12 de octubre de 2017

Ejercicio #54

Elías 221

   / el sol del otoño de su vida
   / el previo aviso del rebobine
   / la dulce materialidad de algo que alguna vez
                      fue un niño

Ahora una penumbra es
asoleándose con las sombras
que su mente revive
para tratar de entender
el vacío

   / que seguirá igual de vacío sin ella

sin embargo:
la estación de trenes invisible
permanece
en la dirección mencionada
permanece
en la oralidad de su historia
labrada por el viento
especificada en las huellas telúricas
de la casa desvencijada
como una antigua cáscara que se petrifica
con ella adentro

(continuará)

2 de octubre de 2017

No olvidar: Así nacieron nuestros barrios



Villa Berlín, cerro Placeres. Finales de los años '50.

1 de octubre de 2017

Apagón en 1987


Al caer la tarde desaparecen
todos los horrores que el día
nos arrojó por televisión

El apagón permite una represión
   más selecta pero nosotros
aprovechamos de salir
de la sitiada ciudad

Una carretera oculta
y la sangre palpitando
en cada trago de pisco
que sorbemos
para envalentonarnos

No hay medallas
tras nuestros actos

Sólo lujuria suicida
y algo de ideología

14 de septiembre de 2017

Ex Barrio


Una esquina con palomas muertas
Un negocio sin mercadería
Una farmacia vendiendo fusiles
Una plaza sin árboles ni viento

Un lenguaje económico
Una apuesta por el ayer
Una orquesta de la muerte


***


Calor amarillo
Dorado enjambre
   de fotografías
Pasos dormidos que a veces
Trastocan en sombras
Cuando cae la tarde
Y la vecina de 140 años
Se levanta
Y vuelve a comprar el pan
En el mismo negocio
De hace siglo y medio

12 de septiembre de 2017

Pintura


Donde otros ven manchas
yo encuentro un ojo
voces y temblores mirando
desde colores agrietados
pero felices, ausentes de mí;

existo.

Las manchas en mi piel
flotan a mi alrededor
como sombras inertes;

una bala nace en mi pecho.

Es el sonido triste
de una efeméride
que nadie recuerda;

existo.

Donde otros ven manchas
yo encuentro un ojo
una casa partida en dos
conmigo adentro
- la pintura de mis labios
lamiendo la muralla-
;

existo.

Aterrado o belleza, dulce
certeza de la nada
cayendo sobre mis ojos;
un cálido día de aromas
con flores extinguidas
apareciendo en la punta
de los dedos;

existo.

2 de septiembre de 2017

Trole por avenida España y al fondo: Caleta Abarca


Cuándo fuiste caleta
dónde tus botes y tus redes
el fósil humano cosiéndose los labios 
en el despunte de la nueva poesía

22 de agosto de 2017

Arenga a la autogestión

En tiempos de competencia desleal, colusiones y desfalcos millonarios, la autogestión aparece como el último diamante de dignidad que resta a los creadores y comunicadores comprometidos con el cambio social. Las políticas públicas, esmeradas en difundir tutoriales para cargar perfiles en formularios acumulativos, han mermado pero no aniquilado por completo el sabor de la colaboración entre iguales, pares, colegas, vecinos o compañeros. Sin fondos ni concursos de por medio, cuando sólo se trata de voluntades asumidas por la convicción de lo que se cree justo, el resultado final de lo que sea tiene otro sabor, ni mejor ni peor: simplemente más quiltro, más callejero, más auténtico. Pienso en el Valparaíso del 1900, lleno de talleres de sastres y zapateros, artesanos del trabajo no apatronado que con su quehacer aguja cosieron la conciencia de clase más formidable en la historia de Chile. Pienso en esa libertad del amor por el trabajo propio, en concordancia con el dar y recibir que no palpita al ritmo de la oferta y la demanda capitalista, sino en el pulso del respeto o culto al oficio, a la conciencia del valor que cada ser humano entrega a esta cadena sanguínea que somos todos juntos, pueblo o sociedad, concientes de sí mismos y sus carencias.

Es ahí donde debe estar el arte y la comunicación, trabajando para la superación de aquello que impide derrotar la competencia desleal que habita entre nosotros y que nos tiene llenando formularios para encontrar la fórmula estética o el ladrido de la vanguardia, negando que el primer paso es habitar el alarido que disconforma, agujereando a diario la gruesa capa de cotidianeidad ciega que nos imponen.

