25 de julio de 2017

Arte Poética de Pablo Neruda

Entre sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas,
dotado de corazón singular y sueños funestos,
precipitadamente pálido, marchito en la frente,
y con luto de viudo furioso por cada día de vida,
ay para cada agua invisible que bebo soñolientamente,
y de todo sonido que acojo temblando,
tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría,
un oído que nace, una angustia indirecta,
como si llegaran ladrones o fantasmas,
y en una cáscara de extensión fija y profunda,
como un camarero humillado, como una campana un poco ronca,
como un espejo viejo, como un olor de casa sola
en la que los huéspedes entran de noche perdidamente ebrios,
y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una ausencia de flores,
posiblemente de otro modo aun menos melancólico,
pero la noche, de pronto, el viento que azota mi pecho,
las noches de substancia infinita caídas en mi dormitorio,
el ruido de un día que arde con sacrificio,
me piden lo profético que hay en mí, con melancolía,
y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos
hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso.

De Residencia en la tierra

15 de julio de 2017

Valparaíso Vintage / Las estaciones del olvido

Miré hacia atrás
nunca dije basta
las bestias del rebaño
huelen la sangre
y te salen a buscar
con sus colmillos afilados

Un corvo es más amigable

Pero la periferia porfía
y el día siempre empieza
con un muerto tibio
y su cabeza reventada
 en la vereda

(Mientras el papel de los siglos
miente y denuncia
oprime y sentencia)
(Cabalga en la historia
el héroe nacional)

Una leche fría
y a la perrera
otro tibio atardecer
cargando cadenas
otra pesada herencia
de esqueleto y tos

Olvidando
siempre olvidando
el dolor del fuego

8 de julio de 2017

30 de junio de 2017

26 de junio de 2017

Kantalao / Las ventanas


El mar abre sus ventanas
Todas ellas invisibles

Qué se muestra después de la apertura

Hay que ser pez de agua salada para verlo
Hay que ser pelícano de extensas latitudes
O tímida estrella de mar
Escondida en las vaginas de la roca
Hay que ser velero de madera perdido en las corrientes
O piedra submarina que nunca ha visto el sol

Las ventanas parecen escaleras
A veces se rompe un pedazo de cielo
La luna deforma un gato
Y en la ciudad duermen todas las ánimas
Amontonadas sobre un macetero estelar

El mar abre sus ventanas
Y qué pasa con las olas que se fueron
Detrás de los barcos
Y qué pasa con los botes que se tragó el océano
El viejo océano color cielo color estación
Ese océano que me hace adicto
Que me enferma de salinidad y saludable deseo

Las ventanas del mar
Llegaron a mi vida no sé cómo
Yo no estoy seguro de nada
Ni siquiera de ser pez o pelícano o náufrago
Una ola baja dormita en mi alma
Y en lo profundo
Se arma el mundo
Recorre mis venas
Y sale por mis ojos

25 de junio de 2017

23 de junio de 2017

La prepotencia del poder


Fernando Milagros en el cierre de una marcha estudiantil
en Santiago de Chile. Junio de 2017. 

20 de junio de 2017

Rapa Nui


Le sangraban las narices
y sin embargo seguía
repartiendo sus manos:
su vida entera
pasaba delante
de nosotros
cuando llegaba
arrastrando la red
con moluscos.

Ahí entendimos
el sentido de la humanidad.

El valor de la entrega total.

6 de junio de 2017

El gran libro del horror de la poesía chilena

“Rompan filas” de Bruno Vidal. Ediciones UDP, 2016.

Espectador de la obra relájese / Aquí la luz de los reflectores / No le hará daño ni maltrato / Se usará sólo en la producción / De efectos escénicos

Los horrores cometidos por los militares contra la población de Chile, una vez consumado el golpe de Estado del 11/9/73, han sido reconstruidos a través de distintas voces: la de los protagonistas (víctimas), cuyos testimonios siguen latiendo en las páginas de los informes Rettig y Valech; la de los periodistas, cuya labor de investigación permite tener hoy un nítido cuadro de nombres, fechas y escenas del genocidio; y la de los responsables, principalmente uniformados, que podrían dividirse entre los arrepentidos, conscriptos en su mayoría, y los que siguen alegando inocencia, a pesar todas las evidencias en su contra.

“Rompan filas” de Bruno Vidal (Ediciones UDP, 2016) se engancha con esta última variante. Como libro, por su documentación, constituye un aporte para nuestra contundente biblioteca de la memoria. Y como poesía, se sitúa en la vereda incómoda y políticamente incorrecta de quienes siguen justificando la sangrienta matanza perpetrada por las fuerzas armadas contra su propio pueblo. En ese sentido, el poeta cumple aquí con el rol “provocador” que se espera del artista en la sociedad, y entrega un relato donde la narrativa legal y periodística antes mencionada, adquiere un tono dramático e irónico en su mutación poética, que sin anestesia, va revelando los terribles laberintos escondidos en la cabeza de estos tipos.

