21 de septiembre de 2016

Orlando Letelier y los Chicago Boys

"La concentración de la riqueza no es una excepción, sino la regla; no es el resultado marginal de una situación difícil -como les gustaría que el mundo creyera- sino la base de un proyecto social; no es un sacrificio económico sino un éxito político temporal. Su real fracaso no es su evidente incapacidad para redistribuir la riqueza o para generar un camino más parejo de desarrollo (no son éstas sus prioridades), sino su incapacidad para convencer a la mayoría de los chilenos que sus políticas son razonables y necesarias.

En resumen, ellos han fracasado en destruir la conciencia del pueblo de Chile. El plan económico ha tenido que ser impuesto, y en el contexto chileno ello podía hacerse sólo mediante el asesinato de miles de personas, el establecimiento de campos de concentración a través de todo el país, el encarcelamiento de más de 100.000 personas en tres años, el cierre de los sindicatos y organizaciones vecinales y la prohibición de todas las actividades políticas y de todas las formas de expresión.

Mientras los “Chicago boys” han proveído una apariencia de respetabilidad técnica a los sueños de “laissez-faire” y a la avidez política de la vieja oligarquía agraria y alta burguesía de monopolistas y especuladores financieros, los militares han aplicado la fuerza bruta requerida para alcanzar esos objetivos. Represión para las mayorías y “libertad económica” para pequeños grupos privilegiados son en Chile dos caras de la misma moneda".

Orlando Letelier
1976

20 de septiembre de 2016

Cordón Cerrillos


El último cigarrillo que me fumé
lo recogí del suelo.

Después la policía
acribilló mi pecho
ajustando cuentas
con mi conciencia.

El barrio cerró sus párpados
al mismo tiempo
que yo cerraba los míos.

Y la tierra lloró
cuando al otro día el rocío
pobló las calles con melancólica
humedad (nadie lo supo).

5 de septiembre de 2016

Supermercado Vietnamita, epílogo (fragmentos)

(...)

Sigo recogiendo
los restos de mi poesía
tratando de rearmar
su esqueleto amarillo
limpiando sus huesos
con la paciencia de la lluvia
secando el barro de sus ojos
con una sola mirada directo al sol
apuntando fijo
a su órbita de fuego

(...)

Sigo buscando tus manos
en alguna esquina de Corrientes
en alguna estación entre Moreno
y Liniers

Ahí donde caímos juntos
y nos levantamos
con sangre en la boca
limpiándonos como perros
creyendo que la lluvia calmaría
el dolor de las heridas

Sigo buscando esa herida
entre Rivadavia y General Paz
donde los pájaros sentimentales mueren
mirando el amanecer

(...)

18 de agosto de 2016

Entrañas


El agrietado corazón
sigue apuntando hacia la tierra

arriba
las afiebradas postales del cielo
-ausente de pájaros-
recuerdan los salmos
que de nada nos sirvieron

12 de agosto de 2016

Humus


La tierra
me sale por la boca:
cada palabra es una roca
cada poema una montaña
y cada libro un pueblo

Mi muerte
algo imposible

9 de agosto de 2016

Pensando en Teillier


Universo agrícola y poemario
peones volviendo del húmedo octubre
siete de la tarde    después de un temporal
sin viento
sólo lluvia
mucha lluvia
el agua reina esparcida en los techos
en las norias y las acequias

Algunas ramas duermen en el suelo

Las aves ya no tienen miedo

Un desconocido podría silbar en el bosque

Y no duerme su estatura no estatua
no estática no biblia
y con el beso inicial de la luna
que llega corriendo a los brazos del poeta
queda dando vueltas el estado salvaje
del campo chileno
ese de silencios y parras crecidas
entre las iglesias del hombre

Qué saben las iglesias del hombre

Qué saben los hombres
de caminos

Qué saben los caminos
de guitarras

(Estación fría
la cara se enciende
con un cigarrillo)

Se puede ver su sombra
todavía por ahí la sombra
la sombra la sombra
bebiendo tranquilamente
como si nada hubiera pasado

O es la mañana su sonrisa

Qué sabemos nosotros de sonrisas

2 de agosto de 2016

Cementerio Playa Ancha


La prosperidad del capital
es en realidad la sangre
morada de mi abuelo

Los rieles el comercio y el
anillo son en realidad la
espalda torcida de mi padre

Las voces antiguas
soplan el viento

así nace la historia
condensada y fría

20 de julio de 2016

Nocturno # 47


Elegí la poesía porque en ella
está el rastro de mis huesos


///

15 de julio de 2016

Enseñanza


Cada una de estas palabras
es una gota
que llegó a tierra
y germinó en tu ojo

///

13 de julio de 2016

Declaración # 7


Mis puños son para trabajar
no para golpear a otro
en la cabeza

Mis dedos amarran libros
y palabras

Mi corazón
semeja una estupenda fábrica
bajo control obrero

No busques en mí
el lenguaje del carcelero

Encuéntrame
en el amor por los libros

En el salado aroma
de su resistencia

20 de junio de 2016

Se llama poesía todo aquello que cierra la puerta a los imbéciles

Por Aldo Pellegrini
Publicado en Poesía = Poesía Nº 9 Agosto de 1961, Buenos Aires

La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.

Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.

Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del Estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.

Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. En ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada "poesía oficial", poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.

La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.

Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella misma.

La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.

La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.

9 de junio de 2016

Nocturno #36


El frío rebota en las ventanas
mientras el silencio
recorta nuestras sombras
con la sórdida belleza
del olvido