5 de agosto de 2017

Nocturno #46


Esa espalda que gotea
esperma y sudor gotea
como una llovizna salada
chorreando cuello gotea

una y otra vez
mi cuello y su cuello
evaporándose
fluido a lubricante
abajo bien adentro
un gemido se le sale

me moja
y me gotea

25 de julio de 2017

Arte Poética de Pablo Neruda

Entre sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas,
dotado de corazón singular y sueños funestos,
precipitadamente pálido, marchito en la frente,
y con luto de viudo furioso por cada día de vida,
ay para cada agua invisible que bebo soñolientamente,
y de todo sonido que acojo temblando,
tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría,
un oído que nace, una angustia indirecta,
como si llegaran ladrones o fantasmas,
y en una cáscara de extensión fija y profunda,
como un camarero humillado, como una campana un poco ronca,
como un espejo viejo, como un olor de casa sola
en la que los huéspedes entran de noche perdidamente ebrios,
y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una ausencia de flores,
posiblemente de otro modo aun menos melancólico,
pero la noche, de pronto, el viento que azota mi pecho,
las noches de substancia infinita caídas en mi dormitorio,
el ruido de un día que arde con sacrificio,
me piden lo profético que hay en mí, con melancolía,
y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos
hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso.

De Residencia en la tierra

15 de julio de 2017

Valparaíso Vintage / Las estaciones del olvido

Miré hacia atrás
nunca dije basta
las bestias del rebaño
huelen la sangre
y te salen a buscar
con sus colmillos afilados

Un corvo es más amigable

Pero la periferia porfía
y el día siempre empieza
con un muerto tibio
y su cabeza reventada
 en la vereda

(Mientras el papel de los siglos
miente y denuncia
oprime y sentencia)
(Cabalga en la historia
el héroe nacional)

Una leche fría
y a la perrera
otro tibio atardecer
cargando cadenas
otra pesada herencia
de esqueleto y tos

Olvidando
siempre olvidando
el dolor del fuego

8 de julio de 2017

30 de junio de 2017

26 de junio de 2017

Kantalao / Las ventanas


El mar abre sus ventanas
Todas ellas invisibles

Qué se muestra después de la apertura

Hay que ser pez de agua salada para verlo
Hay que ser pelícano de extensas latitudes
O tímida estrella de mar
Escondida en las vaginas de la roca
Hay que ser velero de madera perdido en las corrientes
O piedra submarina que nunca ha visto el sol

Las ventanas parecen escaleras
A veces se rompe un pedazo de cielo
La luna deforma un gato
Y en la ciudad duermen todas las ánimas
Amontonadas sobre un macetero estelar

El mar abre sus ventanas
Y qué pasa con las olas que se fueron
Detrás de los barcos
Y qué pasa con los botes que se tragó el océano
El viejo océano color cielo color estación
Ese océano que me hace adicto
Que me enferma de salinidad y saludable deseo

Las ventanas del mar
Llegaron a mi vida no sé cómo
Yo no estoy seguro de nada
Ni siquiera de ser pez o pelícano o náufrago
Una ola baja dormita en mi alma
Y en lo profundo
Se arma el mundo
Recorre mis venas
Y sale por mis ojos

25 de junio de 2017

23 de junio de 2017

La prepotencia del poder


Fernando Milagros en el cierre de una marcha estudiantil
en Santiago de Chile. Junio de 2017. 

20 de junio de 2017

Rapa Nui


Le sangraban las narices
y sin embargo seguía
repartiendo sus manos:
su vida entera
pasaba delante
de nosotros
cuando llegaba
arrastrando la red
con moluscos.

Ahí entendimos
el sentido de la humanidad.

El valor de la entrega total.

6 de junio de 2017

El gran libro del horror de la poesía chilena

“Rompan filas” de Bruno Vidal. Ediciones UDP, 2016.

Espectador de la obra relájese / Aquí la luz de los reflectores / No le hará daño ni maltrato / Se usará sólo en la producción / De efectos escénicos

Los horrores cometidos por los militares contra la población de Chile, una vez consumado el golpe de Estado del 11/9/73, han sido reconstruidos a través de distintas voces: la de los protagonistas (víctimas), cuyos testimonios siguen latiendo en las páginas de los informes Rettig y Valech; la de los periodistas, cuya labor de investigación permite tener hoy un nítido cuadro de nombres, fechas y escenas del genocidio; y la de los responsables, principalmente uniformados, que podrían dividirse entre los arrepentidos, conscriptos en su mayoría, y los que siguen alegando inocencia, a pesar todas las evidencias en su contra.

“Rompan filas” de Bruno Vidal (Ediciones UDP, 2016) se engancha con esta última variante. Como libro, por su documentación, constituye un aporte para nuestra contundente biblioteca de la memoria. Y como poesía, se sitúa en la vereda incómoda y políticamente incorrecta de quienes siguen justificando la sangrienta matanza perpetrada por las fuerzas armadas contra su propio pueblo. En ese sentido, el poeta cumple aquí con el rol “provocador” que se espera del artista en la sociedad, y entrega un relato donde la narrativa legal y periodística antes mencionada, adquiere un tono dramático e irónico en su mutación poética, que sin anestesia, va revelando los terribles laberintos escondidos en la cabeza de estos tipos.

