10 de octubre de 2015

Secuencia


Comí restos, rogué por clemencia y al final le robé a un policía borracho; desde entonces ando armado por la calle, jugando con la humildad y la soberbia, instantes sobrevalorados para mi gusto; la adrenalina fanática del sistema me hace cosquillas, y no soy quien soy porque llevo un arma o sentencio en silencio el perdón para el que me ofende: estoy aquí para recoger huesos, para dialogar con el calcio, para encender estrellas perdidas y colorear la infancia: mas ustedes, cuchillos del cerebro, no descansan, no respiran, y vuelven a lo mismo. Me veo obligado a dispararles, me veo obligado a dejar mi casa, mis cosas, persiguiéndolos a ustedes.