30 de noviembre de 2007

Hora de almuerzo

Alguna vez el mar
será la tumba de mis versos

alguna vez la noche
alguna vez tu sombra
alguna vez un cactus
en la carretera al norte

el país mineral
el país fluvial
el país vocabulario

los niños a pie pelado
me saludan desde los calendarios
quemados por la inconciencia

hay un montón de preguntas
y muy pocas respuestas
pocos diccionarios que valen

Hora de almuerzo
caen las verduras de su testículo vegetal
y desde qué páginas tú entiendes esto

abrirás la puerta cuando tarde en la noche
alguien te pida comida

abrirás sabiendo que es invierno
y llueve torrencialmente

Yo vi las caras de la noche
los niños empapados buscando un pan
le vi los ojos en la sopa caliente
que mi abuelo les servía
y después en el plato de comida
y en la fruta y en la leche

y esa sonrisa es lo más cerca que he estado de la poesía

Los niños se perdieron en el tiempo
en alguna calle perdida duermen sus pasos

y yo qué hago en estas páginas?

No cerrarán los mares nunca
su puerta de mil años

en su vientre está el latido
que necesitamos escuchar
de vez en cuando

Hora de almuerzo
paso / respiro

El sol como cada tarde cuelga de la pared
una flor se marchitó en el florero
y en el aire de la pieza dos moscas
se baten a duelo
en un bello ejercicio de física solar
y energía en movimiento

22 de noviembre de 2007

Esta es para hacerte feliz


Niños porteños jugando a los monitos

Playa Ancha, octubre de 2007

8 de noviembre de 2007

Un poeta

Enciendo un cigarrillo
respiro
miro la ciudad que se puede mirar
el mar que se puede conocer
el horizonte que te saluda con melancólica mirada

Cayeron las órbitas de ciertos astros
yo creo a partir de ese vacío
no pienso en despegar mi vista del sol que me espera
en la oscuridad la vida no tiene sentido
por mucha poesía que escriba el impostor hablante

3 de noviembre de 2007

Marginal

Nunca seré yo en algún texto
todo va por los aires
y se desvanece como el humo
como los incendios que siempre
rodearon mis almas errantes
mis pobres golondrinas azotadas
allá bien arriba del cerro
en el muro de la piedra virgen

No hay sombra que haga una letra
la letra yace y espera
yo no espero
yo me fui hace rato
y pienso otra cosa

quizás también es que siento otra cosa

Me guían los instintos la intuición
más que los verdes aromas de la mujer
más que la entrega soberbia del pescador
más que el apagón en la periferia
están los pies que invisibles se levantaron
y echaron a andar por la propiedad terrícola
abierta sin alambradas ni revólveres

Me guían los instintos la intuición
un atardecer que fue

un anochecer constante

y una lágrima atragantada

Voy marginal ajeno a todo
y aúllan a lo lejos nuevas criaturas

Voy caído de brazos pero no de piernas
Voy marchito como tus banderas

Abrázame si me ves algún día
sentado a la deriva del viento

Yo soy el hombre que abre sus manos
y hace crecer los vientos