Al Jefe Seccional de la comuna de Independencia
Lo detuvimos en plena vía pública
Cerca del J.J Aguirre
No opuso resistencia
recuerdo claramente el momento de la detención
Se puso pálido
Lo conducimos al Nido 21
Apenas llegamos
Le aplicamos la corriente en los testículos
Lo dejamos inconsciente
Al recobrar el conocimiento
Le dije:
Te estamos torturando
Por feo
Por rasca
Por idiota
Por infeliz
Por penca
Por mísero
Por upeliento
Por no tener idea del forro
En que te estabas metiendo

Un punto importante a destacar aquí es la documentación. Los poemas de Vidal no se construyen sobre nombres o situaciones imaginarias. No inventa apellidos de obreros asesinados ni recrea acciones ficticias. Cada caso, cada chapa, cada regimiento y centro de tortura, tuvo su existencia en los pasillos de la historia. No se está improvisando ni jugando. Se nota una lectura rigurosa en el levantamiento de la obra, y de ahí su valor histórico como testimonio y bibliografía.

Otro aspecto destacado es la impostura, fundamental en la poesía. En este caso, se van dibujando emociones, pensamientos, miedos y recuerdos de militares y civiles entregados con todo su ser a la tarea de torturar y asesinar. Así, la voz poética logra acercarse, con aciertos y excesos, al relato mental de los “vencedores”, explorándolo con un estilo que a ratos recuerda la anti-poesía, en el sentido del habla coloquial y cotidiana, sin adornos ni artificios, intercalando todo con bandos y frases de la época. 

Cambió de actitud subió el pelo / No volvió a su barrio de origen / Se ha hecho imprescindible en ese cuartel / Fue ganando posiciones / Agarró papa con ese género de vida / A su cargo la base de datos / Conocía varios organigramas en sus registros / Perdió contacto con la familia / La jefatura lo pone a prueba / Corresponde liquidar a tres comunistas / Del comité central / ¿Eres poco hombre? / No señor soy capaz de degollar a esos carajos / No me temblará la mano / Llega el momento crucial / Le pasan un corvo / Los tres tipos a eliminar / Están arrodillados / En plena intemperie / Y los jefes con altos estudios / En la Academia de Guerra / Quedan con muy buena impresión / Ese servidor de la patria / Se maneja con las distintas formas: / Picotazo, tajo, cachazo, revés, y zarpazo

“Rompan filas” no es un libro fácil de leer. Cuesta digerirlo. A ratos, dan ganas de abandonarlo. Muchos derechamente no continuaron con su lectura. Los que lo terminaron, hablan de un “libro catarsis”, una especie de obra maestra del horror, que si bien puede agotar anímicamente, ayuda en definitiva a una mejor percepción de la historia, por cuanto visualiza con certero lenguaje las motivaciones del odio profundo que se desató contra el pueblo y sus organizaciones políticas.

Pero la lectura también deja otra sensación, no menor. Me refiero a la incertidumbre, válida, de que estos hechos vuelvan a ocurrir. Porque, ¿cuánto han cambiado las Fuerzas Armadas desde la caída de Pinochet? Nunca lo sabremos, o mejor dicho, mejor nunca saberlo. Quizás basta con saber que en el Museo Naval de Valparaíso, al lado del turístico y concurrido paseo mirador 21 de Mayo, se encuentra una imponente estatua del almirante Merino, uno de los artífices del golpe. Es decir, si el aspecto simbólico de la Dictadura sigue vivo y presente en las instituciones armadas, ¿por qué no su ideología?

Desde ese punto de vista, el libro de Vidal constituye un llamado de atención, una advertencia severa y recargada sobre lo poco que sabemos sobre las Fuerzas Armadas, y sobre cómo éstas han ido construyendo su propio relato -críptico, si se quiere- sobre lo sucedido en Chile desde 1973. Porque lejos de ponerse “del lado de los asesinos” o intentar “humanizarlos”, como han sugerido algunas lecturas superficiales sobre su obra, lo que hace Vidal es mostrar la pequeñez, cobardía y desequilibrio de estos sujetos, dejando en evidencia lo impresentable que es seguir defendiendo sus actos en la actualidad.

Con mi obra autoritaria / Con mi espíritu de sicopedagogo / Con mi afán redentor con mi estilo en la escenografía teatral / Con mi voluntad de hierro con mi arte conceptual con mi fuerza en bruto / -Con mi conocimiento cabal de las luchas de clases- / Te enseño a no comprometer tanta sangre tanto sudor tanta lágrima

Desde esa lógica, -y lo digo desde mi ser romántico e ingenuo - “Rompan filas” debería ser lectura obligatoria en todas las escuelas militares del país, por guardar y reflejar, como un espejo, todo el horror cometido. Quizás de esa forma las nuevas generaciones podrían superar definitivamente a sus antecesores, protagonistas del capítulo más vergonzoso y triste en la historia de Chile. 

