30 de octubre de 2007

La poesía qué podemos decir de la poesía

Mejor enrollemos algo seco
nada en polvo
algo de ramas y
alguna botella achinada

Mejor tus ojos abiertos
botando las cenizas que antes
fumamos amables
mirando de reojo
el devenir mundial
en esa tele que daba vueltas
y vueltas

Lentes oscuros para la mente
mientras soñamos con la estatua
de la diosa creadora del gemido

La vida se parece a un afiche
pegado con esa cola nocturna
de la independencia cultural
antes mucho antes
de patrimonios y concursitos

Hay quienes cayeron reventados
en los acantilados del olvido
hay otros que duermen en las cajas
de sus medicamentos (pastillas crónicas)
hay a veces olor a colonia de guagua en tu pieza
cuando la mañana se parece a tu vaso ciego
que me mira y no me reconoce

Quisiera tocar ese pétalo de cactácea
que se te sale del pecho
aunque nunca lo sabrás

No sé cuándo mirarás el reloj
y admirarás el tiempo caído
en mi amable conversa

Mejor pongamos la radio
en esa canción que tanto nos gusta

Esa canción de agosto
diciembre y abril
esa de guitarras ardientes
en un descontrol que se fuga

Ahora hay que seguir (poner la cabeza)
y no titubear ante una sombra
la ciudad está llena de sombras
tus manos están llenas de sombras
de machucones de aceites
y ya duerme el que dijo ‘la poesía está en decadencia’
mientras sus pies despiertan en medio de la playa
y se agitan en su presencia los monumentos naturales
que las olas pulen por los siglos de los siglos

También duerme el conductor del ferrocarril al sur
pero tus labios siguen fraguando combate
a medida que pasan las horas

‘Dónde estás prenda querida’
esa es la canción
que tanto nos gusta

Mientras
un esqueleto se estremece en el cementerio de Playa Ancha



(...)