11 de julio de 2006

Neruda también debe despertar


Quizás Pablo Neruda nunca pensó que su poesía iba a expresar con peculiar exactitud lo que le pasaría a él mismo una vez muerto. Porque entre las miles de cosas que los ricos de Chile junto a sus militares le robaron al país, se cuenta también a Pablo Neruda: hasta hoy, varios personajes de esa casta social se han preocupado de mantener al poeta dormido, muy dormido, lejos de las voces que interpretó y quiso seguir interpretando incluso después de su paso por la Tierra. Lejos de sus obreros queridos, de sus estudiantes amados, de su copa humana por la que habló y fue perseguido. Lejos de su esencia de luchador social.

¿Quién debe hacer algo por esto? Quizás su partido, el Partido Comunista. A lo mejor los poetas de Chile. O los artistas. El pueblo. ¿Pero, quiénes son el pueblo? ¿Los que son el pueblo, saben que son el pueblo?

Lo cierto es que a 102 años de su nacimiento, Neruda sigue secuestrado y reducido a una colección de botellas y conchitas y catálogos turísticos y souvenirs que se venden a diario en alguna de sus tres casas. Incluso pareciera ser que sus únicos versos son los del caldillo famoso, la cebolla, los 20 poemas adolescentes y los sonetos a la amante. Nada se sabe en las escuelas del Canto General (que según dijo el mismo poeta, es su obra cumbre), de la Canción de Gesta, de la Incitación al Nixonicidio ni de la Alabanza de la Revolución Chilena. Nada se escucha en las esferas “intelectuales” sobre este Neruda oculto, reprimido, silenciado, como las miles de millones de voces que piden desesperadamente un mundo mejor que el que la civilización occidental ofrece. Una vez más, el destino del poeta ha sido el mismo que el de la gente que tanto amó: la indiferencia, el silencio, el olvido. La postergación.

Así como el poeta una vez pidió que le devolvieran a su pueblo, hoy alguien en ese pueblo amorfo y alienado pide que le devuelvan a su poeta, a su gran poeta antiimperialista, antibelicista, militante del sueño bolivariano, convencido de que la humanidad debe buscar posicionar sus valores más preciados por sobre el dinero y la guerra, por sobre las leyes del oro y la selva.

Ya es el tiempo de la siembra.

Neruda sabía que la primavera no se detiene aunque corten todas sus flores y acribillen toda su poesía. Igual como Simón Bolívar, Pablo Neruda debe ya despertar de su largo sueño. Y ha de ser por estos días. Porque si Bolívar despierta cada 100 años, cuando despiertan los pueblos, Neruda debe estar presente para acompañarlo con su poesía. Y Bolívar ha vuelto a despertar hace unos años en nuestra vieja y maltratada América Latina. Y junto a la espada del Libertador retumbará entonces la voz del poeta en nuestros oídos:

Yo no quiero la Patria dividida

ni por siete cuchillos desangrada:
quiero la luz de Chile enarbolada
sobre la nueva casa construida:

cabemos todos en la tierra mía.

Y que los que se creen prisioneros
se vayan lejos con su melodía:

siempre los ricos fueron extranjeros.

Que se vayan a Miami con sus tías!

Yo me quedo a cantar con los obreros
en esta nueva historia y geografía.

***

Ven conmigo

Por eso estoy aquí en tu compañía:
por Chile, por su azul soberanía,

por el océano de los pescadores,

por el pan de los niños ruiseñores,
por el cobre y la lucha en la oficina,

por nuestra agricultura y por la harina,
por el buen compañero y por la amiga,

por el mar, por la rosa y por la espiga,
por nuestros compatriotas olvidados,

estudiantes, marinos o soldados,
por los pueblos de todos los países,

por las campanas y por las raíces,
por los caminos y por los senderos
que llevan a la luz al mundo entero

y por la voluntad liberadora
de las banderas rojas en la aurora.

Con esta unión están mis alegrías.

Lucha conmigo y yo te entregaré
todas las armas de mi poesía.


***

¡NERUDA VIVE! Pero no en la Fundación Neruda.