Publicado en www.criticasculturales.cl

26 de mayo de 2017

19 de mayo de 2017

Exploración al cosmos violento de la poesía

-Reseña de Basurita Cósmica, de Fabián Burgos-
Siempre fue una imagen terrible
ver el cielo reflejado en los charcos

Un presagio de la poética contenida en este trabajo lo encontramos en la portada misma de la plaquette, publicada por Ediciones Periféricas: una neurona y una galaxia, una al lado de la otra, una fotografiada por un telescopio inmenso y la otra por un microscopio refinadísimo; ambas frente a frente, con sus exorbitantes distancias pero con una semejanza que la poesía de Burgos se encarga de enlazar a través de filamentos y tormentas, con herramientas lingüísticas claro está.

Todo parte con un poema inicial donde se establecen los contornos. Una formación inicial que gira, revolotea, se rearma y se esparce con un ritmo marcado por la intensidad y la cólera, tomando nota del caos que acontece violentamente alrededor de nosotros:

Tanto el autor como el poema
Son desechos
Ínfimas porciones de finito
Que ya quisieran
Andar errantes
Buscando azotar las mejillas
Contra los límites del espacio.
Es probablemente
A partir de esta sensación terrible
Que algunos científicos
A nosotros humanos
Han llamado: Las basuritas del cosmos.

A partir de ese momento empieza un recorrido por distintos rincones del pliego cerebral, con sus correspondientes mutaciones y subterfugios, lanzando certeros dardos que bien podrían pasar por máximas científicas: “Existen tantas estrellas como neuronas en nuestro cerebros” dice, por ejemplo, el poema “Conclusiones místico/poéticas a partir de un apunte al vuelo tomado en un congreso de astronomía”, publicado anteriormente en el folletín del encuentro de escritores Letras en la Arena, de caleta Horcón. El texto prosigue, justamente, como en una libreta de apuntes:

a) Es cierto aquello de que el pensamiento no se desintegra junto al cuerpo, sin embargo desaparecemos a la velocidad del cosmos. Nada es infinito.

b) El conocimiento humano se expande al mismo tiempo que lo hace el Universo. Nunca lo podremos saber todo, pero la carrera es inevitable. El corazón es un placebo.

c) Es probable que haya cierta conexión entre las neuronas de la humanidad entera. Por cada estrella muerta, un poema a punto de ser parido despierta en una galaxia inexplorada, donde seguramente en centurias se encontrará consigo mismo, pero no encontrará un lenguaje.

Y así hasta la letra g). Y así también sucesivamente van cayendo otros poemas, como asteorides que al chocar con las neuronas del lector generarán quizás el mismo gesto que dos galaxias azotándose en la profundidad del cosmos. Porque a decir de Burgos, “destruir neuronas como destruir estrellas, es el único espectáculo posible”. En ese sentido, la poesía, como el alcohol, tendría la capacidad espectacular y soberbia de destruir o al menos mutar nuestras neuronas hacia algo peor o mejor, como nuestras visiones del Universo: un océano salvaje sin retorno y sin sentido, o una mágica unión eléctrica de voluntades y existencias.

Ya hacia el final del libro, la plaquette toma sentido en cuanto anticipo o extracto de una obra mayor, sentido primario del concepto, con la aparición de una “Introducción a Cosmogonía para los salvajes”. El poema cumple la función de enhebrar lo leído anteriormente, con sutileza y seguridad:

Luego de tanta razón
construiré un poema en el que podamos habitar los salvajes
un poema en espiral que gire por debajo del Universo
que le cambie las órbitas y provoque sinapsis a las estrellas
somos el infinito escribiéndose a sí mismo.

Basurita Cósmica tiene 24 páginas y fue impresa en abril de 2007 en el taller Elías de Ediciones Periféricas (Valparaíso). Además fue publicada en México (Guadalajara) por Ediciones Pipa Tapada, también en 2017. Constituye el tercer adelanto de un libro que según el mismo autor, “nunca se termina de escribir”, y que lleva por nombre “Para estrangular el lenguaje de los pájaros”.

Vía Revista Cavila

17 de mayo de 2017

Insomne


Un pétalo de nieve
deambulando suavemente
por el aire de tu boca
incrédulo ante la hipérbole
del espíritu

El frío no congela
la voz no existe
pero entre rocas azules
se evapora un recuerdo

Un manojo de cenizas
derretidas en el mar

16 de mayo de 2017

“Fuera de catálogo”: Un recorrido marginal por el Valparaíso de Carlos Peirano

Batallas imaginarias, coreografías y  composiciones de sugerente ambigüedad, realizadas con desechos recogidos directamente de las calles, forman parte de “Fuera catálogo”, la nueva exposición de Carlos Peirano, “un artista a medias”, como él mismo se define, y que se estará presentando a partir de esta semana en El Internado de Valparaíso, hasta fines de junio.