Al Jefe Seccional de la comuna de Independencia
Lo detuvimos en plena vía pública
Cerca del J.J Aguirre
No opuso resistencia
recuerdo claramente el momento de la detención
Se puso pálido
Lo conducimos al Nido 21
Apenas llegamos
Le aplicamos la corriente en los testículos
Lo dejamos inconsciente
Al recobrar el conocimiento
Le dije:
Te estamos torturando
Por feo
Por rasca
Por idiota
Por infeliz
Por penca
Por mísero
Por upeliento
Por no tener idea del forro
En que te estabas metiendo

Un punto importante a destacar aquí es la documentación. Los poemas de Vidal no se construyen sobre nombres o situaciones imaginarias. No inventa apellidos de obreros asesinados ni recrea acciones ficticias. Cada caso, cada chapa, cada regimiento y centro de tortura, tuvo su existencia en los pasillos de la historia. No se está improvisando ni jugando. Se nota una lectura rigurosa en el levantamiento de la obra, y de ahí su valor histórico como testimonio y bibliografía.

Otro aspecto destacado es la impostura, fundamental en la poesía. En este caso, se van dibujando emociones, pensamientos, miedos y recuerdos de militares y civiles entregados con todo su ser a la tarea de torturar y asesinar. Así, la voz poética logra acercarse, con aciertos y excesos, al relato mental de los “vencedores”, explorándolo con un estilo que a ratos recuerda la anti-poesía, en el sentido del habla coloquial y cotidiana, sin adornos ni artificios, intercalando todo con bandos y frases de la época. 

Cambió de actitud subió el pelo / No volvió a su barrio de origen / Se ha hecho imprescindible en ese cuartel / Fue ganando posiciones / Agarró papa con ese género de vida / A su cargo la base de datos / Conocía varios organigramas en sus registros / Perdió contacto con la familia / La jefatura lo pone a prueba / Corresponde liquidar a tres comunistas / Del comité central / ¿Eres poco hombre? / No señor soy capaz de degollar a esos carajos / No me temblará la mano / Llega el momento crucial / Le pasan un corvo / Los tres tipos a eliminar / Están arrodillados / En plena intemperie / Y los jefes con altos estudios / En la Academia de Guerra / Quedan con muy buena impresión / Ese servidor de la patria / Se maneja con las distintas formas: / Picotazo, tajo, cachazo, revés, y zarpazo

“Rompan filas” no es un libro fácil de leer. Cuesta digerirlo. A ratos, dan ganas de abandonarlo. Muchos derechamente no continuaron con su lectura. Los que lo terminaron, hablan de un “libro catarsis”, una especie de obra maestra del horror, que si bien puede agotar anímicamente, ayuda en definitiva a una mejor percepción de la historia, por cuanto visualiza con certero lenguaje las motivaciones del odio profundo que se desató contra el pueblo y sus organizaciones políticas.

Pero la lectura también deja otra sensación, no menor. Me refiero a la incertidumbre, válida, de que estos hechos vuelvan a ocurrir. Porque, ¿cuánto han cambiado las Fuerzas Armadas desde la caída de Pinochet? Nunca lo sabremos, o mejor dicho, mejor nunca saberlo. Quizás basta con saber que en el Museo Naval de Valparaíso, al lado del turístico y concurrido paseo mirador 21 de Mayo, se encuentra una imponente estatua del almirante Merino, uno de los artífices del golpe. Es decir, si el aspecto simbólico de la Dictadura sigue vivo y presente en las instituciones armadas, ¿por qué no su ideología?

Desde ese punto de vista, el libro de Vidal constituye un llamado de atención, una advertencia severa y recargada sobre lo poco que sabemos sobre las Fuerzas Armadas, y sobre cómo éstas han ido construyendo su propio relato -críptico, si se quiere- sobre lo sucedido en Chile desde 1973. Porque lejos de ponerse “del lado de los asesinos” o intentar “humanizarlos”, como han sugerido algunas lecturas superficiales sobre su obra, lo que hace Vidal es mostrar la pequeñez, cobardía y desequilibrio de estos sujetos, dejando en evidencia lo impresentable que es seguir defendiendo sus actos en la actualidad.

