5 de abril de 2014

Poesía

Lo hice de nuevo
y habito un lejano territorio.
Duermo en una precaria carpa.
El cielo desliza su lengua
por todo mi cuerpo
minutos antes que salga el sol.
La montaña aún ronca
cuando mis manos escarban el agua
y lavan mis heridas faciales.
Venía cayendo
por una larga escalera de sueños.
La materia inconclusa
se ha tomado mi cuerpo.



Inédito