“No tengo plazos ni límites, estoy más bien sujeto a aquello que la calle, el cerro o la playa me ponga por delante. Soy el reverso de un comprador compulsivo. Ando a cuestas con mi mochila cargando todo lo que la sociedad de consumo ha desechado. Esos son mis materiales; y eso para mí tiene algo de sentido: soy un artista a medias, un farsante”, dice Peirano a El Ciudadano.

El resultado de este proceso -la obra-, es, según Peirano, “una especie de diario de vida plástico, porque en ella utilizo cosas que encuentro mientras deambulo por Valparaíso”.

Se propone así un recorrido marginal por piezas realizadas con madera, fierro, papel, loza y plástico, materiales que examinan la fragilidad de las cosas -y el misterio de éstas-, en un contexto oscuro y desacralizado. A juicio del autor: “Aquello que, caído en desuso, e irremediablemente inutilizable, brinda un marco de acción para el arrebato”.

En ese sentido, el espectador atento podrá identificar retazos de su cotidiano acontecer por la ciudad, una ciudad particular que con su geografía llena de quebradas, desagües y rincones, ferias libres y accidentes varios, contribuye a esparcir restos de la sociedad de consumo por prácticamente todo su territorio.

En el caso particular de esta exposición, Peirano pone como ejemplo la obra “Tragedia carretera”, constituida por restos de letreros de micros, camiones y colectivos accidentados en la bajada Santos Ossa, y que se unen dentro de un marco también encontrado en la calle.

“Fuera de catálogo”, reúne algunos de los ensamblajes, objetos y esculturas realizados por Periano en el último año. A partir del 15 de mayo y hasta el 30 de junio en El Internado, Dimalow 167, Cerro Alegre, Valparaíso. De martes a domingo 12:00 a 21:00 hrs. Entrada liberada.


Publicado en El Ciudadano

8 de mayo de 2017

Volando bajito


Se puede sentir el susurro
de la tierra
de la noche
de tu espíritu
hablándote
en la luz

6 de mayo de 2017

Subterfugio


Subte a las dos de la tarde:
una ensimismada camisa
es la rutina desta ciudad:
un inmigrante sin nombre:
una entraña sin comida: 

brebajes de la memoria
recorriéndose en cada stencil
en cada rostro que se asesina

3 de mayo de 2017

La caleta


Últimos rayos de sol
las olas se adormecen
y la playa transmuta

Un niño desaparecido
vuelve a sonreír

Se acaban las estaciones
de la pulga de mar

Del alga su coraza
y su angustia de pez

Un bote fósil se estremece

La caleta cae en la noche
y los rumores del ayer
retumban de oleaje
en los cerros cercanos

El hombre se fue con el siglo

La vida es acá como silencio

La noche y su reino solamente
pero alguien vuelve
a creer en los rituales

Una fogata se enciende

Y el viento se arrastra seduciendo
lenguas amarillas inexplicables
en la oscuridad del universo

2 de mayo de 2017

Canción de Valparaíso


primero una soledad de
acantilados selva piedras
lagartos quebradas cáñamo
vertientes espejo semen
polvo vasija cántaro

después gaviotas y geométricos
pelícanos en los bordes de la república
en el escondite del océano viejo
bajo el vientre de la tierra quemada
bajo nuestras pieles quemadas de olvido:

una madre pariendo fogatas
una piedra lisa entre indios

primero la semilla y el ovario
después el hombre y su pañuelo

primero la pesca la concha los
ojos reventados de los peces
el cuero de lobo inflado y después

después la bandera y la
bandeja

antes que toda herramienta
primero fue la tierra esculpiendo
nuestras bocas con azules
piedras marinas

18 de abril de 2017

Encuadre


Ella dice que la música
hace que los árboles muevan sus hojas
yo le digo que en realidad es el viento
el que causa el movimiento
pero ella insiste

la música viene con el viento
me dice

y me besa

11 de abril de 2017

Avenida Elías


Un patio, un patio que está levantado para que los pájaros picoteen el tiempo que se me va de la piel y de las ropas, como quien hace nacer vientos con actitud de cordillera nevada y nutriente de ríos, rocas y salmones de carne aceitosa, salvajes en su escondite; un perfil de hombre popular en el sombrero que los días van dejando sobre el esqueleto según el hambre que se tenga, de agua o de carne, de vegetal o sentimiento; el poema que se recorre al zozobrar la aldea y volver al emigre de los soles, de los días, de los pensamientos que no cesan de fluir como la nieve en las alturas de los pumas nunca vistos por el hombre, en esos parajes azules que presentimos existen en alguna parte de nuestro mapa nacional birlado por la represa pero resistente en los ojos de nuestras hijas, combatientes y plenas en el pétalo y la belleza.

