21 de abril de 2007

Detalles de la decadencia*

Es el tiempo de los espejos que caminan,
de los señores feudales y los perros feudales,
es el tiempo de la miseria individualista;

es el tiempo de los sueños destruidos en ene guerras,
de los objetos laicos sin pintura,
de los calendarios que tienen color negro;

es el tiempo de los pastores sin rebaño,
el de las tribus europeas con propaganda gratis,
el tiempo de todo para mí, mí, mí;

el tiempo de los ejércitos sin hipótesis ni balas,
el tiempo de los felices sin anestesia,
el tiempo de poemas para enfermos utópicos;

es el tiempo de hojas que se pudren en casa,
el de mucha espera en soledad,
el de reencuentros sin objetivos ni autos;

el tiempo de los grupos cerrados y las hormigas,
el de apóstoles y héroes que no leen ni beben,
el de los Cristos hechos a la medida del paciente.


*Poema de Aristóteles España.

17 de abril de 2007

Anti-postal


Mira que bonita postal
pero sabes
aquí hay muchas voces
y pocos corazones

Mucho artista
y poco arte
y quién dice algo al respecto

Sabías que la muerte
duerme todas las noches
en la escalera que llega
a mi casa

Y que a veces los días
son tan amargos
como un trago de espinas
de pescado

Y aunque arriba el sol
declare su felicidad
siempre hay un pedazo de mar
oscuro y amargo
que no sabe de patrimonios
ni postales

(una radio lo dice: el lado B de Valparaíso
es en realidad el lado A)


Abril de 2007
Foto: panorámica de la bahía de Valparaíso desde el cerro Alegre.
Fotógrafa: Evelyn Escudero C.
Poema: Absalón Opazo M.

14 de abril de 2007

El día del fin del mundo*

El día del fin del mundo
será limpio y ordenado
como el cuaderno del mejor alumno.
El borracho del pueblo
dormirá en una zanja,
el tren expreso pasará
sin detenerse en la estación,
y la banda del Regimiento
ensayará infinitamente
la marcha que toca hace veinte años en la plaza.
Sólo que algunos niños
dejarán sus volantines enredados
en los alambres telefónicos,
para volver llorando a sus casas
sin saber qué decir a sus madres
y yo grabaré mis iniciales
en la corteza de un tilo
pensando que eso no sirve para nada.

Los evangélicos saldrán a las esquinas
a cantar sus himnos de costumbre.
La anciana loca paseará con su quitasol.
Y yo diré: “El mundo no puede terminar
porque las palomas y los gorriones
siguen peleando por la avena del patio”.


*Texto de Jorge Teillier perteneciente al libro “Poemas del país de nunca jamás”, publicado en 1963.

4 de abril de 2007