Con mi obra autoritaria / Con mi espíritu de sicopedagogo / Con mi afán redentor con mi estilo en la escenografía teatral / Con mi voluntad de hierro con mi arte conceptual con mi fuerza en bruto / -Con mi conocimiento cabal de las luchas de clases- / Te enseño a no comprometer tanta sangre tanto sudor tanta lágrima

Desde esa lógica, -y lo digo desde mi ser romántico e ingenuo - “Rompan filas” debería ser lectura obligatoria en todas las escuelas militares del país, por guardar y reflejar, como un espejo, todo el horror cometido. Quizás de esa forma las nuevas generaciones podrían superar definitivamente a sus antecesores, protagonistas del capítulo más vergonzoso y triste en la historia de Chile. 

Publicado en www.criticasculturales.cl

26 de mayo de 2017

19 de mayo de 2017

Exploración al cosmos violento de la poesía

-Reseña de Basurita Cósmica, de Fabián Burgos-
Siempre fue una imagen terrible
ver el cielo reflejado en los charcos

Un presagio de la poética contenida en este trabajo lo encontramos en la portada misma de la plaquette, publicada por Ediciones Periféricas: una neurona y una galaxia, una al lado de la otra, una fotografiada por un telescopio inmenso y la otra por un microscopio refinadísimo; ambas frente a frente, con sus exorbitantes distancias pero con una semejanza que la poesía de Burgos se encarga de enlazar a través de filamentos y tormentas, con herramientas lingüísticas claro está.

Todo parte con un poema inicial donde se establecen los contornos. Una formación inicial que gira, revolotea, se rearma y se esparce con un ritmo marcado por la intensidad y la cólera, tomando nota del caos que acontece violentamente alrededor de nosotros:

Tanto el autor como el poema
Son desechos
Ínfimas porciones de finito
Que ya quisieran
Andar errantes
Buscando azotar las mejillas
Contra los límites del espacio.
Es probablemente
A partir de esta sensación terrible
Que algunos científicos
A nosotros humanos
Han llamado: Las basuritas del cosmos.

A partir de ese momento empieza un recorrido por distintos rincones del pliego cerebral, con sus correspondientes mutaciones y subterfugios, lanzando certeros dardos que bien podrían pasar por máximas científicas: “Existen tantas estrellas como neuronas en nuestro cerebros” dice, por ejemplo, el poema “Conclusiones místico/poéticas a partir de un apunte al vuelo tomado en un congreso de astronomía”, publicado anteriormente en el folletín del encuentro de escritores Letras en la Arena, de caleta Horcón. El texto prosigue, justamente, como en una libreta de apuntes:

a) Es cierto aquello de que el pensamiento no se desintegra junto al cuerpo, sin embargo desaparecemos a la velocidad del cosmos. Nada es infinito.

b) El conocimiento humano se expande al mismo tiempo que lo hace el Universo. Nunca lo podremos saber todo, pero la carrera es inevitable. El corazón es un placebo.

c) Es probable que haya cierta conexión entre las neuronas de la humanidad entera. Por cada estrella muerta, un poema a punto de ser parido despierta en una galaxia inexplorada, donde seguramente en centurias se encontrará consigo mismo, pero no encontrará un lenguaje.

Y así hasta la letra g). Y así también sucesivamente van cayendo otros poemas, como asteorides que al chocar con las neuronas del lector generarán quizás el mismo gesto que dos galaxias azotándose en la profundidad del cosmos. Porque a decir de Burgos, “destruir neuronas como destruir estrellas, es el único espectáculo posible”. En ese sentido, la poesía, como el alcohol, tendría la capacidad espectacular y soberbia de destruir o al menos mutar nuestras neuronas hacia algo peor o mejor, como nuestras visiones del Universo: un océano salvaje sin retorno y sin sentido, o una mágica unión eléctrica de voluntades y existencias.

Ya hacia el final del libro, la plaquette toma sentido en cuanto anticipo o extracto de una obra mayor, sentido primario del concepto, con la aparición de una “Introducción a Cosmogonía para los salvajes”. El poema cumple la función de enhebrar lo leído anteriormente, con sutileza y seguridad:

Luego de tanta razón
construiré un poema en el que podamos habitar los salvajes
un poema en espiral que gire por debajo del Universo
que le cambie las órbitas y provoque sinapsis a las estrellas
somos el infinito escribiéndose a sí mismo.

Basurita Cósmica tiene 24 páginas y fue impresa en abril de 2007 en el taller Elías de Ediciones Periféricas (Valparaíso). Además fue publicada en México (Guadalajara) por Ediciones Pipa Tapada, también en 2017. Constituye el tercer adelanto de un libro que según el mismo autor, “nunca se termina de escribir”, y que lleva por nombre “Para estrangular el lenguaje de los pájaros”.

Vía Revista Cavila