10 de abril de 2017

Pieles del tiempo: transparentes



A lo lejos
las sombras de los andes
nos miraban con profundo amor

7 de abril de 2017

/68/ Armando Uribe (cfr. Hamlet)


"¡Qué obra maestra el ser humano!
Cuán noble su razón.
Sus facultades, infinitas.
Su forma, y movimientos,
tan bien plantada, y admirables.
Cuando actúa es un ángel.
Su expresión, la de un dios.
Oh belleza del mundo.
El parangón de la animalidad".

4 de abril de 2017

Plaza Aníbal Pinto, Plaza Aníbal Chile


Los que vieron el asesinato y los que no lo vieron, los que han sido mordidos por perros, los que han sido cogoteados y los que lo vieron por internet, todos, todos aquí y en la calle viven a diario la violencia que irradia desde las portadas de los diarios y desde los brillantes carros del poder, del poder económico que debe ser alcanzado por cualquier medio. Una loca carrera por billetes que se truecan por qué, por qué tipo de gramo de qué, y eso hace finalmente que un chico saque una pistola en la Plaza Victoria y mate a dos estudiantes a sangre fría. Ahora fue un cuchillo para cortar queso o quizás qué, y antes fue un borracho manejando y atropellando a un joven que caminaba tranquilamente hacia su casa. La violencia adquiere formas macabras que a todos se nos van a cruzar. Y la maquinaria del miedo se soba las manos con la paranoia social que cunde como la maleza en los cerros. Se parte por estigmatizar negativamente a la protesta social y en los grandes medios de comunicación los estereotipos se empiezan a repetir: delincuente prófugo, vendedor ambulante, joven punk. Antes fueron los comunistas, los marihuaneros, hoy son los mapuche, los anarquistas, los casa okupa y las radios comunitarias. El sistema fabrica enemigos como quien fabrica bebidas, fideos o condones, y mientras tanto seguimos llorando a nuestros jóvenes que caen como moscas fulminadas por la radiante promesa del éxito económico aquí y ahora y como sea.

Aquí es necesario dimensionar que la alta venta de alcohol y la muy buena disponibilidad de un abanico de drogas -para todos los precios y gustos-, va e irá siempre de la mano con esta mano invisible que todo lo rige. ‘La cosa es volarnos la cabeza por las buenas o por las malas’, y ahí la máxima neoliberal actualmente en ejercicio, derrocó gobiernos y desapareció opositores y hoy manipula con el miedo a la población a través de los medios de comunicación. ‘Por eso no le crea a La Estrella ni al Mercurio, no vea TVN ni Canal 13’. Suena a extremismo pero a estas alturas parece urgente recordar que todo este conglomerado mediático viene operando desde la Dictadura hasta ahora con un solo fin: volver definitivamente intocable el salvaje sistema económico impuesto desde el 11/9/1973.

Si sumamos a ello el meticuloso cambio en la orientación educacional y cultural del país -de ciudadanos a consumidores, de cooperativistas a competidores-, a partir de los ‘Chicago Boys’, nos acercamos bastante a la respuesta de por qué nuestros jóvenes solucionan sus problemas matándose entre ellos o suicidándose. Solamente siguen los valores que el sistema enaltece como sinónimo de status. Los que no lo soportan, o se hacen al margen o saltan al vacío desde un piso 18. He ahí el gran triunfo cultural, no definitivo, pero sí importante, del modelo: la violencia como sentido común, como comportamiento válido y -así subrayado- lucrativo negocio, partiendo por las farmacias y sus médicos, que contribuyen al caos narcotizando legalmente a todos.

Desde esa óptica, sólo queda ser pesimista y prepararse, pues la violencia está muy, pero muy lejos de declinar. ¿O será que siempre estuvo presente pero sin teléfonos inteligentes ni redes sociales? ¿Será que vivimos en un estado de violencia permanente y por eso nos volvemos cada vez más insensibles? O sea, ¿hay que acostumbrarse a vivir así? ¿Dónde está el botón de pánico?


3 de abril de 2017

Vacío


La madre consumidora
el padre en la cárcel el abuelo
mejor estar lejos del abuelo

olvidarse del futuro
como la mirada de la abuela
olvida el manantial del sol
postrada en su cama
imposible de recuperar

hay algo vacío en el aire
de esta mañana

el pincel del ojo
dibuja círculos en el cielo
mientras el vacío muta
a movimiento
a cubo
una toalla colgada en el patio
o las garras borradas del gato muerto
arañando los árboles
persiguiendo las uvas en el suelo

Mejor irse de casa
largarse a rodar por la vida
como una uva
envejeciendo lentamente
con la piel del sol

27 de marzo de 2017

Calle Atahualpa, Valparaíso


...y esa sensación de nunca jamás
al mirar tu madre hablar
tan profunda como una
constelación de estrellas
entre las ráfagas del cerro...

