es un terremoto grado siete en esta ciudad. Por mi parte, sería una experiencia sublime poder ver al viejo puerto sumergido, las escaleras llegando al mar (¿o a un bote?) y en verano los pelusas copando los miradores naturales con los mejores clavaos. Sería un lindo encuadre para terminar mis días, ojalá sea comiendo pescado fresco.



(...)