22 de marzo de 2017

Vi


El enorme pedazo
de hueso que dejó la historia

La perfecta sinfonía
eléctrica que dejó la música

El cicatrizado permanente
de la herida en los ojos

La matanza crónica
de la conciencia de clase

El subterfugio narco
de la comunidad organizada

La rabia nupcial
del que se hace escuchar

20 de marzo de 2017

9 de marzo de 2017

Lunala / fragmento

(...)

Dame la mano luna extraviada
Dime dónde fue enterrada
Con esa llave maestra que abre los candados de la tierra
Dime dónde su dedo cráter
Dónde la angostura cabello de su sombra nocturna
           
    Estamos en la era de los extravíos
Nadie encuentra su centro
Las lloviznas esporádicas en el corazón
Ya no saben comunicar el gesto
La gran ciudad esparce su incomunicación
En pequeños aparatos multicelulares
Y no se escucha el ruido de la luna
Cuando suspira resentida en el océano
    
      Las canciones pudieron ser mejores
pero el siglo se inicia con un gran bostezo cultural

Dónde la mano luna de los sentidos
En qué paisaje de oscuras dimensiones
Se hizo cueva sin ojos
Y pergamino tatuado en las piedras de los brujos
Dónde los antiguos ritos con chamanes luminosos
Entregando migajas de universo en manos inmensas
    hacia la madrugada de todas las épocas

Eso es todo

Algún día el viento no tendrá flautas para su voz
Algún día el viento no encontrará piedras sino vacío
Y la gran planta nuclear reina de todas las eras
Le sonreirá con una mueca deforme
En ese viento estaremos nosotros
Sin saber que fuimos solamente un gran rebaño de rumiantes
Un breve lapso en la alfombra temporal del universo
Un gramo de cosmos tan finito como un puñado de arena
Dónde la luna mano que hizo esa arena
Dónde el viento que meció mis sueños
A la sombra de un cactus inmortal
Mientras los peces nacían bajo la arena
En qué lengua tendremos que hablar
Para sentir de nuevo la absorción del agua
Bajando como savia por nuestras piernas
La gran masa de la tierra
Está llena de esqueletos de árboles
Está rebalsada de sangre época
La hora de los hombres silvestres
Aplastados por el hombre máquina
Armaduras también hay enterradas
Armaduras y pistolas y arcabuces y caballos
Pero la delgada línea mantiene su vértigo
Y callados en la historia nos quedamos
La gran masa de la tierra
Los hijos paridos de los volcanes
Con su majestad la nieve como partera
Y el suave viento del sur como silencio
Nosotros hijos bastardos sin padre ni madre
Tenemos llena de manos la tierra
La tenemos colmada de hueso músculo y alimento
Pocos parajes nos quedan bajo el pie
Sabemos cuánta sangre debe correr todavía
Sabemos que el día llegará y la noche oscura será el día
      de todos nosotros
La hembra solar será coronada
La lengua del sol lamerá nuestras pieles
La tierra será engullida por un monstruo de fuego
Amarillos sus ojos en furia galáctica
Los asteroides y sus espejos de hielo aniquilados
Igual que las frutas donde dormirán nuestras almas
Ese día llegará y esta poesía será el viento que quedará donde antes
      había una ciudad majestuosa llena de infartos y accidentes de tránsito
Dónde el cactus que me enterraba vivo en la tierra
Dónde la tierra madre que me daba cactus
La privatizaron los nietos de los nietos de los estancieros
La acorralaron a punta de culatazos y balas en la jeta
En la negra época de los soles escondidos
En la rosada fuente ilustre de la historia de América

(Buitres señalan el camino
Para comernos más adelante)

Ah humanidad de mil morbos por segundo
Ah vieja progenie que apagó los gestos
Ah eterna espera de algo mejor

La barbarie como ejercicio internacional
El crimen legalizado

La tierra no está muriendo
está siendo asesinada
Los hombres reinan sin contrapeso
Se comen a los animales que producen en serie
Aniquilan los bosques y se llevan el oxígeno
Saben que el mundo es demasiado grande para morirse
Saben que el planeta azul sangrará tarde o temprano
Y su desaparición será un breve lágrima que caerá
                     por las mejillas de la vía láctea
Ah por eso da todo lo mismo
Si la vida no tiene sentido
Así escribimos y así nos quedamos
En el rincón del festín
Con algo más que hambre
Y mucho frío en la espalda (...)




4 de marzo de 2017

Paneo #7


El viento, el viento
siempre refrescando
las heridas y las estrellas,
a cada momento haciendo
ondear la bandera en nuestro pelo,
el persistente solsticio de nuestra voz
resistiendo el olvido, los calendarios,
los decretos oficiales.

19 de febrero de 2017

Ni perdón ni olvido


Mientras falte uno solo
no tendremos noche ni día,
ni lluvia ni sol, naturaleza
o cordillera que merezca
nuestro amor de indios,
aquesta frágil melodía primigenia
colmada de árboles, refugio de
sombras y espíritus.

18 de febrero de 2017

Paneo #4


Cuidar la tierra,
como se cuida a un hijo
recién nacido o a una madre ya
muerta; con ese amor de prole
y huesos que -sabemos- son la
raíz de todos los árboles,
de todas las primaveras.

6 de febrero de 2017

Veranito


El brillo de los metales pesados
en la comisura de los labios.
La ola de arsénico
vaciándonos el alma
en silencio, con la
complicidad de las gaviotas,
eternas carroñeras
de nuestros huesos.
La devastación
aumenta en cada veranito.
Mientras jugamos
a la inmortalidad,
sentados en la arena.
Mirando el ocaso
con ingenua paz.

31 de enero de 2017

30 de enero de 2017

La tibia república



Yace en el grano más pequeño
de la última cosecha.

En la tenue seña
de la tierra germinando.

En el ínfimo alarido
del agua esparciéndose.

24 de enero de 2017

Virus


Primero la espalda que pesa,
después los huesos doliendo
en cada paso, en cada gesto,
y la máquina gastada del tiempo
que recuerda los primeros días,
de la mano de la madre, bellos
los dos, frente al puerto, libres,
jóvenes, azules como el cielo.

20 de enero de 2017

Nocturno #18


La mañana es el amarillo
que brotaría de tus ojos
si fueras una flor; en realidad
eres flor, ya flor en el jardín humano,
bella y fecunda como dos planetas
creciendo testiculares en el esqueleto
de un niño fusilado por militares;
de ahí el amarillo que sublima y no deprime,
de ahí la resistencia de lo añejo, del papel
que carga encima todos los poemas,
todos los alegatos y rencores,
el resentimiento como amanecer:
la poesía como trago amargo.

9 de enero de 2017

Portahue

Yo los sentí venir,
estaba en la tierra,
fueron un rugido deforme
asesinando el sueño
de nuestros bebés,
despertándolos
a plena madrugada
con la tos mugrienta
de la historia oficial,
jineteada por uniformes
degenerados e infelices,
príncipes de la cobardía.

Yo los sentí venir.
Éramos semillas, cauces,
el manto rojo y limpio
que la cordillera extendía
por todos sus tambos,
ahí donde las piedras
susurran aún los pasos
de los primeros conquistadores.

A esos también los sentí venir.

Estaba en la tierra.

4 de enero de 2017

Frankfurt 68

Sigue haciendo, lo que estás haciendo sigue haciendo y repite el panorama de tu canción subliminal tarareada metro abajo, metro abajo como si fuera posible superar el letargo de las nuevas tecnologías trabándonos, rodeándonos de espejos virtuales donde nos vemos y reconocemos y lloramos cuando un paisaje se entierra para siempre, como actores de un drama simultáneo de pésames y sucedáneos.

Lo que quiero decir es simplemente un solo de bajo que armonice con tu oreja, enterrada hoy como ese pedazo de mundo que necesitamos germinar, gozar, rodear; arder siempre, bien dicho, arder siempre y permanentemente estallar y ser una tormenta que nos requiera en paciencia y granizo, con los pies rotos de tanto caminar, presentándonos a la puerta de la conciencia, esa puerta mediana, café y ancha que se abre al medio hacia una vieja sala fuertemente iluminada con la ausencia furtiva de los vegetales que las manos de ella, te acuerdas de ella, dejaron de regar una tarde mordida por el perro del tiempo.

Un suave toqueteo en la amanecida fue la señal, una mirada de reojo hacia la ventana de la memoria, sabiendo que todos alguna vez miraremos desde allá hacia acá; la quebrada recordaba días felices, en el aire todo era inmortal, hasta tú, que te quedaste mirándonos para siempre desde el marco de la foto, con la belleza de tu inocencia incrustada como un certero planeta en la mitad de la tribu, desacostumbrada a los días.

Una vieja micro volvió a pasar por fuera de la casa; hoy todo yace ensombrecido, la micro no se reconoció en la ventana y nosotros no llegamos a la hora; los pájaros picotearon todas las frutas del suelo y el humo de un incendio se quedó para siempre atravesado en la garganta, recordándonos el pesar del recuerdo y el imbécil chirrido de los neumáticos, inútiles como esta pena que no progresa y se queda sentada tercamente en el borde del momento, mirando al bosque.


A la memoria de Jaime Sebastián Moreno Morales